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De esta primera dificultad cabalgamos a la segunda: los ve- lunes. Otros alumnos con los que había jugado la apuesta estaban
cinos. Al poco tiempo de empezar el entrenamiento, de forma pendientes de sus avances e iban a comentar sus propios apren-
discreta pero enérgica, una vecina le pidió decididamente que dizajes. El personal de limpieza y el de vigilancia siempre tenía una
no tocara después de las once y media de la noche porque apa- frase amable y una sonrisa que comunicar.
gaban la televisión o el reproductor de música y el silencio los Pero no todo transcurría tan afablemente. Un profesor del área
hacía vulnerables al gran timbre de un instrumento tan pode- de lengua le llegó a pedir: “¿Me dejas leer?”, y desde entonces el
roso. El profe se cohibió y sólo acertó a contestar que estudiaba profe se iba a un rincón del estacionamiento para no molestar,
cuando podía. pero seguía tocando. Otro de los compañeros de la administra-
No obstante la respuesta, quedó mal herido en su seguridad ción, le espetó, mitad broma, mitad en serio: “Ponte a trabajar, te
por el nada extraño requerimiento. Pasadas las diez de la noche pagan por las asesorías, no por tocar el violín”.
no se atrevía a practicar el instrumento. El ansia por continuar pe- Él se sostenía pensando: “no sabe que lo que hago es el ejer-
día encontrar una solución. Recordó entonces cuando empezó cicio de aprender a aprender y hay que mostrarlo ante la comu-
a aprender el piano, ante la misma dificultad adaptó un lienzo nidad, la verdad es un constructo colectivo” y el significado del
para colocarlo entre los martillos y las cuerdas e hizo una sordi- instrumento debía serlo también.
na. Su hijo de siete años, el cual también estaba incómodo con Así, entre opiniones a favor y adversas, con cada vez más du-
el aprendizaje, le dio una buena idea con figuras de plastilina. Ya das, pero sin querer y aún sin poder salir de la disciplina del instru-
podía tocar más o menos impunemente a la hora que fuera. Unas mento, las miradas, los oídos y aún su propio ejemplo de apren-
veces tocaba con un caracol, otras con la cola de un lagarto, otras der a aprender, se lo impedían. Se percató una vez más, que todo
con el símbolo de Quetzalcóatl; mientras más tarde, más figuras aprendizaje cuenta con apoyos, tolerancia y desaprobaciones, e
de plastilina adhería al violín. El profe sentía un placer exótico al incluso hostilidad. No tenía más remedio que asumir y seguir. Era
usar las esculturitas de su hijo, el cual empezó a cambiar de ac- como una bola de nieve sin poder detenerse, su propio ánimo se
titud subiéndole a la televisión y desarrollando su capacidad de lo decía; pero tampoco quería, hubiera sido ridículo mostrar que
concentración cuando hacía tareas o jugaba. No obstante, siguió el aprendizaje tiene el límite del miedo. Era como un destino.
quejándose del tiempo que su padre ocupaba en el violín aun- Ya llevaba cuatro meses con el instrumento y tocaba todos los
que con más comprensión. Incluso comenzó a defenderlo ante días, cuando se presentó su primera prueba oficial. El Festival de
los demás. bienvenida a los estudiantes de primer ingreso le pidió, a través
de su maestro, que acompañara al grupo folclórico de la escuela.
Reacciones en la Universidad El profe aceptó con toda su inseguridad, pensando en algo que
Quizá la madurez sea el darse cuenta de que todo es un proceso. enseñaba a sus alumnos: las pruebas son necesarias para avanzar,
Lo maduro es saber y asumir en qué parte del proceso estás. así que se decidió. Había que arriesgarse.
Como el compromiso era mostrar el proceso de aprendizaje, La presentación fue muy tensa, por más que respiraba profun-
El profe se presentaba muy temprano en la escuela y se ponía a do, como enseñaba a aliviar los nervios; las dos manos estaban
tocar el violín en la puerta de entrada, como si de dar la bienveni- agarradas y duras. Fue un ridículo tremendo que pudo rescatar
da se tratara. Las reacciones, asombrosamente, eran amables en sólo pensando: “lo único que hice bien, fue resistir hasta el final y
su mayor parte. Algunos manifestaban su simpatía: “nos alegras el esperar la próxima oportunidad”. Y así sigue el profe, construyen-
día”, “creo que es la única escuela en que te reciben con música”, do su intento.
“qué buena manera de empezar el trabajo”, “qué bien te ves tocan-
do el violín tan temprano”. Ya ta compañeros ti pa shalute
Una maestra, llena de una presencia clara y hermosa le co- Maria, time Yahualotzin,
mentó: vienes a llenar de luz la escuela con tu instrumento. Es pam Tonantzin,
como si prepararas cada mañana y limpiaras el aura de los edi- Santa María Guadalupe’
ficios. El profe creía en eso de las energías y sintió un gran apo- (Ya está compañeros, pasamos
yo con su opinión. Incluso consideró un deber esos ejercicios de a saludar a la virgen María,
energía mágica. Yahualotzin, a Tonantzin,
Un profesor de matemáticas, prácticamente cada día, lanzaba a Santa María Guadalupe)
su frase recurrente:
— ¡No se oye ese violín! —y más de una vez agregaba— ¡Ese Canción conchera de alabanza y de boda, Huasteca, tocada
violín... si no se oye ese violín, te lo vamos a confiscar! por el profe.
Expresiones como éstas lo hacían sentir que el violín era de
la Universidad. Otro profesor de la misma área tenía una sonrisa el profe Moisés Chávez estudió la licenciatura en lengua y literatura Hispánicas en la UNAM donde
amplia para él cada vez que lo veía tocando. Algunos alumnos también hizo estudios de etnomusicología. Cursó la maestría en educación en la Universidad Marista
se acercaban y sentaban a escuchar las clases de música de los y se ha especializado en técnicas y métodos para aprender a aprender.
0 PAlAbRIjes 02 otoño 2008

