Page 6 - P01
P. 6

Versos: artificio y







       ¿Sabías que al hablar “sinalefeas”?       naturalidad
       ¿Eso es natural o artificial?
       Entérate con qué se come una sinalefa
       a través de la poesía.






       Por David Huerta      no de los siete enunciados imaginativos citados   Las dos palabras de la última afirmación en el pa-
                             en el número doble cero de Palabrijes es ahora   sado párrafo son otra prueba de la existencia y el fun-
                      Uel punto de partida de nuestras reflexiones.  cionamiento del fenómeno “sinalefa”: no decimos “a-
                         La tesis diminuta que presentamos en estos ren-  sí-ha-bla-mos”, sino “a-siá-blá-mos”, ¿verdad? Dicho
                      glones puede ponerse aquí cuanto antes: la poesía, tal y   un poco toscamente: hablamos “sinalefeando”, esto es,
                      como suele expresarse en versos, resulta de una combinación   asimilando vocales terminales de palabra con los prin-
                      inteligente, armónica, de artificio y naturalidad.  cipios  contiguos,  también  vocálicos,  de  las  palabras
                         El  verso  “Lleno  de  mí,  sitiado  en  mi  epidermis”   siguientes. Es lo natural; por lo menos, así sucede en
                      (primero de “Muerte sin fin”, poema de José Gorostiza   español, en italiano y en portugués: “las tres lenguas ro-
                      publicado en 1939) puede servir muy bien para ilustrar   mánicas, no oxitónicas, del Occidente” (Dámaso Alon-
                      y demostrar esa tesis.                        so, “Elogio del endecasílabo”). El verso se beneficia de
                         Uno: Naturalidad. Decimos que ese verso es un   esa naturalidad articulatoria.
                      endecasílabo,  es  decir,  un  enunciado  de  once  sílabas.   Dos:  Artificio.  Así  hablamos,  entonces,  hacemos
                      Pero cuando hacemos el conteo silábico tal y como nos   sinalefas todo el tiempo al hablar y torcemos, defor-
                      enseñaron en la escuela, resulta que el tal verso ende-  mamos y cambiamos de mil maneras las palabras, de
                      casilábico tiene ¡trece sílabas! ¿Qué ocurre, y por qué   modo  que  su  representación  escrita  está  lejos  de  su
                      decimos y redecimos que estamos ante once sílabas?   efectiva manifestación sonora.
                      Para  entenderlo  debemos  ver  el  verso  de  más  cerca;   Hablamos  de  una  manera  y  escribimos  de  otra;
                      propiamente, no tanto verlo sino escucharlo. El oído lo   distinguir la diferencia entre uno y otro fenómeno nos
                      percibe más o menos así:                      llevaría muy lejos de nuestro tema.
                                                                       Hagamos, empero, una afirmación que nos permita
                      Lle / no / de / mí / si / tiá / doen / mie / pi / dér / mis  regresar al verso gorosticiano: hablamos con sinalefas,
                                                                    pero no hablamos en endecasílabos (más que muy de vez
                         Son once segmentos silábicos, once “golpes de voz”;   en  cuando,  sin  proponérnoslo,  inconscientemente,  o
                      no trece, de acuerdo con el “conteo escolar” de sílabas,   por un accidente feliz). El verso de once sílabas es un
                      puramente mecánico; el conteo que estamos haciendo   artificio deliberado de la cultura artística en sus estri-
                      toma en cuenta la prosodia, por supuesto, es decir: la   baciones literarias. De ese artificio se beneficia también
                      pronunciación  efectiva  de  ese  enunciado.  Señalamos   el verso en tanto que forma poética.
                      los  acentos  prosódicos,  tres,  en  donde  efectivamen-  Aquí ha llegado el momento de poner un acrónimo
                      te aparecen; el bisílabo “lleno” es más o menos átono,   espectacular y un poquitín misterioso: QED, que en la-
                      dentro de ese enunciado, en ese verso (decimos “más o   tín significa “Quod erat demonstrandum”, y traducido
                      menos” porque está el tema o subtema de los acentos   a nuestro español quiere decir sencillamente esto que
                      secundarios en un verso… pero ésa es otra historia).  sigue, tan familiar para los matemáticos: “que era lo que
                         Ahora, atención: donde se juntan la palabra “sitiado”   debíamos demostrar”.
                      y la preposición “en”, ocurre un fenómeno de asimila-  Con ello, entonces, queda demostrada nuestra tesis:
                      ción o condensación llamado sinalefa; de ahí ese curioso   el verso es una síntesis de naturalidad y artificio.
                      segmento en el verso de Gorostiza: –doen–; otro tanto   ¡Buenas lecturas de poesía! ¡Y hasta el próximo nú-
                      ocurre con el octavo segmento: –mie–. Así hablamos.  mero de Palabrijes!
       4                                                                                            Palabrijes 01 primavera 2008
   1   2   3   4   5   6   7   8   9   10   11