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Un
        antojito literario





                                  caliente y con chile








                      Aquí les dejamos la guía más completa para leer grafitis en los baños
                      públicos, entender albures y perturbar las buenas conciencias.



       Por Gabriela Bayona Trejo Ilustración Alfredo Muñoz




                             uando era niña pasaba muchas tardes revisan-  celes, cabarets, restoranes y salones. En una entrevista
                             do en el librero de mi casa los libros que los   que le hicieron en 2003, Armando Jiménez afirma que
                      Cadultos leían. Había muchos libros con porta-  sus amplios conocimientos se deben nada más a que un
                      das estrafalarias que estaban llenos de letras sin dibujos,   buen día decidió abandonar su automóvil y ponerse a
                      hechos de palabras que no terminaba de comprender y   caminar por la ciudad.
                      que me provocaban mucho sueño… pero, curiosean-  Sus recorridos son tan especiales que muchos perso-
                      do, me topé una vez con un libro azul claro de pasta   najes famosos de la clase política e intelectual, mexica-
                      brillosa con muchos dibujos y letras a mano: Picardía   nos y extranjeros, los han tomado. Tan es así, que se dice
                      mexicana de Armando Jiménez.                  que todos los presidentes desde Adolfo López Mateos
                         Algunos de los dibujos parecían hechos por niños,   los han solicitado (incluyendo a Zedillo y a Fox). El
                      por los trazos burdos y las faltas de ortografía obvias,   propio Armando Jiménez se jacta de que Octavio Paz
                      pero los letreros y las imágenes eran “groseros”: esas   se inspiró en Picardía mexicana para escribir parte de su
                      cosas que una niña como yo (tan mojigata y matadita)   ensayo Conjunciones y disyunciones. El libro incluye un
                      encontraba realmente misteriosas y fascinantes: penes   “Minintroito” que le escribió Alfonso Reyes, un “Prólo-
                      con  forma  de  gallos,  ojos  que  semejaban  senos,  jue-  go” de Camilo José Cela y una sección de “Postemios”
                      gos de palabras que no pude comprender hasta que le   donde se presentan reseñas críticas de su obra desde
                      pregunté a mi hermano mayor lo que querían decir…   diversos enfoques (sociológico, filológico, sicoanalítico,
                      Realmente lo leí muchas veces, pero sólo después de   literario, antropológico y filosófico), escritos por pesos
                      platicar con mi hermano comencé a reírme al leerlo.   pesados como Antonio Alatorre o Alí Chumacero, en-
                      Fue un rito de iniciación.                    tre otros.
                         El autor me parecía en ese entonces un coleccio-  Picardía mexicana es un libro que se deja leer y que
                      nista  de  joyas  gráficas  y  dichos  perversos.  ¿Con  qué   realmente pica al lector (albur dixit). Está compuesto
                      afán había recopilado todo eso? No fue sino hasta que   por colecciones de letreros de camiones, pregones de
                      comencé a escribir este texto, que me puse a investigar   lotería,  idiotismos,  adivinanzas,  chistes,  albures,  ade-
                      un poco más a fondo sobre ese libro tan leído (lleva   manes, grafitos (sic) en baños públicos, “bocabularios”,
                      más de 100 ediciones y varios millones de ejemplares   catálogos de pedos y pendejos, relatos y poemas léperos,
                      vendidos).  Su  autor  es  un  arquitecto  nacido  en  Pie-  así como una amplia bibliografía de consulta. Es un le-
                      dras Negras, Coahuila, que tiene más de ochenta años   gado histórico de la cultura oral mexicana (sobre todo
                      y hasta la fecha organiza dos tours por año (uno para   chilanga), tan rica, creativa, compleja y boba, misógi-
                      gente con dinero y otro para “pránganas”) de los luga-  na y sodomita, cambiante y efímera a la vez… que nos
                      res “rompe y rasga” (así los denomina) de la Ciudad de   permite incluso tratar de reconstruir la evolución de las
                      México, que incluyen diversas pulquerías, cantinas, cár-  palabras que todos proferimos en contextos de mucha
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