Page 22 - P00
P. 22

Experiencia oral






















































                                                  por Bily López González

                         la oralidad tiene, al menos y por fortuna, dos significados posibles
                       en nuestra cultura, uno lingüístico y otro fisiológico. Felizmente, en la
                      experiencia cotidiana ambos significados danzan y coquetean para darle
                                   forma y sentido a nuestra retorcida existencia.




                      egún mi experiencia, Bogotá es una ciudad  ese país y la que había ingerido durante una semana antes en
                      del putas -como dirían los manes de allá. Esto  Venezuela matizaron, supongo, también mi percepción.
                      significa -traducido al buen chilango de los   Te quiero como un putas -me solía decir mi sudamericana ami-
                      compas- que está bien chingona. Mi juicio, sin  ga. Lo que significa, insisto, que me quería un chingo. En mi expe-
                      embargo, es  parcial y tendencioso, pues  su-  riencia bogotana, entre el putas y el chingo aprendí a tender sólidos
                      pongo que hasta el culo del mundo me pare-  puentes semánticos, semióticos y somáticos que comunicaban a
                      cería hermoso si lo recorriera en comparsa de  Bogotá con el D.F., a García Márquez con Paz, y a su lengua con
     S esa colombiana con la que recorrí una parte  mis amígdalas -este último era el puente menos académico, pero
       de Bogotá; además, la cantidad infame de alcohol que ingerí en  quizá el más entretenido. Los mexicanos, me dijo Alejandra en
       20                                                                                           Palabrijes 00 otoño 2007
   17   18   19   20   21   22   23   24   25   26   27