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El poder de la
escritura
Por Bily López
Más que una llana fijación de sonidos, la nos que dice, palabras más, palabras menos, que “todos
escritura es ordenación, jerarquización y podemos hacer lo que se nos pegue la gana, siempre y
maquinación meticulosa de significados: cuando esto no sea un delito o falta penada por la ley”.
he ahí su poder, su vastedad, su belleza… Y concluí que, indefectiblemente, patria y libertad son
conceptos antagónicos, pese a lo que la clase política y
y su peligro. el gobierno nos quieren hacer creer mediante baratos
spots televisivos y cuentitos históricos tergiversados,
is pasos zigzagueantes en la plaza de armas cursis hasta la infamia, que dan cuenta del antihumano
bogotana se detuvieron de manera abrupta heroísmo de los hombres patriotas.
Mante la apabullante y monumental visión de Continué avanzando hacia el barrio de La Cande-
una sentencia inscrita en la impasible roca: “Colombia- laria y no podía borrar la sentencia de mi mente. La
nos: Las armas os han dado independencia, las leyes os patria, la libertad, las leyes, las armas. Entre los balcon-
darán libertad”. El alcohol que circulaba festivamente citos de madera y los colores agrestes de las casitas del
por todos los conductos sanguíneos de mi cuerpo que- barrio, me di cuenta de que la sentencia me había lle-
dó pasmado y de pronto recobré la terrible sobriedad. nado de miedo. Las armas, las leyes. Y recordé entonces
Colocada en el centro del lado poniente de la plaza, que en alguna sesión de un curso en el que se intentaba
dicha sentencia me arraigó al suelo hasta entonces mo- hablar sobre la violencia y la literatura, el viejo Choreño
vedizo y tambaleante y me indujo una postura patrióti- nos había contado que los primeros testimonios de es-
ca y casi marcial. La sentencia, queda claro, fue inscrita critura eran códigos escritos en monumentales piedras.
para exaltar el sentimiento patriótico de los colombia- Mi irresponsable intelecto tendió entonces una liga di-
nos una vez que Bolívar y sus secuaces habían logrado recta entre el latín scriptum y el griego Krypte, como
emancipar a los pobladores del yugo de la corona es- para convencerme de que escribir tiene algo que ver con
pañola. Y yo ahí, ebrio y aturdido, frente a uno de los el deseo de hacer perdurar aquello que ha muerto. De
vestigios imborrables de la independencia colombiana, inmediato abandoné la hipótesis por falta de referen-
sin saber qué pensar, porque, eso sí, Colombia puede cias precisas. Me pregunté entonces, ¿por qué escribir
estar cercada por militares, paramilitares, guerrillas, algo así y dejarlo en piedra y a la vista de todos?, más
narcos y las FARC (Fuerzas Armadas Revoluciona- aún, ¿para qué escribir algo?, ¿qué implica la escritura?,
rias de Colombia), pero la sentencia en la piedra queda ¿cuáles son sus presupuestos?
como testimonio imborrable de un pasado glorioso que Recordé en ese momento una hipótesis de un filó-
se niega a ceder mediante aquella inscripción, y da una sofo francés —mi estado etílico me impidió recordar
beligerante bienvenida a todos los que transitan por la su nombre— que sugiere que el discurso escrito no es
plaza de armas. más que la fijación del discurso oral, es decir, algo así
Semisobrio por la impresión, reanudé mi marcha, como una sujeción gráfica de los sonidos; esta hipó-
pero no podía dejar atrás el acoso de la sentencia… la tesis, para los fines teóricos que el autor establece, es
patria, las leyes, la libertad… Recordé entonces que plausible, pues resulta una cosa bastante natural pensar
para los anarquistas la patria es un invento burgués que lo que escribimos es una traducción en grafías de
para defender sus intereses y dominar a la clase traba- aquello que expresamos oralmente; sin embargo, mira-
jadora, recordé también el paradójico artículo 24 de la do cuidadosamente, la escritura no es ni puede ser una
Constitución Política de los Estados Unidos Mexica- llana fijación del discurso (como si el discurso oral no
2 Palabrijes 01 primavera 2008

