Page 17 - P03
P. 17

RECORTA                              AGITA                             PEGA



                                                                                 Por Jairo Israel Moreno
               Para contradecir que la poesía es solamente un regalo  de las musas, el autor de este
                          artículo nos muestra una forma sencilla y azarosa de exploración poética.
          I
          Permítanme platicarles algo que me ha dado en qué   bras seleccionadas. En apariencia este proceso parece
          pensar.  Hace  unas  semanas  escribí  un  poema.  Tuve   complicado, pero después de varios versos lamentables
          la osadía de mostrarlo a dos personas avezadas en el   y de intercambiar algunas estrofas, sentí que había un
          tema. Ambos lo revisaron y concluyeron que el texto   poema. Aquí lo tienen:
          era ‘redondo’, no muy bueno, pero publicable; es decir,
          el poema estaba terminado. Y esto es lo que me inquie-  levantan la cabeza
          ta, ¿cuándo sabemos que un poema está terminado?,   los prosaicos unicornios del alba
          ¿qué características debe tener un poema para que sea
          ‘publicable’?, la redondez del poema ¿a qué obedece?  guarda su calor
            Sin ánimo de parecer vanidoso debo decirles que   tumbada en la colina
          mi mano ha escrito cientos de poemas. Y lo digo de   la collada cabellera de espigas
          esta  manera  porque  tal  parece  que  las  palabras  han
          brotado sin yo preguntarme de dónde vienen, para qué   navega la brisa con mástil de abandono
          las escribo, hacia dónde van. Sin duda es indispensable
          algo de inconsciencia en la elaboración de un poema,   ¿durmió toda la noche
          pero (y de esto me he dado cuenta a raíz de pensarlo)   esta mariposa aterida
          en  determinadas  dosis  y  bajo  supervisión.  Dejen  les   sobre mi frente?
          cuento cómo construí ese poema del que tanto hablo, y
          ya ustedes juzgarán el resultado, como debe ser.   bala el rebaño dorado en dirección del viento
            Me senté frente a la computadora. Abrí dos pági-
          nas de internet: una de poemas de Porfirio Barba Jacob,
          la otra de Antonio Machado. Asimismo, abrí el proce-  II
          sador de texto y un bloc de notas y comencé a traba-  Paul Verlaine, aquel que disparó a Rimbaud y erró el tiro
          jar. Recorté algunas estrofas de “La canción de la vida   matando a una musa, dijo que “un poema no se termina
          profunda”, de Barba Jacob: “Hay días en que somos tan   de escribir nunca, meramente se abandona”. Han pasado
          móviles, tan móviles... / como las leves briznas al viento   varios meses desde que ‘escribí’ aquel poema. Pienso que
          y al azar”, y otras de “Amor salvaje”, de Machado: “¡Ah,   hay demasiadas palabras. Tal vez si borro prosaicos; y co-
          qué nidada de caricias salvajes descubrí! / Guardadas   llada; y toda la tercera estrofa: “navega la brisa...”
          en tu bosque desde el alba del mundo”. Una vez que   ¿Ustedes qué opinan?
          pegué las estrofas en el bloc de notas, recorté palabras
          de estas estrofas y las pegué en el procesador de texto.
          Cuando tuve suficientes me dediqué a leer los poemas   Jairo Israel Moreno es estudiante de la carrera de Creación Literaria en la uaCm. Le
          originales una y otra vez, alternando la lectura con la   gusta el pasito duranguense, la poesía de López velarde y la elegancia chistosa de los pe-
          escritura de alguna frase pequeña debajo de las pala-  rros chow chow.
          Palabrijes 03 primavera 2009                                                                          15
   12   13   14   15   16   17   18   19   20   21   22