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Donde habita
Por Joaquín Pereztejada Ilustraciones Omar R. Reséndiz el silencio
El silencio es un elemento primordial para quien lee y escribe. En este texto se muestra a tres autores
y su relación con esta particularidad esencial y poco valorada en la actualidad. La ininterrupción
durante el trabajo creativo es fundamental.
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Espiral espirada de inanidad sonora Por eso, la noche se convierte en una habitación propia para
¿Qué relación hay entre la habitación propia de Virginia Woolf, muchos autores que comienzan a escribir y para aquellos que lo
el cuarto vacío del famoso poema sin título de Stéphane Ma- siguen haciendo. La noche carece de distractores. Lo que quiero
llarmé conocido como el “Soneto en ix” y las recámaras donde decir en este sentido es que no hay personas alrededor, no hay
desaparecen algunos personajes de las novelas de Paul Auster? quien llame por teléfono, no hay adónde ir y los ruidos de la calle
O debiera preguntarme mejor, ¿por qué hago una relación entre desaparecen. La noche, además de un espacio, se vuelve un si-
estos espacios para escribir sobre el silencio? lencio. Quizá, las primeras obras de muchos escritores son obras
de madrugada. Tal vez de esta circunstancia surge su frescura
I (¿debo decir que la madrugada es fresca como las primeras obras
En su famoso ensayo Una habitación propia, Woolf propone esta de muchos poetas?). Quizá por eso (por la escritura nocturna) lo
tesis: “para escribir novelas, una mujer debe tener dinero y un crepuscular de muchos poemas (el ánimo del insomnio).
cuarto propio”. En mi casa nunca tuve una habitación propia, Si bien es cierto que el ensayo de la escritora inglesa es toma-
aunque había dinero; tenía que compartir las recámaras con mis do como bandera por los estudios de género, por las feministas,
hermanos. Mi casa era grande y había un estudio. Además una por las mujeres escritoras, en países como el nuestro adquiere un
sala-comedor muy amplia. Yo escribía en todas partes, en el estu- mayor universo de receptores. Retomo la tesis de Woolf: para es-
dio, en la mesa del comedor, en la mesa de la cocina, en las recá- cribir, una persona, no sólo una mujer, necesita un cuarto propio y
maras. Pero entiendo lo que dice Woolf, porque lo experimenté dinero. ¿Quién, no mayor de treinta años, quizá de cuarenta, pue-
y lo sigo padeciendo: las interrupciones, la desconcentración, la de presumir de tener una habitación propia en México? Woolf
imposibilidad de crear estados creativos, le suceden a cualquiera liga íntimamente a este primer aspecto del cuarto propio, la cues-
que viva con más de siete personas, por más amplia que sea la tión económica. Para escribir tranquilamente se necesita comprar
casa. tiempo, alimento, casa-habitación, libros, etc. Quizá ésta sea una
PAlAbRIjes 02 otoño 2008

