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El corazón es el órgano con el cual identificamos la vida
y el amor. En este texto, donde se mezclan confidencias
personales y literarias, la autora ensaya algunas formas
de ver este músculo y su fuerza ejercitada con las
palabras de la poesía y el deseo amoroso.
rio (claro, lo sabemos bien, el corazón se hincha, desfallece como Todos conocemos la intensidad de una emoción que im-
el sexo, y además, agrego, el corazón se rompe, se parte en dos o pulsa los movimientos de nuestros ojos y manos para buscar
en tres o en cuatro, como le sucedió a Juan). en la radio, en un CD o ipod, esa canción que no queremos
dejar de escuchar y de cantar, porque nos ayuda a decir lo que
El corazón es la palabra que nombra al deseo. El el corazón siente, porque las canciones también son poesía
corazón, es decir, el deseo, se desborda en nuevos con- y viceversa. A mí me ayuda, se adivina, “Corazón delator”.
tenedores para ofrendarse. Cada vez que le damos un Sin embargo, existen sentimientos en la vida tan fuertes, cu-
regalo a nuestro amado, le estamos entregando nuestro yos latidos constantes y potentes demandan otras palabras,
corazón y, por consiguiente, a nosotros. Somos el rega- combinaciones que permitan decir lo que experimentamos,
lo, como dice Roland Barthes en su glosario del amor como los versos de Tomás Segovia, “así cuando fui tú tuve
Fragmentos de un discurso amoroso. que hundirme/ atravesando empurpuradas brumas/ en un
bosque amoroso de latidos”, o de San Juan de la Cruz:
III
Sin embargo, si el deseo es rechazado, entonces, el cora- ¿Por qué, pues has llagado
zón se desborda en llanto, se rompe y se licua, como lo A aqueste corazón, no le sanaste?
describió Sor Juana: “en líquido humor viste y tocaste/ Y pues me lo has robado,
mi corazón deshecho entre tus manos”. Cuando hemos ¿Por qué así le dejaste,
sido despreciados podríamos decir que el corazón se hace Y no tomas el robo que robaste?
líquido, se transmuta en lágrimas. Entonces, también
podemos afirmar que ese órgano experimenta los otros Aunque la poesía de San Juan de la Cruz sea reli-
dos estados físicos de la materia: sólido, es una piedra, giosa, como una parte de la obra de Christina Rosetti,
cuando insensible; y gas, vapor de agua, cuando eufórico porque expresa el amor a Dios dentro del contexto cató-
y enamorado. lico, al leer sus versos sabemos dónde está la herida y qué
No obstante, todos lo sabemos, el corazón rebasa las la causó, qué fue hurtado sin ser arrebatado. De ahí que,
leyes y va más allá de lo esperado. El corazón también al no oponer resistencia a los designios del corazón, a la
puede cristalizarse, parecer ausente, pero permanece urgencia del deseo, a la intensidad de una emoción, las
dentro del pecho. Puede fluir sin resistencia, sobrepasar palabras se transforman en poesía.
las paredes que lo contienen y protegen, nada le ofre- 1 “Mi corazón está más alegre que todo esto/ Porque mi amor ha venido a mí”. la traducción es
ce oposición suficiente, como la moralina o las palabras, de la autora.
para frenar el deseo o el dolor y al hacerlo transforma lo
Martha Patricia Reveles tiene un corazón de lechuga. a ella le late leer y escribir. ama
que toca. Por ello, esta naturaleza ilimitada necesita que
las palabras sean poesía, porque el deseo y el dolor no se el palpitar de las palabras en las puntas de sus dedos y de su lengua, en su cabeza, ojos,
pueden nombrar, ni explicar, con otros signos. oídos y piernas. Cuando escribe lo hace siguiendo sus corazonadas.
Palabrijes 04 otoño 2009

