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Por Jezreel Salazar






                              DE vErsionEs y DivErsionEs




                                                    Por Jezreel Salazar


             o siempre es fácil enseñar cómo narrar. Una estrategia que pue-  personajes (el dinosaurio, el hombre y —si lo desean—, a la culta dama)
             de ser útil para comprender la relación entre el conflicto de una   y jugando con el conflicto entre sueño y realidad. He aquí algunos de los
       Ntrama y su desenlace, así como la función que tienen los perso-  resultados obtenidos:
       najes al interior de una historia, consiste en la reescritura de un cuento, de
       preferencia una minificción. Y es que en las minificciones las tramas sue-  El hambriento / Jorge Peña
       len estar reducidas al máximo, de modo que son más fáciles de apreciar.  Y cuando despertó el dinosaurio todavía estaba allí… Con tene-
          Es muy conocido el cuento de Augusto Monterroso titulado “El dino-  dor y cuchillo en las manos.
       saurio”, famoso por su economía de lenguaje y su increíble eficacia narra-
       tiva: “Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí”. Se sugiere leerlo   El sueño del dinosaurio / Rocío Trujillo
       varias veces y discutir cuál es la trama que se está contando, y si podemos   Una mañana despertó admirado y feliz por no haber soñado más
       o no ubicar el conflicto, el clímax y el desenlace. Enseguida es necesario  con el sanguinario monstruo. Bajó las escaleras todavía un poco
       leer otras versiones del mismo cuento. En su libro Relatos vertiginosos. An-  somnoliento y tallándose los ojos, cuando de pronto descubrió al
       tología de cuentos mínimos editado por Alfaguara, Lauro Zavala incluye  dinosaurio en la cocina registrando el refrigerador. Ambos emi-
       tres versiones del relato:                           tieron un desgarrador grito. El alarido sacó al dinosaurio del sue-
                                                            ño. Ya despierto en la jungla y exaltado, dijo: “¡Qué rara especie
       El dinosaurio / Pablo Urbanyi                        es esa!, no vuelvo a comer hierbas que desconozca”.
       Cuando despertó, suspiró aliviado: el dinosaurio ya no estaba allí.
                                                            Sueño robado / Idaid Licona
       Indigna continuación de un cuento de Monterroso / Marcelo Báez  El dinosaurio soñó aterrado que el hombre estaba allí. Cuando
       Y cuando despertó, el dinosaurio seguía allí. Rondaba tras la ven-  despertó, la culta dama había terminado de leer el cuento.
       tana tal y como sucedía en el sueño. Ya había arrasado con toda
       la ciudad, menos con la casa del hombre que recién despertaba  ¿Perdido? / Susana Rivera
       entre  maravillado  y  asustado.  ¿Cómo  podía  esa  enorme  bestia  Y cuando el dinosaurio despertó el hombre ya no seguía allí. Lo
       destruir el hogar de su creador, de la persona que le había dado  buscó  por todos lados y de repente sintió una angustia inaudita:
       una existencia concreta? La creatura no estaba conforme con la  “soy yo en el cuerpo del hombre, y ahora, ¿qué va a suceder?”
       realidad en la que estaba, prefería su hábitat natural: las películas,
       las láminas de las enciclopedias, los museos... Prefería ese reino  Metamorfosis / Vianey Guzmán
       donde los demás contemplaban y él se dejaba estar, ser, soñar.  Se encontraba el hombre en un profundo sueño. En éste, corría
                                                            perseguido por un enorme dinosaurio. Al despertar, el hombre se
       Y cuando el dinosaurio despertó, el hombre ya no seguía allí.  dio cuenta que estaba solo en el bosque, rodeado completamente
                                                            por árboles. Se había convertido en dinosaurio.
       La culta dama / José de la Colina
       Le pregunté a la culta dama si conocía el cuento de Augusto  No todo es sueño / Ruth Ríos
       Monterroso titulado “El dinosaurio”.                 Despertó asustada y pensó “sólo fue un sueño”. Se miró al espe-
                                                            jo: estaba arañada y sus ropas llenas de sangre. Furiosa, decidió
       —Ah, es una delicia —me respondió—, ya estoy leyéndolo.  volver a dormir para vengarse del maldito dinosaurio. Cuando
                                                            al fin pudo encontrarlo luchó contra él y le clavó una lanza en
          A partir de la lectura y discusión de estos textos se les pide a los es-  el corazón. Lo miró tirado sobre la maleza lleno de sangre y dijo
       tudiantes que elaboren su propia versión del relato, manteniendo a los   “hice justicia”. Nunca más despertó.
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