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Versos: artificio y
¿Sabías que al hablar “sinalefeas”? naturalidad
¿Eso es natural o artificial?
Entérate con qué se come una sinalefa
a través de la poesía.
Por David Huerta no de los siete enunciados imaginativos citados Las dos palabras de la última afirmación en el pa-
en el número doble cero de Palabrijes es ahora sado párrafo son otra prueba de la existencia y el fun-
Uel punto de partida de nuestras reflexiones. cionamiento del fenómeno “sinalefa”: no decimos “a-
La tesis diminuta que presentamos en estos ren- sí-ha-bla-mos”, sino “a-siá-blá-mos”, ¿verdad? Dicho
glones puede ponerse aquí cuanto antes: la poesía, tal y un poco toscamente: hablamos “sinalefeando”, esto es,
como suele expresarse en versos, resulta de una combinación asimilando vocales terminales de palabra con los prin-
inteligente, armónica, de artificio y naturalidad. cipios contiguos, también vocálicos, de las palabras
El verso “Lleno de mí, sitiado en mi epidermis” siguientes. Es lo natural; por lo menos, así sucede en
(primero de “Muerte sin fin”, poema de José Gorostiza español, en italiano y en portugués: “las tres lenguas ro-
publicado en 1939) puede servir muy bien para ilustrar mánicas, no oxitónicas, del Occidente” (Dámaso Alon-
y demostrar esa tesis. so, “Elogio del endecasílabo”). El verso se beneficia de
Uno: Naturalidad. Decimos que ese verso es un esa naturalidad articulatoria.
endecasílabo, es decir, un enunciado de once sílabas. Dos: Artificio. Así hablamos, entonces, hacemos
Pero cuando hacemos el conteo silábico tal y como nos sinalefas todo el tiempo al hablar y torcemos, defor-
enseñaron en la escuela, resulta que el tal verso ende- mamos y cambiamos de mil maneras las palabras, de
casilábico tiene ¡trece sílabas! ¿Qué ocurre, y por qué modo que su representación escrita está lejos de su
decimos y redecimos que estamos ante once sílabas? efectiva manifestación sonora.
Para entenderlo debemos ver el verso de más cerca; Hablamos de una manera y escribimos de otra;
propiamente, no tanto verlo sino escucharlo. El oído lo distinguir la diferencia entre uno y otro fenómeno nos
percibe más o menos así: llevaría muy lejos de nuestro tema.
Hagamos, empero, una afirmación que nos permita
Lle / no / de / mí / si / tiá / doen / mie / pi / dér / mis regresar al verso gorosticiano: hablamos con sinalefas,
pero no hablamos en endecasílabos (más que muy de vez
Son once segmentos silábicos, once “golpes de voz”; en cuando, sin proponérnoslo, inconscientemente, o
no trece, de acuerdo con el “conteo escolar” de sílabas, por un accidente feliz). El verso de once sílabas es un
puramente mecánico; el conteo que estamos haciendo artificio deliberado de la cultura artística en sus estri-
toma en cuenta la prosodia, por supuesto, es decir: la baciones literarias. De ese artificio se beneficia también
pronunciación efectiva de ese enunciado. Señalamos el verso en tanto que forma poética.
los acentos prosódicos, tres, en donde efectivamen- Aquí ha llegado el momento de poner un acrónimo
te aparecen; el bisílabo “lleno” es más o menos átono, espectacular y un poquitín misterioso: QED, que en la-
dentro de ese enunciado, en ese verso (decimos “más o tín significa “Quod erat demonstrandum”, y traducido
menos” porque está el tema o subtema de los acentos a nuestro español quiere decir sencillamente esto que
secundarios en un verso… pero ésa es otra historia). sigue, tan familiar para los matemáticos: “que era lo que
Ahora, atención: donde se juntan la palabra “sitiado” debíamos demostrar”.
y la preposición “en”, ocurre un fenómeno de asimila- Con ello, entonces, queda demostrada nuestra tesis:
ción o condensación llamado sinalefa; de ahí ese curioso el verso es una síntesis de naturalidad y artificio.
segmento en el verso de Gorostiza: –doen–; otro tanto ¡Buenas lecturas de poesía! ¡Y hasta el próximo nú-
ocurre con el octavo segmento: –mie–. Así hablamos. mero de Palabrijes!
4 Palabrijes 01 primavera 2008

