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y sonidos, poco a poco hemos perdido la capacidad de asombro y de   Al respecto, es interesante lo que plantea el poeta y pensador alemán
          contemplación. Nuestro modo de observar se ha debilitado: ya no es   Friedrich Schiller en La educación estética del hombre, donde reflexiona
          suficiente la sola estructura arquitectónica para llamar nuestra atención.   sobre la forma en que nos relacionamos con una obra de arte. Dado que
          Jamás miramos detenidamente el Metro, sólo divagamos a través de sus   el sentir y el pensar son dos estados del ser humano, contradictorios y
          muros de mármol y pilares coloridos. Dentro de este paisaje netamente   opuestos entre sí, es la “belleza” o goce estético lo que ha de unificar a
          urbano, de pronto irrumpen sorpresivamente estos aparadores museo-  estas dos percepciones, borrando todo rastro de ellas y generando un
          gráficos que no sólo desvían nuestra mirada o camino; su poder va más   estado neutro que intensifica la vitalidad humana. De lo anterior pode-
          allá despertando de manera presurosa nuestros pensamientos. Atrapa-  mos inferir que no resulta indispensable ser un experto para apreciar el
          dos por un instante, vagabundeamos en nuestras sensaciones. Una de   arte, basta con que nos permitamos la oportunidad de sentir y pensar,
          las cualidades más alentadoras de estas exposiciones es la amplia gama   buscando suscitar ese estado neutro del que habla Schiller.
          de posibilidades que tienen al  ser vistas por el igualmente descomunal   Esa oportunidad de la vivencia estética, dadas las condiciones del
          público que se acerca a ellas. ¿Cómo comprender el valor de tal suceso?  mundo contemporáneo y la crisis de la educación artística y de la cul-
            El filósofo Adolfo Sánchez Vázquez, en su libro Las ideas estéticas de   tura museográfica, puede ser factible llevando el arte al espacio público.
          Marx, desmenuza cuál es la importancia de contemplar una obra. Usual-  Resulta imprescindible que si el público —parte esencial de la dialéctica
          mente somos dados a pensar que observar el trabajo realizado por un   estética—  se  encuentra  saturado,  agotado  e  invadido  de  actividades,
          creador  plástico  poco  o  nada  altera  sus  resultados;  Sánchez Vázquez   se esparza el quehacer estético en lugares que, por sus características
          afirma que estamos radicalmente equivocados. La producción de una   intrínsecas,  permitan  un  hervidero  de  opiniones;  espacios  que  por  su
          obra toma en cuenta un entorno social debido a que el realizador vive   constitución diversa puedan enriquecer este proceso. Y también resulta
          inexorablemente en una comunidad, es un ente social. Una vez que ha   necesario que al tener oportunidad de situarnos frente a estas manifesta-
          terminado su obra y satisfecho una necesidad expresiva, busca crear un   ciones seamos capaces de ofrendar un poco de nuestro tiempo, permitir
          puente comunicativo en un lenguaje por todos identificable. Así, la rei-  un puente comunicativo y empático, dialogar a través de la obra con no-
          terada presentación a un público de diversos lenguajes visuales (llámese   sotros mismos, y si así lo decidiéramos, seguir nuestro trayecto. Porque la
          pintura, escultura, cartel, textil, fotografía…) va modelando la experiencia   oportunidad que nos brindan estos espacios es tan amplia que en caso
          estética de los individuos y retroalimentando el quehacer artístico.  de necesitar regresar, la ocasión de entablar otra charla seguirá disponible.
            Este proceso es visible claramente en las exposiciones en el Metro.
          Cada una de ellas está realizada por creadores plásticos quienes sacan a   1 Como afirma la museógrafa Ofelia Martínez, los museos de arte enfrentan una dramática situación, pecando de
          la luz pública su trabajo, el cual puede convertirse en experiencia estética   poco o nulo público. Parte medular de este apuro lo genera el propio museo, el cual organiza sus eventos utilizan-
          para los transeúntes. Si el interés del creador es estar atento a las reaccio-  do preponderantemente recursos estéticos y polisémicos, que necesariamente implican un conocimiento previo o
          nes que suscite su obra en el público, este último debe estar abierto a sus   suponen el hecho de pertenecer a una comunidad artística, pues de otro modo resultan ininteligibles, confusos
          propias percepciones y reacciones. Lo anterior no impide que el público   o ambiguos. “el museo como cadáver exquisito”, revista de la escuela Nacional de artes Plásticas. Museografía
          siga considerando el ámbito artístico como algo lejano, ya que la forma   contemporánea, núm. 18, eNaP, s/f, pp. 6-13.
          de exhibir las obras sigue siendo distante —a través de una vitrina o es-
          pacio museográfico—; pero al menos en algún sentido el arte público   Adriana Armenta Alvarado  estudia actualmente la carrera de Filosofía e Historia de las ideas en el
          cambia la relación que se establece con el lenguaje artístico.  plantel del Valle de la UaCM.

          Palabrijes 01 primavera 2008                                                                          31
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