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Retrato de Franz Kafka
Descifrando el silencio cido. Cortázar supone y requiere de un lector cómplice
¿Cómo es posible que podamos comprender una his- que se dé cuenta no sólo de la existencia de una fusión
toria que en cierto sentido nos ha sido censurada? Si de planos al interior del relato (una reflexión en tor-
las cosas están ocultas, ¿cómo podemos descifrarlas?, no al vínculo entre realidad y ficción, entre lectura y
¿cómo se logra que la comunicación no se interrum- escritura), sino que también asuma que él mismo, en
pa a pesar de este hecho? Antón Chéjov, uno de los tanto lector, se encuentra implicado en el relato, y que
grandes cultivadores del cuento, llegó a decir: “cuando acaso apenas haya terminado de leer el cuento habrá
escribo, confío plenamente en que el lector añadirá los sido también asesinado.
elementos subjetivos que le faltan al cuento”. En efecto, La escritura elíptica apela especialmente a la com-
el reverso de toda mirada sesgada consiste en el carácter plicidad del lector de modo que éste sea capaz de res-
activo que le confiere al lector. Un texto de Julio Cortá- tituir los contextos cifrados, la amplitud de los escena-
zar puede ayudarnos a entender esto. rios, la historia implícita. Lo importante es que el lector
En su Diario de Andrés Fava, Cortázar esboza un multiplique y profundice sus niveles de interpretación
relato futuro: y logre desentrañar los mensajes ocultos y darle sig-
La idea es la de un hombre sentado en un sofá verde junto nificado a “lo no dicho”, superando así la ambigüedad
a un ventanal sobre el parque, leyendo una novela donde e indefinición del relato. El lector se convierte así en
una mujer encuentra furtivamente a su amante, conviene una especie de detective que busca resolver un crimen
en la necesidad de asesinar al marido para quedar libres, o develar un secreto; y esto lo realiza atando cabos y es-
y sube las escaleras que la llevarán a la habitación donde tableciendo ligas entre algunos hechos y ciertos detalles
el marido, sentado en un sofá verde, junto a un ventanal, que el autor ha dejado como si fuesen las pistas y claves
lee una novela… para salir del laberinto. (Esto es muy claro, por ejemplo,
en el género policiaco). Cuando el lector no falla y logra
¿Hay mejor imagen para describir las relaciones en- esclarecer la historia silenciada es cuando se vuelve to-
tre el “silencio literario” y la importancia del lector? tal coautor de la misma. José Emilio Pacheco lo plantea
El asunto central de esta trama (que más tarde se en estos términos respecto a la poesía: “Escribo y eso es
convertirá en el logradísimo cuento “Continuidad de todo. Escribo: doy la mitad del poema. / Poesía no es
los parques”) tiene que ver con el papel del lector como signos negros en la página blanca. / Llamo poesía a
eje fundamental de la literatura y con la autoconciencia ese lugar del encuentro / con la experiencia ajena. El
del hecho creativo. Si el tema del cuento consiste en lector, la lectora / harán, o no, el poema que tan sólo he
tratar a la lectura como una actividad peligrosa, la idea esbozado”. Si en general la literatura requiere lectores
del lector que se sustenta es la de aquel que debe termi- participativos, en el caso de los textos elípticos esto es
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nar la trama, cerrar el cuento cuyo final está desapare- aún más evidente. Quizá por ello, Susan Sontag afir-
PAlAbRIjes 02 otoño 2008

