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El canto mexicano estalla en un carajo, dice “Him- Sólo he tenido un cliente,
no entre ruinas”. La palabra ‘carajo’ no aparece, a di- fue un hombre al que ojalá haya ayudado
ferencia de ‘puta’, en los diccionarios de la Real Aca- a encontrar una solución mejor que el suicidio.
demia Española hasta la época contemporánea. No es Tímido me dijo de golpe:
sino hasta 1983 que se lee en el Diccionario manual e “señor poeta, haga un poema de un triste pendejo”.
ilustrado de la lengua española, tercera edición revisada, Su amargura me hizo hacer gestos,
que ‘carajo’ significa “pene, miembro viril”. También se Escribí:
lee allí que irse al carajo es “malograrse, estropearse, te- “no hay tristes que sean pendejos”
ner mal fin”; que mandar al carajo significa “rechazar a y nos fuimos a emborrachar.
una persona con desprecio, enfado o de malos modos”,
y que no valer un carajo equivale a “no tener ningún Ricardo Castillo usa el lenguaje coloquial en sus
valor, no servir para nada”. poemas, recurso del que antes echaron mano, en Méxi-
La palabra carajo tiene un origen incierto. Dicen co, otros poetas. En el caso de Castillo, el lenguaje co-
Alberto Buitrago y J. Agustín Torijano en el Dicciona- tidiano busca lograr efectos demoledores y, a menudo,
rio del origen de las palabras que ‘carajo’ se deriva, según resulta violento intencionalmente. Su empleo de pa-
algunos, del catalán quer, peñasco, cuyo aumentativo es labras y expresiones callejeras habla del concepto que
querall o carall. Así, ‘carajo’ sería una metáfora en la que el autor y algunos de sus contemporáneos tenían de
el falo parece un gran peñasco. la poesía en la década de 1970: una poesía para todos,
En la estrofa citada de “Himno entre ruinas”, se que utilizaba un lenguaje que todos podían entender.
nota la búsqueda de una palabra armoniosa que vincu- Como dice Teresa Chapa, para Ricardo Castillo, el
le lo sagrado de épocas pasadas con lo civil de la época poeta no debía separarse del resto de la sociedad.
contemporánea. Pero el canto mexicano que estalla en En “El poeta del jardín”, el autor elabora una es-
un carajo se interpone. Puede interpretarse en un sen- pecie de poética, o sea, una declaración de sus propias
tido sexual como una eyaculación hacia el cielo que ideas sobre la literatura. En el texto citado, el poeta
se asemeja a los fuegos artificiales (estrella de colores tiene una función pública. Pone la poesía al servicio de
que se apaga). O puede interpretarse en el sentido de la gente. Sin embargo, ésta desprecia el gesto altruista
malograrse o de no tener ningún valor. O bien, puede del poeta y lo ignora casi por completo. Ahí empieza
entenderse que el canto termina en el grito de ¡carajo! el choteo: no se piense que el asunto de la poesía para
El canto mexicano estalla en un carajo, o sea, se todos se desarrolla de una manera seria en la obra de
estropea, no vale o parece una eyaculación fugaz. Esto Castillo. Por el contrario, parte de lo popular, según
alude también a que la euforia se desata de manera lo ve este autor, radica en la ironía, el humor… y las
efímera, se apaga y aísla: nos cierra las puertas del con- “malas” palabras.
tacto como una piedra (aquí podemos recordar el carall En el poema mencionado sólo llega un cliente y
o gran peñasco). La cuestión se relaciona también con el poeta lleva a cabo su labor de una manera peculiar.
el supuesto carácter del mexicano, del cual trata Octa- Formula un epigrama —composición poética breve y
vio Paz extensamente en El laberinto de la soledad. Por aguda— y se va a emborrachar con el cliente, quizá
cierto, en dicho libro el poeta reflexiona acerca de otra para que se envalentone o para que demuestre su in-
‹mala› palabra: ‘la chingada’. diferencia o su supremacía ante la adversidad. Aparece
un toque humorístico tanto en lo que dice el epigrama
Pendejo como en el acto de irse a beber con el deprimido.
El tapatío Ricardo Castillo emplea la palabra pendejo El epigrama en cuestión es un poema dentro del
en “El poeta del jardín”, texto incluido en el libro El poema: “No hay tristes que sean pendejos”, escribe el
pobrecito señor x, de 1976: poeta como respuesta a la petición del cliente: “Señor
poeta, haga un poema de un triste pendejo”.
Hace tiempo se me ocurrió ‘Pendejo’, según el Diccionario de Autoridades de
que tenía la obligación 1737, significa “aquel pelo que nace y se cría en el em-
como poeta consciente de lo que su trabajo debe ser, peine (…) y en las ingles —es decir, en el pubis. Tam-
poner un escritorio público bién se explica que se llama ‘pendejo’ “al hombre que
cobrando sólo el papel. es cobarde, sin valor ni esfuerzo”. En la 22ª edición del
La idea no me dejaba dormir, Diccionario de la lengua española, de 2001, se dice que
así que me instalé en el jardín del Santuario. significa tonto o estúpido.
8 Palabrijes 03 primavera 2009

