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libros dirigidos a discapacitados visuales. En un primer momento
Que las letras hablen se grabarán textos para estudiantes de Ciclo de Integración y Ci-
clo Básico del Colegio de Humanidades y Ciencias Sociales. Más
adelante, se producirán materiales para las distintas licenciaturas
Por Ernesto Aréchiga del Ciclo Superior, considerando entre ellos los textos “clásicos”
para cada disciplina. De esta manera, las letras hablarán al oído
De acuerdo con el Diccionario de la lengua de la Real Academia, la de ciegos y débiles visuales que podrán leer los textos necesarios
primera acepción de la palabra leer es “Pasar la vista por lo escrito para su formación académica universitaria. Por otra parte, el pro-
o impreso comprendiendo la significación de los caracteres em- yecto contempla la producción de determinados materiales en
pleados.“ Otras acepciones amplían el sentido del verbo leer hacia sistema braille, así como el intercambio con otras instituciones o
la interpretación de cualquier signo, indicio o incluso gesto que nos asociaciones nacionales e internacionales que realicen tareas si-
permita comprender un texto, una imagen o un rostro que refleja milares a las nuestras.
un sentimiento. En estas definiciones el sentido de la vista tiene un Letras Habladas fue pensado como un espacio de integración
lugar privilegiado, un lugar que seguramente tiene para quienes en el que trabajan personas ciegas en corresponsabilidad con los
podemos ver o leer el mundo a través de nuestros ojos. profesores universitarios que integramos el Comité Académico
Ahora bien, ¿cómo puede leer una persona ciega o débil vi- del Proyecto. Nuestra Universidad genera así, en los hechos, un
sual? Pues haciendo uso de otros sentidos como el oído o el tac- espacio de inclusión y de integración para personas discapacita-
to. Por medio de puntos en relieve organizados conforme a un das que, sin duda alguna, viven la discriminación como un hecho
sistema, el Braille permite leer con el tacto los signos alfabéticos cotidiano. Así, confirmamos la vocación humanista de nuestra
y numéricos. De igual modo, las tecnologías permiten trasladar Universidad y damos un paso modesto pero significativo para
textos escritos a textos hablados al grabar la voz de personas que cumplir con la meta de llevar la educación superior a los sectores
leen ante un micrófono o mediante programas de cómputo que sociales que han sido históricamente marginados de ella n
traducen los signos impresos en voces artificiales.
El Proyecto Letras Habladas que la Universidad Autónoma de Ernesto Aréchiga Córdoba es historiador y profesor investigador de la academia de Historia y Socie-
la Ciudad de México ha puesto en marcha, en colaboración con dad Contemporánea; coordina el Comité Académico del Proyecto Letras Habladas en la UACM. Es autor
la Asociación Civil Punto Seis, tiene la finalidad de producir audio- del libro Tepito, del barrio de indios al arrabal entre otros trabajos sobre historia urbana.
Ser ciega atrás y mucho más oscuro que en el salón. Hacer eso me hace
perder dimensión espacial de nuevo. Siendo ciega temporal me
pasa que “ir de frente” es imposible o complicado, cuando creo
por Karim Garay Vega que voy derecho estoy yendo en diagonal, recompongo la direc-
ción y de nuevo vuelvo a errar la rectitud del paso. Es curioso, da
una especie de mareo.
Reconozco en todo momento las texturas de las cosas, la pa-
Salgo a tientas del salón, manoteo el aire, trato de encontrar una red, los ladrillos blancos, el polvo que guardan, los diversos pape-
referencia espacial para ubicarme. En el pasillo cambia la percep- les de lo que hay pegado en la pared, las juntas y columnas de
ción de la luz, la luz entra por la piel, adentro del salón era más cemento; el frío de la tarja, el templado liso de las puertas de los
intensa por el gran ventanal, en el pasillo está interrumpida por baños; el olor del agua, su temperatura más fría de lo esperado.
objetos; siento el aire frío, camino por el pasillo bastante rápido, ¿Tiene algo que ver la vista con la temperatura? Siento miedo
por enmedio, mis manos en el aire son un bastón imaginario, es- de no ver, de toparme con algo imprevisto. Me lavo las manos,
cucho la voz de Juventino que nos guía y de mis compañeras busco el papel para secarlas, siento cómo se moja el material y
que se quedan atrás, ellas traen bastón. se secan las manos, encuentro a tientas el bote, escucho cómo
El camino se hace larguísimo, eterno, es increíble que los ba- responde a una leve patada, sé que ahí está, toco el borde, dejo
ños parezcan estar tan lejos estando tan cerca. Por fin reconozco el papel, salgo de nuevo.
la primera entrada, la de hombres, sigo adelante, y de repente se Hago el recorrido de vuelta con un poco de más confianza,
me ocurre cruzar el pasillo para sentir el barandal, nada más para ahora me voy por el barandal, ese será mi bastón, siento su tex-
sentirlo, es en la zona de las escaleras así que es más oscuro que tura fría y suave, identifico cuando acaba un tubo y empieza otro,
4 Palabrijes 00 otoño 2007

