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ilustración de sigmund Freud
en tres sistemas: el Inconsciente, el Preconsciente y el Consciente. analítica en el asentimiento de la verdad de las manifestaciones
Según este orden habría pensamientos alojados en tres sistemas inconscientes. Esto quiere decir que se percató de que la verdad
pero los únicos que podrían reconocerse por la persona serían que se produce en nuestros dichos regularmente es ignorada por
los que residen en el Preconsciente-Consciente, ya que los otros, el Yo desde la conciencia, como un simple error en el habla, y no
los Inconscientes, han sido reprimidos. Es en este sentido en que se le da el valor correspondiente que podría hacernos reconside-
la crítica lacaniana a la idea de que la conciencia es el centro y la rar que eso que creemos que somos, o que decimos ser, no es lo
cuna de lo psíquico, sostenida por el cogito cartesiano: “pienso que verdaderamente somos o decimos.
luego soy”, es legítima. Lacan propone un reverso del cogito car- De ahí que decir: “Donde Ello era el sujeto debe advenir”,
tesiano y lo replantea como: “soy donde no pienso”, descentrando puede ser lo mismo que decir: “Ahí donde no me reconozco, me
así a la conciencia de su esencialismo psíquico, y otorgándole sólo debo reconocer.” Porque si el Ello es algo Inconsciente que se pro-
un estatuto de cualidad. Esto da lugar, desde Freud, a pensar lo duce en la psique, pero nadie se hace cargo del mismo y no es
Inconsciente como una cualidad psíquica. Es por lo anterior que reconocido, entonces en la medida en que la persona se hace res-
la primera tópica es importante, ya que nos permite pensar lo psí- ponsable de esos dichos involuntarios, es decir, reconoce que lo
quico como transitivo en función de tres lugares no localizables, dicho forma parte de sí misma, es que podrá advenir otra, ante la
a diferencia de René Descartes, quien en el siglo XVII sitúa a la escucha de sus deseos reprimidos. En otras palabras, en lo dicho
conciencia como equivalente de lo psíquico, del pensamiento, de sobre el deseo está la verdad del sujeto: es en ese lugar donde el
la voluntad. No es casual que también en esa época se consolidara sujeto se produce como verdad. Más claro: en los actos involun-
el concepto de individuo como alguien racional, no dividido, sin tarios aparecen nuestras verdades, y sólo es cuestión de asumirlos
conflicto, sin contradicción. como propios para saber más de nosotros.
Tiempo después, a medida que su experiencia analítica avan- Ahora bien, el sujeto en psicoanálisis no es el mismo que en
za, Freud se encuentra con varios problemas para trabajar el apa- la lingüística o en cualquier otro ámbito, porque aunque sabemos
rato psíquico y propone una segunda tópica, más compleja pero que los estructuralistas trabajaban ya al Inconsciente en relación
también confusa en relación a la primera, que establece la organi- con la lengua, su noción del mismo no era psicoanalítica. Por eso
zación psíquica en tres instancias: el Ello, el Yo y el Superyó. Aquí fue necesario que Lacan descentrara al sujeto considerándolo un
el Ello es donde se produce algo de lo que la persona no sabe efecto, que es producido en un momento transitorio del discurso
que sabe, es decir, es eso que decíamos que habla más allá de la donde se articula una verdad. Así queda más claro el “Ahí donde
voluntad, que habla sin darnos cuenta desde el propio descono- no pienso soy.” Pues ahí donde no opera la voluntad de la per-
cimiento. Por esta razón para Freud había una posibilidad de que sona es donde aparece, sin querer, la verdad. Es decir, el sujeto
eso que habla pudiera ser dicho en el espacio analítico y recono- no está dado previamente, es resultado de lo que se dice. Por eso
cido por el paciente como suyo, haciéndose cargo del mismo y mismo es necesario el análisis, porque es el único espacio donde
reposicionándose ante su verdad. Sin duda, Freud basaba la cura eso puede ser posible ante un analista, como lugar de la escucha
Palabrijes 01 primavera 2008 15

