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Por Beleguí Gómez





                       De acuerdo con este texto, no todas las ‘malas palabras’ lastiman,
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          El lenguaje refleja quiénes somos, cuál es nuestro contexto; y en  examen estuvo cabrón!” Indicando la dificultad para resolverlo.
          sus matices asoma nuestra personalidad; aun cuando usamos pe-  En nuestra generación, es muy común que las llamadas ‘malas
          culiaridades familiares, de los amigos y de lo aprendido académica-  palabras’ dejen de ser malas y se conviertan en palabras de aliento,
          mente, le damos un toque personal a la forma en la que hablamos.  de admiración y de cariño: un día, al encontrarme con una amiga
            En la escuela nos enseñan que las palabras tienen muchas  a la que no había visto en años, me saludó efusivamente y lo pri-
          perspectivas,  es  decir,  que  tienen  distintas  maneras  de  verse  y  mero que dijo fue: “¡pinche vieja, qué gusto me da verte!”, en otra
          usarse por ejemplo, connotación, denotación, significado, etc., de  situación, si alguien me dijera ‘¡pinche vieja!’, sería merecedora de
          modo que usamos ciertas palabras para lograr ciertos fines, no  varios insultos de mi parte, pero en el caso de mi amiga, las mis-
          hablamos igual cuando estamos con nuestra familia, con nuestros  mas palabras fueron dichas con gozo, con cariño, de modo que las
          amigos o cuando compramos en el mercado, más aún cuando  recibí con alegría. ¿Te ha pasado?, ¿tienes amigos que se saludan
          exponemos un tema en clase.                          diciendo “¿Qué onda, puto?”¿no como agresión, sino con afecto?
            La dicción, el uso de palabras e incluso la entonación cambian   También tenemos experiencias en las que un simple gracias
          dependiendo del contexto: ¿eres de los que hace voz de infante  puede ser ofensivo, dependiendo del contexto y la entonación
          (chipil) cuando te duele algo y se lo dices a alguien que te quiere?,  con que se diga, ¿recuerdas la frase Miéntasela con una sonrisa?
          seguramente no lo harías con tu jefe o con el profesor que peor te  Las palabras se vuelven buenas o malas dependiendo de cómo
          cae. Las palabras son lo suficientemente flexibles y pueden trans-  las usemos, aunque tienen su propio significado, nosotros, los ha-
          formarse en diferentes ámbitos.                      blantes, les ponemos el camuflaje en cada ocasión.
            Las  palabras  adquieren  cierto  significado  dependiendo  de   Las palabras son como el Dr. Jekyl y Mr. Hyde, el médico que,
          cuándo las usemos, aunque tienen uno marcado en el dicciona-  al buscar la cura de sus males, encontró lo más oscuro de su ser,
          rio, a veces lo cambiamos en una pequeña comunidad donde  era bueno y malo a la vez, sin ser una catástrofe, simplemente así
          saben de ese cambio. Por ejemplo, en las familias es común que  era. Las palabras son buenas o malas de acuerdo al uso que les
          haya cosas que se nombren de manera distinta porque alguien  demos, a veces es más sano escuchar un concurso de albures que
          de la familia le decía así, de modo que esa pequeña comunidad  un discurso político, el segundo suele ser mucho más ofensivo
          tiene una convención (sin decirlo) de que a la mamila le dirán  que el primero.
          ‘tita’porque así le dice el bebé que la toma.           Como diría Humpty Dumpty (el personaje de Alicia en el País
            Las palabras que usamos de manera cotidiana dejan de ser  de las Maravillas) las palabras adquieren intensidad y significado
          seres extraños y las vamos haciendo propias, es un fenómeno que  de acuerdo a su uso y a la convención. De modo que, si quisiera
          se vive sobre todo en la universidad: mientras más leemos sobre  convertir a las malas palabras en buenas, estaría, de alguna forma,
          un tema, nuestro vocabulario va cambiando poco a poco, y de  negando la posibilidad de que las palabras dependen de quien
          repente nos encontramos usando palabras que antes no cono-  las dice para adquirir su significado.
          cíamos, y además hablamos con términos propios de nuestra área   No niego el hecho de que las palabras tienen un significado
          de estudio, ¿lo has notado? Haz un experimento, ve a la cafetería  y un origen en sí mismas, pero somos los hablantes los que, al
          o a la biblioteca y escucha las conversaciones (recuerda que es un  utilizarlas, las llenamos de vida. Es un juego entre el emisor y el
          experimento científico, no un pretexto para el morbo). Segura-  receptor que hace que cuando aparezcan las palabras cabrón o
          mente podrás notar quiénes cursan Arte y Patrimonio, Filosofía,  o  amigo se entiendan como sinónimos.
          una ingeniería, etc. Nuestras palabras nos delatan.     El afecto o el estado de ánimo que tenemos cuando decimos
            Otros  cambios  en  el  uso  de  las  palabras,  aunque  también  palabras, rebasa los sonidos y es parte fundamental del significa-
          dependen de la comunidad, ocurren cuando se usan como lazo  do de éstas. Podemos decir que somos felices y el que escucha, si
          afectivo: ¿te ha sucedido que cuando ves a un amigo que admiras  es un buen escucha, se dará cuenta si es cierto o no, de acuerdo a
          dices ‘¡ese güey es bien cabrón!’? En otro contexto, le dices a al-  lo que percibe del emisor. Por eso, no nos ofende que nos digan
          guien “¡estás bien güey!”, para enfatizar que es tonto o lento, pero  ciertas palabras que en general no permitiríamos cuando nota-
          también usamos el güey como sustantivo, de modo que todos  mos que hay cariño en la forma en que las dicen.
          nuestros cuates, indistintamente del sexo se vuelven güeyes. Lo in-
          teresante está en que la palabra cabrón puede adquirir un sentido   Beleguí Gómez López es hablante en esta universidad, prefiere usar todas las palabras con
          de admiración, aunque en otro contexto podemos exclamar “¡el   afecto y sin miedo; no cree en la existencia de las malas palabras.

          Palabrijes 03 primavera 2009                                                                          41
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