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utor de novelas como la premiada Un hilito de E: Ésa es otra historia. Estaba yo estudiando la
sangre, cuentos de la talla de “El abanderado” licenciatura de Historia en la Facultad de Filosofía y
Ay libros de poesía como Atmósfera de fieras o Letras [de la UNAM] y de pronto, más o menos hacia
Con olor a Mozart, Eusebio Ruvalcaba es un melómano la mitad de la carrera, hubo varios acontecimientos que
apasionado y maestro de Creación Literaria en el PES- me condujeron hasta la palabra escrita. Entre otros, la
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CER Palabrijes ha coincidido con él en un café del muerte de mi padre. Yo tenía 25 años cuando aconteció
centro de Tlalpan para conversar. esto. Ése fue uno de los eventos más importantes por-
Maya: ¿Cómo ves ese cruce, Eusebio, entre estas tres que casi al mismo tiempo que él muere, yo comienzo a
sustancias: la música, el silencio y las palabras? escribir. Ésa fue una cosa. Otra, una relación amorosa
Eusebio: Bueno, me llama mucho la atención por- muy fuerte, muy intensa que se atravesó en mi vida. Y
que es algo en lo que yo he insistido, en que la música por último, el conocimiento, vamos a llamarlo forma
más bella es la del silencio. Creo que se llega a disfrutar de la poesía, que me permitió descubrir que existía la
del silencio cuando uno ha disfrutado enormemente poesía porque yo, si ahora soy ignorante, entonces lo
de la música, del sonido. Todos vivimos inmersos en era mucho más. Y no tenía ni la menor idea de cómo
un sonido determinado y cuando nos percatamos de se escribía la poesía, ni nada de eso. Entonces estos tres
esto es cuando más disfrutamos la ausencia de sonido. elementos, cada uno en lo suyo, contribuyeron para que
En ocasiones, la ausencia de la música se disfruta en la yo, de la noche a la mañana, descubriera la literatura.
misma medida. Creo yo que la música genera en noso- M: ¿E inmediatamente te pusiste a trabajar?
tros una gran alegría, pero también un silencio, porque E: Sí, yo estaba haciendo una investigación en la
nos lleva a una actitud de reflexión e introspección. biblioteca de El Colegio de México, —que entonces
M: Claro, ¿el silencio sería entonces como una suerte de estaba en la calle de Guanajuato en la colonia Roma—,
cinta en la que se imprimen los sonidos cotidianos, y más y estaba trabajando con los libros de un lado, del otro
allá de los sonidos cotidianos, la música misma? lado mis fichas bibliográficas, el papel blanco, y de
E: Sí, algo así. Si por ejemplo nos detenemos en pronto me puse a escribir un poema y en ese momento
medio de un jardín y percibimos el sonido de la na- sentí que yo era escritor. Y tuve muy claro delante de mí
turaleza, de los insectos que alcanzamos a escuchar, o lo que había venido a hacer al mundo. Al punto de que
de los trinos de los pájaros, encontramos en ese sonido cuando llegué esa noche a casa, le dije a la que enton-
una especie de lenguaje, un lenguaje que puede ser tra- ces era mi mujer que se había casado con un escritor,
ducido desde luego en música. El silencio acompaña porque yo trabajaba de muchas cosas, era office boy, era
siempre a la música, no puede haber una nota musical, chofer y aparte estudiaba, pero en ese momento descu-
una sucesión de notas si no hay silencio intercalado. brí que yo era escritor y que tenía que vivir de la palabra
M: ¿Cómo ha sido tu relación con la música? escrita. Y hacia allá canalicé mi vida.
E: Pues ha sido muy intensa porque desde antes de M: Eso te sucedió a los veintitantos.
venir al mundo, mis padres hacían música: mi padre E: A los veinticinco. Eso fue maravilloso porque me
violinista, mi madre pianista... entonces desde que fui pareció enormemente intenso y rico ponerme a escri-
gestado en su vientre ya sentía yo toda la vibración que bir historias, ponerme a armar poemas con las palabras.
genera la música. Cuando digo vibración estoy pensan- Hasta que vino el primer golpe y me di cuenta que hay
do en mi madre haciendo música en el piano y yo en cierta diferencia entre escribir, a los grados en que pue-
su vientre. des escribir, y redactar. Yo me esmeré por hilvanar una
Imagen tomada de www.unasletras.com/.../Andanzas-eusebianas_74/
M: ¿Y cómo fue que no te hiciste un músico?, ¿cómo te línea con la otra, por redactar… Y luego vino el otro
sedujeron las palabras hacia su mundo?, ¿cómo quedó todo ese golpe fatídico, el que te dice que escribir es algo más
amor a la música?, ¿como un amor de amantes? que eso, que es tocar el corazón de un lector. A partir de
E: Pues porque… la historia es ésta. Yo tengo —y ahí las cosas adquirieron otra dimensión para mí.
esto no es petulancia—, tengo oído musical, memoria M: ¿Cómo fueron estos golpes, al tratar de publicar, al
musical, tengo esa facilidad motriz que permite tocar darle tu obra a alguien…?
un instrumento, sentido del ritmo. Pero no tengo lo E: No, en mi caso me di cuenta por mí mismo. Por-
principal para ser músico, que es la vocación. Intenté que soy muy autocrítico y exigente conmigo mismo.
estudiar el violín, intenté estudiar el piano, pero nun- M: Y fuiste autodidacta.
ca cuajó aquel intento y se quedó en eso nada más, en E: Pues sí. Nunca estuve estudiando Letras en
un esfuerzo que tuve en mi niñez. Aunque amo más la ningún lado. Sí tuve maestros a través de talleres, tres
música que muchos músicos. o cuatro maestros, pero básicamente uno, un escritor
M: ¿Y cómo fue que llegaste a la literatura? norteamericano que me dio como sesiones de creación
PAlAbRIjes 02 otoño 2008

