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“Vengo temprano, me dan mi tema, me tapo la nariz
          y en dos o tres horas, listo, jalo la cadena y ya está”.





          visible la perspectiva de una ciudad desigual y descolorida,   —Te alejas de la noticia y ya quieres un título –Norwin lo mira
          gris, de los años 60 del siglo pasado. Una ciudad invadida por   apenado—. La página editorial es el fin, Zavalita. Te recibirás
          la pobreza y los perros callejeros.                   de abogado, dejarás el periodismo. Ya te estoy viendo hecho un
             El periodista Zavalita camina por la calle deprimido con   burgués.
          su destino, pese a que el periodismo es una de las profesiones   —Acabo de cumplir treinta años –dice Santiago—. Tarde para
          de mayor prestigio en la ciudad letrada latinoamericana, mas   volverme un burgués.
          no para él. “Él era como el Perú, Zavalita, se había jodido en   —¿Treinta, nada más? –Norwin queda pensativo—. Yo treinta
          algún momento. Piensa: ¿en cuál?” 15                  y seis y parezco tu padre. La página policial lo muele a uno,
             Zavalita, sin embargo, ya no cubre las noticias, sobre todo   convéncete.
          las de nota roja, que predominan en el periodismo latinoame-
          ricano, es editorialista; escribe las opiniones sobre las noticias   La perrera latinoamericana
          que el diario quiere promover, es decir, la agenda setting.  Los editoriales, que justifican argumentativamente la agenda
             Lo que para cualquier periodista sería un ascenso en el   de La Crónica, también son un tema complejo en la trama de
          escalafón de un medio, para él es una humillación, es una   la novela; como parte de la agenda, ¿hasta qué punto tienen
          claudicación, porque tiene que escribir incluso contra lo que   un efecto en nuestras vidas, hasta qué punto a veces se vuel-
          contradice sus ideas, contra su libertad de expresión. Así,   ven contra los mismos periodistas o sus familiares, contra la
          elaborar editoriales es una acción escatológica, es comparable   sociedad que forma un conjunto animalizado y conducido
          a la defecación. Es darse un baño en la inmundicia humana   por el coro de los medios de comunicación?
          del poder en la que muchos editorialistas, ejemplos sobran, se   —¿Hasta cuándo va a seguir la campaña de La Crónica
          sienten bien y construyen sus prestigios intelectuales, además   contra la rabia? –dice Norwin—. Ya se ponen pesados, esta
          de su riqueza; pero no Zavalita, que lo explica con una metá-  mañana le dedicaron otra página.
          fora sucia al describir, con crudo realismo, su trabajo editorial   —Yo he hecho todos los editoriales contra la rabia –dice
          a su amigo Norwin:                                 Santiago. —Bah, eso me fastidia menos que escribir sobre
                                                             Cuba o Vietnam.
             —Se trabaja menos […] Vengo temprano, me dan mi tema, me   La campaña contra la rabia y contra los perros es una
             tapo la nariz y en dos o tres horas, listo, jalo la cadena y ya está.  alegoría de los editoriales, ataca los movimientos políticos re-
             —Yo no haría editoriales ni por todo el oro del mundo –dice   beldes y a los sectores más humillados de la sociedad perua-
             Norwin—. Estás lejos de la noticia y el periodismo es noticia,   na, por una parte, aunque, como percibe Zavalita, todos están
             Zavalita, convéncete. Me moriré en policiales, no más.  encerrados en la perrera, en el Perú. El Perú suena como una
                                                             aliteración de perro, por eso el Perú está jodido, como los
             Sin embargo, Zavalita ha conquistado su posición gracias  perros callejeros y otros países jodidos por la agenda setting
          a que tiene mayor preparación que sus colegas, más adelante   internacional, que corresponde a la hegemonía que hoy ya no
          en la novela se explicará su origen de clase, de más a menos,   se llama imperial, pero que funciona de manera similar, con
          en contraste con las de sus colegas, de menos a más. Aunque   la agenda del fin de la historia y del choque de civilizaciones.
          no se habla de las diferencias raciales y geográficas que cons-  Por otra parte, en una lectura literal, los editoriales contra la
          tituyen al Perú, como en La ciudad y los perros, éstas explican   rabia son simples distractores sociales para que la sociedad no
          sus ventajas sociales y sus conflictos profesionales y políticos;   se ocupe de temas de mayor relevancia social.
          su inconformidad con una vida de clase media que él consi-  A Zavalita le fastidia (o le fastidiaba) menos escribir
          dera mediocre y triste.                            contra la rabia que contra la Revolución cubana o contra
             En una época en la que el derecho era la carrera de acce-  los guerrilleros del vietcong que enfrentaban a los Estados
          so al poder político en América Latina, Zavalita, para escapar  Unidos en los años 60 del siglo pasado; Zavalita era un
          de su labor como editorialista, aún aspira a convertirse en   periodista del establishment atormentado por su buena con-
          abogado:                                           ciencia. Aún enfrentado al dilema de la integración al sistema


          15   Todas la citas corresponden a la edición citada de Vargas Llosa, Conversación en La Catedral, pp. 13-32.

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