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-¿Qué es?- me dijo.
-¿Qué es qué?- le pregunté.
-Eso, el ruido ése.
-Es el silencio…
Juan Rulfo, “Luvina”
entro de nuestra cultura occidental-judeocristiana, el como en la orilla el caracol al mar.
silencio se ha transformado en la manifestación de Al leer estos versos sin comas, ¿qué entendemos? Ahora use-
Duna posible sumisión. Cuando callamos, el otro tiene mos comas, ¿cómo lo leemos?
el poder. Callamos ante un grito o un hecho violento, también Pongo el oído atento al pecho,
lo hacemos bajo el consejo de una abuela o tía conservadora... como, en la orilla, el caracol al mar.
¿a cuántos de nosotros nos han dicho “en boca cerrada no
entran moscas” o “calladita te ves más bo- ¿Fue diferente?, ¿cómo?, ¿acompasado?, ¿lento?, ¿como el vai-
nita”? A veces preferimos permanecer vén del mar?
callados antes de parecer tontos (o que En música, existen signos escritos para la ausencia de sonidos,
los demás confirmen sus sospechas). éstos tienen un valor o duración, de modo que al leerlos se pro-
Parecería que el silencio es la virtud del duce una intención que ayuda a conservar la melodía o el ritmo.
sumiso o del que huye. A menudo, dicha ausencia también es una especie de sonido: si
Por otra parte, en ciertos ámbitos la música es cortada de repente por un silencio, ese silencio será
de la sociedad (como las grandes ciudades escuchado con toda claridad.
y centros de estudio) existe una batalla en contra del silencio; La ilustración que sigue representa las figuras de silencios
nuestros amigos nos recomiendan hablar, “di lo que piensas” musicales empleadas en la actualidad:
—aconsejan. En los medios masivos de comunicación existen
spots que nos aleccionan: “Alza la voz”, “Denuncia”, “No nos
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callaremos”... Podríamos pensar que dicha batalla busca libe-
rarnos de la sumisión a la que nuestra cultura conservadora nos
obliga, como si callando, nuestra alma enmudeciera junto con
nuestro cuerpo. Sin embargo, el silencio puede estar cargado de
contenido y no ser únicamente represión, ausencia o vacío. Y así se ve cuando los signos se utilizan en una partitura:
El silencio puede ser muchas cosas. En budismo se dice:
“las cosas son lo que son y nosotros les ponemos nombre”, es
decir, nosotros interpretamos lo que aparece ante nuestro ser.
De modo que el mutismo de alguien puede ser la manifestación
de un enojo, de su timidez, o de que un chiste no le parece
gracioso. Cuando alguien prefiere no hablar, también nos está
diciendo algo. Entonces, la interpretación depende de nuestra
capacidad intuitiva o intelectual, ¿cuántas veces hemos confun- En ambos códigos, el mutis puede ser corto, largo, súbito o
dido enojo con tristeza o sorpresa? estremecedor. El silencio escrito nos da oportunidad de respirar,
El silencio como tal tiene varias voces, no sólo es subyuga- entonar y, en algunas ocasiones, de pensar. Cuando encontra-
ción. También es un código con el que nos topamos de manera mos estos signos en algún texto o partitura, estamos leyendo un
escrita o sonada. Es decir, cuando encontramos una coma, un silencio, lo leemos como si fuera un sonido, es decir, lo llenamos
punto, o un punto y coma, leemos un silencio o una pausa y de contenido, le damos contexto y voz propia.
cada una de estas grafías tiene su propio tiempo, por ejemplo, Por otro lado, en una interpretación totalmente distinta,
el de la coma es breve, mientras que el del punto final es con- guardar silencio o hacer silencio no es tarea fácil. Es decir, no
tundente. hablar no significa necesariamente estar en silencio. ¿Cuántas
Como sabemos, las pausas escritas en el texto dan sentido veces estamos callados corporalmente, pero en realidad mante-
al contenido de éste. Juguemos con un fragmento del poema nemos un monólogo interior interesante y jocoso?
“Inventar la verdad” de Xavier Villaurrutia: Para algunos teólogos y monjes que hacen voto de silen-
Pongo el oído atento al pecho cio, callar no significa meramente no decir nada, sino evitar las
PAlAbRIjes 02 otoño 2008

