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Cobarde,  tonto  o  estúpido  —a  semejanza  de  los   Como moraleja puede decirse que ninguna palabra
          pelos del pubis— no puede ser un hombre triste para   es “mala” en la poesía, así como tampoco existen palabras
          Ricardo Castillo. Al contrario: un triste es intrépido y   de por sí buenas, bellas o poéticas. En la poesía como en
          listo, pues se requiere de agallas para soportar la tris-  el amor, todo se vale. Incluso las “malas” palabras que,
          teza. Triste, triste, pero no pendejo… así se muestra el   como vimos, a veces resultan bastante eficaces.
          único cliente del escritorio público del poeta del jardín.
          Al final, el humor y el lenguaje coloquial se unen en un   Fuentes
          gesto vital: hay que afrontar la tristeza.    buitrago, alberto y j. agustín torijano, Diccionario del origen de las palabras. 4ª ed. madrid,
                                                         espasa, 2003.
          En la poesía como en el amor, todo se vale    Castillo, ricardo, El pobrecito señor x. méxico, verdehalago-Consejo nacional para la Cultura
          Escritores como José Gorostiza, Octavio Paz o Ricardo   y las artes, 2002.
          Castillo utilizan en sus poemas las llamadas “malas” pa-  Chapa, teresa, “La poesía coloquial de ricardo Castillo”, en Revista de Literatura Mexicana Con-
          labras. No las usan por falta de vocabulario, sino porque   temporánea. octubre de 1998-enero de 1999, vol. 4, año iv, núm. 9, pp. 26-31.
          dichas palabras aportan algo en el terreno literario. Como   Gorostiza, josé, Poesía completa. nota y recopilación de Guillermo sheridan. méxico, Fondo de
          se dijo al principio, son como golpes verbales que buscan   Cultura económica, 1996.
          sacudir al lector. En los poemas citados, las “malas” pala-  paz, octavio, Obra poética (1935-1988). méxico, seix barral, 1991.
          bras no sólo llevan su significado gastado y ofensivo de la   real academia española, Diccionario de la lengua española. 22ª ed. http://buscon.
          vida cotidiana. También aportan la gama de significados   rae.es/draeI/
          que han tenido a lo largo de la historia y que los poetas,   ———,  Nuevo  Tesoro  Lexicográfico  de  la  Lengua  Española.  (incluye  los  diccionarios
          como artífices del lenguaje, conocen a la perfección.  citados de la real academia española, excepto el actual.) http://buscon.rae.es/ntlle/
            No obstante, el uso de estas palabras resulta diferen-  srvltGuiLoginntlle
          te en cada poeta. Si José Gorostiza y Octavio Paz las   von rad, Gerhard, Teología del Antiguo Testamento. vol. i. salamanca, ediciones sígueme,
          utilizan en contadas ocasiones, sólo como un toque de   1978.
          violencia verbal, en cambio, Ricardo Castillo las usa de
          manera sistemática como parte de su empleo del lengua-  Iliana Rodríguez nació el año en que el hombre llegó a la Luna. Creció en tlatelolco,
          je coloquial. Esto se debe a los diferentes conceptos de   un lugar marcado por la historia. estudió el diplomado de la escuela de escritores de la
          poesía que existen, así como al efecto que, en específico,   soGem y es doctora en Letras por la unam. ha publicado dos poemarios: Claroscuro y
          se persigue al incluir estas palabras.        Efigie de fuego. es profesora de la licenciatura en Creación Literaria de la uaCm.


                      Los usos de la palabra pendejo



                                                                                     Por Ricardo Treviño Medina

                    n la actualidad, ¿quién no ha mencionado la palabra pendejo dándole un significado especial dependiendo de la
                    circunstancia? Por ejemplo, cuando vemos a un amigo que está triste porque su chava lo dejó, lo primero que
             Edecimos a manera de compasión es “pobre pendejo”. Pero ¿qué tal cuando un cuate tiene miedo de hacer algo?
             En forma de rechazo decimos “ahí viene ese pendejo”. No podemos dejar de mencionar otras situaciones, como cuando
             un compañero de la escuela nos comenta que se le olvidó que tenía examen, y no lo pudo presentar porque llegó tarde.
             A éste, en forma de afirmación, le decimos “estás bien pendejo”. Asimismo, si alguien que no conocemos se nos queda
             viendo fijamente, en plan defensivo decimos “¿qué me ves, pendejo?”. Y para cerrar con broche de oro, cuando por nues-
             tras pendejadas hacemos que nuestra chica se sienta mal y se ponga a llorar, nos decimos a nosotros mismos, en forma
             de arrepentimiento, “me pasé de pendejo”.
                Después de revisar estos ejemplos, podemos llegar a la conclusión de que por el tono en que pronunciamos una
             palabra dirigida a los demás, esta misma se puede convertir en un insulto o simplemente formar parte de nuestro voca-
             bulario diario.

             Ricardo Treviño Medina pertenece al tercer semestre de la carrera de Comunicación y Cultura de la uaCm (sLt). solía chelear con sus cuates en sus tiempos de nómada; actualmente cumple
             con gusto esa cadena perpetua de trabajos forzados llamada matrimonio, al lado de su esposa e hijo.


          Palabrijes 03 primavera 2009                                                                            9
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