Page 7 - P00
P. 7

en el arca de noé                                                                      Enrique J.J.F.


















































          me sorprendo cada vez que encuentro las columnas de cemento  imaginé. Creí que el oído se aguzaría de inmediato, pero no, has-
          y de pronto pienso... ¿cómo sabré dónde soltar el barandal para  ta sentí que todas y todos hablaban más bajo de lo usual, me
          dirigirme al salón? Decido seguirme hasta que acabe y luego ca-  desesperó, quizá por eso necesitaba del tacto. Quizá confiamos
          minar de regreso, guiada por la pared, al fin es sólo un salón de  demasiado en la vista, creemos que por los ojos nos entra la cer-
          más, pero en eso me topo con Elena que no se quita, que no  teza, hasta decimos “hasta no ver no creer” y cosas por el estilo.
          habla, para asustarme, la toco, grito, justo había preguntado a   Escribí esto después de una sesión del Taller de sensibiliza-
          nuestros maestros: ¿si alguien nos ve se quita verdad? Sí, dijeron,  ción frente a la discapacidad visual que tomamos los miércoles,
          claro, entonces iba confiada, no me asustaba chocar... y choqué,  del 23 de mayo al 20 de junio, quienes integramos el Comité Aca-
          Elena se ríe, yo le reclamo, me sigo. Llego al salón, ahora tenemos  démico del Proyecto Letras Habladas. Nuestros maestros, Fermín
          que servirnos agua y tomar.                          Ponce (estudiante de Historia de la UACM) y Juventino Jiménez
            Con este ejercicio me di cuenta que cuando no vemos el con-  (integrante de Punto Seis A.C.), nos pusieron a hacer cosas con
          tacto físico se vuelve un poco intolerable, es como una sorpresa  los ojos vendados “como si fuéramos ciegas/os” lo cual no pasa
          no deseada, requerimos del aviso, del consentimiento. Pero, cu-  de ser un experimento desconcertante, aterrador, emocionante,
          riosamente, la comprobación física me era necesaria, sentía que  porque siempre podremos quitarnos la venda y ver, de nuevo
          aunque preguntara “¿quién eres?” y dijeran “yo” y por su voz su-  depositar en la vista la comprobación del mundo y de lo que nos
          piera, necesitaba tocarlas para ver si era cierto.   rodea, regresar de las tinieblas n
            Entendí también que mi tacto recuerda, que hago muchas
          más cosas de las que me doy cuenta con el tacto, mi tacto tiene
          memoria y guarda mucha información útil para usar en esta ce-  Karim Garay Vega estudió Letras Hispánicas en la UNAM. Especialista en narrativa del siglo XIX, da
          guera momentánea. El oído en cambio no me ayudó tanto como   clases de Expresión Oral y Escrita además del Taller de Lenguaje, Comunicación y Cultura en la UACM.

          Palabrijes 00 otoño 2007                                                                                5
   2   3   4   5   6   7   8   9   10   11   12