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¿Cuál es su
gracia?
¿Hablar bien o hablar mal? Ésa es la cuestión que preocupa
a la norma culta, pero... ¿aplica para todos, en cualquier
momento, en cualquier circunstancia?
Por David Huerta Ilustración Arizbeth Juárez
a mayor institución humana es el lenguaje ar- que nos parece incorrecto. La palabra ‘raza’ está entre
ticulado. Eso significa, entre otras cosas, que comillas porque en realidad no hay más que una raza:
Lmás o menos todos participamos en ella: la co- la humana, con variantes geográficas que modifican la
nocemos, la utilizamos (hablando, escribiendo, leyen- apariencia física de sus integrantes. Los rubios, los ne-
do, pensando); la difundimos en diversas formas (por gros y los de ojos rasgados son todos parte de una única
ejemplo, cuando se la enseñamos a nuestros hijos o a raza humana.
otros niños); la examinamos con diferentes herramien- En México decimos, con descarado racismo y con
tas (la pregunta común sobre el significado de tal o cual desembozado clasismo: “habla mal, habla como un in-
vocablo, el trabajo científico de los lingüistas), y de mil dio, habla como un campesino”. Estos renglones están
maneras nos servimos de ella. Nos sirve y le servimos: consagrados a denunciar esas taras morales e intelec-
lo primero, porque la utilizamos para nuestras comuni- tuales. Y ante ellas, a preguntarnos en serio, para dejar
caciones de prácticamente todos los días; lo segundo, abierta esta pregunta, digna de una reflexión colectiva y
porque entre todos la transformamos y en momentos metódica de nuestra Universidad: ¿en qué consiste “ha-
afortunados la perfeccionamos. blar bien”? ¿Qué significado tiene la expresión ‘norma
Casi todos sabemos hablar; el ‘casi’ toma en cuenta culta’ en el ámbito de nuestras comunicaciones?
a quienes no pueden hacerlo: los recién nacidos y los Los campesinos mexicanos, indígenas muchos de
enfermos de afasia, extraño padecimiento neurológico ellos, hablan de una manera diferente a nosotros, habi-
que puede llegar a borrar nuestra capacidad lingüística. tantes de la ciudad. No voy a poner ejemplos de cómo
Los recién nacidos aún no aprenden a hablar; los afási- hablan, de sus expresiones y construcciones; todos las
cos lo han olvidado a causa de su dolencia. conocemos. Quiero solamente hacer una breve consi-
Solemos discutir sobre el lenguaje. Es natural: es deración sobre las peculiaridades de esas formas de co-
un tema que nos concierne a la inmensa mayoría de los municación en el campo y en las comunidades indíge-
miembros de cualquier sociedad constituida: “usuarios” nas. Para ello, cuento una diminuta historia personal.
o hablantes de una lengua determinada. No siempre Vivía yo hace algunos años frente a un parque muy
estamos de acuerdo: ¿decimos “se lo pedí a ellos” o “se arbolado y bastante bien cuidado. Los jardineros nos
los pedí a ellos”?, ¿debemos rechazar los extranjerismos simpatizaban, a mí y a mi mujer. Una tarde fuimos a
o adaptarlos conforme los adoptamos?, ¿si planteamos saludar y felicitar a los señores encargados de la bue-
que “han habido cambios” tendremos que decir que na apariencia de ese lugar lleno de árboles, arbustos y
“hayn cambios”, con esa letra ene final que parece exi- flores. Nos hicimos amigos de dos: Ranulfo y Ermilo.
girse en ambos casos? Cuando comenzamos a platicar con ellos, Ranulfo le
Hay otro asunto delicado: el de quienes, por apa- preguntó a mi esposa: “Y usted, ¿cuál es su gracia?”, a
rentes razones de “raza” o clase, hablan de un modo lo que mi mujer estuvo a punto de responder “pues soy
4 Palabrijes 03 primavera 2009

