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En relación con la forma de hablar, hay muchos mitos que

                                     han hecho de la discriminación lingüística una práctica
                                     común. Este ensayo es una invitación a romper con esas

                                     ideas preconcebidas.
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                                     l proceso de adquisición de una lengua como lengua materna comienza a muy temprana edad,
                                     de tal suerte que los niños de aproximadamente tres o cuatro años son ya capaces de comuni-
                                     carse en dicha lengua con otros individuos de diversas edades, en los contextos y situaciones
                                     en las que suelen socializar. Ser hablantes de una lengua como lengua materna implica que
                                     poseemos el conocimiento suficiente sobre la gramática y el léxico que nos permite generar
                                     todas las oraciones, discursos y textos que requerimos para llevar a cabo nuestras interacciones
                                     comunicativas. Ser hablantes nativos nos dota de una especie de autoridad, porque gozamos
                                     de competencia lingüística. No obstante, aunque el proceso de adquisición del lenguaje es
                                     bastante similar entre los niños de una misma comunidad lingüística e incluso entre niños
                                     hablantes de distintas lenguas, resulta que, a largo plazo, algunos de ellos son considerados
                                     como “mejores hablantes que otros” y, por ende, con más derecho a expresarse que otros. Esto
                                     refleja una situación de discriminación o censura lingüística que, como el resto de las discri-
                                     minaciones, se fundamenta en un sistema social desigual, pero que se ha pretendido justificar
                                     a partir de una serie ideas pseudocientíficas en relación con los sistemas lingüísticos.



                                     No son lenguas mejores: es colonialismo
                                     Uno de los mitos frecuentes es que hay lenguas que logran expresar de “mejor” manera ciertas
                                     ideas o conceptos. Resulta revelador que las lenguas consideradas mejores son las lenguas de
                                     las hegemonías políticas, es decir, las lenguas de los colonizadores que, a base de violencia,
                                     sometieron a pueblos enteros, se apropiaron de sus territorios, los esclavizaron y les negaron
                                     todos los derechos humanos fundamentales, entre ellos, el derecho a expresarse en su lengua
                                     originaria. La dominación política conllevó también dominación cultural, imposición de
                                     una visión del mundo y de una lengua. Implica, como señala bell hooks, una pérdida de la
                                     identidad, humillación, castigo, así como desaprender las formas de concebir la realidad, de
                                     vincularse con el mundo y la renuncia a la lengua heredada por los antepasados, para aprender
                                     la lengua del opresor. Las lenguas dominantes son “las máscaras bajo las cuales se esconde la
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                                     pérdida de muchísimas lenguas”.  La noción de lengua “mejor” (léase, dominante) proviene
                                     de la idea de colonización. Así, las lenguas minorizadas (opto por este término en lugar de
                                     minoritarias, para atribuir esa minorización a un agente que condujo a estas lenguas a estar
                                     en desventaja, el colonizador, el opresor) lo son por razones políticas. Cabe señalar que no
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                                     hay ninguna evidencia lingüística que justifique la noción de lengua “mejor”,  dado que todas
                                     las lenguas, mientras cuenten con hablantes, es decir, sean lenguas vivas, pueden expresar
           María es lingüista, de esas que   todas las necesidades comunicativas de sus usuarios. No se trata, entonces, de un asunto de
           indagan sobre las metáforas,
           el cuerpo y las formas
           discriminatorias. Sus pasiones
           son bailar y reír a carcajadas.   1   bell hooks. Enseñar a transgredir. La educación como práctica de la libertad. Madrid, Capitán Swing, 2021,
                                       p. 190.
           Cuando la ocasión lo amerita,   2  Juan Carlos Moreno Cabrera. La dignidad e igualdad de las lenguas. Crítica de la discriminación lingüística.
           lanza discursos molotov.    Madrid, Alianza, 2000.

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