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negar  es  que  Molotov  destacó  y  llamó  la  atención,  no  por  su   que constantemente, obedeciendo a normas morales y culturales,
          propuesta musical sino por lo que comunicaba su actitud y lo   se debe esconder. Glosando al grupo, cuando tuvieron esa contro-
          que representaban las letras de sus canciones. Es decir, por llevar   versia que suspendió su concierto en Matamoros, el diario La Jor-
          a  cabo  algo  prohibido:  la  agresividad,  enmascarada  de  crítica,   nada publicó una breve nota donde Paco Ayala (bajista) decía: “No
          juego o bromas.                                      vamos a matar morros.” El juego de palabras, tan usual en sus letras,
            ¿Dónde jugarán las niñas? contiene doce pistas que exponen   acaba siendo parte importante del mensaje. De ahí que habría que
          un recorrido por distintos paisajes de la agresividad humana, des-  preguntar: ¿qué es lo que ofende realmente a los agraviados?
          de la chunga hasta la carrilla. Es una muestra de cómo se puede   Después de todo, es evidente que hay un gran miedo a reco-
          agredir social y amistosamente, sin llegar a ser obvio. La risa, un   nocer la agresividad humana. Una fuerte tendencia a negarla y
          factor tan importante en la vida del ser humano, está presente   ocultarla, así como un consecuente desinterés por abrir espacios
          en todas las canciones como un mecanismo de defensa. Hacer   para su expresión y su incorporación en la vida cotidiana. Si esto
          escarnio del defecto del otro como en “Cerdo”; desearle la muerte   no fuese así no habría una serie de preceptos educativos y for-
          ante el malestar y la frustración que provoca en “Por qué no te   males que determinan las condiciones ideales para la convivencia
          haces para allá… al más allá”; alejarse y optar por el sosiego como   humana y que prohíben tajantemente los insultos, los embates y
          en “Más vale cholo”, agredirlo directamente en “Chinga tu madre”,   los maltratos, vedando esa parte belicosa del ser. De hecho, pen-
          o rechazarlo desde la homofobia en “Puto”, muestran una amplia   semos… si el hombre no fuese agresivo por naturaleza ¿habría
          variedad  de  agresiones  disfrazadas  de  costumbres.  Al  mismo   necesidad del interdicto?
          tiempo Molotov podía alburear y “denunciar” como en “Gimme   Para  concluir,  hagamos  una  reflexión.  Dentro  de  los  diez
          tha power”, o buscar la identificación con la raza en “Voto latino”.   mandamientos hay uno que dice “Amarás a tu prójimo como a
          Los temas del disco eran un catálogo de las distintas formas de   ti mismo”. ¿No será que el imperativo es necesario porque en el
          relacionarnos  agresivamente  con  un  otro  que,  de  principio  a   fondo, sin reconocerlo, lo que usualmente hacemos es desear su
          fin, nos incomoda. De hecho, el albur, fenómeno lingüístico tan   alejamiento, su desaparición o hasta su muerte? Eso ‘sólo Dios lo
          popular en México, aquí no es sólo una manera de soportar la   sabe’, pero tal vez, para canalizar nuestra agresividad, a veces nos
          homosexualidad reprimida del varón (cuestión sumamente agre-  vendría bien una bomba Molotov, ¿o no?
          siva), sino también una forma de sobrellevar la agresividad cons-
          titutiva, de hacer lazo social a través de ella.     1 esta característica puede ser polémica, sin embargo, la marginalidad en el rock es fundamental desde su postura
            Así, con Molotov, el humor con grosería acaba siendo una evi-  transgresiva en todos los aspectos, aunque el estatuto del género actualmente pueda ser interpretado como popular,
          dencia, no de una cuestión política subversiva sino de un conflic-  gracias a su asimilación mediática y comercial.
          to moral: la insoportable agresividad del ser. Ante la imposibilidad   2 hay que recordar avándaro y la censura mediática. incluso, por ejemplo, el tri en su disco llamado “el niño sin
          de ser propios con el otro y cumplir con el ideal de la educación,   amor” comienza con una serie de albures entre los miembros de la banda y conocidos. sin embargo, nunca generó
          se encuentran formas ‘socialmente correctas’ de agredirlo sin da-  polémica y pasó desapercibido. pero ésos eran los 80.
          ñarlo físicamente. Quizá por ahí se pueda vislumbrar el trasfondo
          de la paradoja que causa dicha polémica: la seducción de sus le-  Aliber Escobar ha dedicado su vida a dos pasiones inconclusas: la enseñanza y la música. Fue educa-
          tras y el malestar ante sus malas palabras.          do estrictamente para no decir groserías ni desentonar, por esa razón en el texto ninguna mala palabra
            La aversión hacia la agresividad humana es muestra, sin duda,   es intencional sino sólo referencial, pues sabe, por experiencia propia, que el bien decir y la armonía son
          del intento de negar esa parte básica y natural del ser humano   “valores humanos”, prácticamente, imposibles de cumplir.

          Palabrijes 03 primavera 2009                                                                          53
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