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Por Lázaro Tello Pedró  de célula. Allá gente que se agolpa para poner monedas
          “…Si Amor llegara, sería algo como una mezcla ho-  sobre el mostrador y comprar cigarrillos, indiferentes
          mogénea  de  pura  tristeza  vaga,  un  agraciado  choque  todos a lo que nos está pasando. ¿Quién sabe descubrir
          de recuerdos. Me asaltaría apenas una duda unicornio,  una historia en los ojos de otro? Estaríamos en la cafe-
          ¿amor correcto, amor puro? Unicornio con cabellos de  tería en ese intento de desembarazar tanta clase y tanto
          látigo que fustigarían mi cuerpo, el galope de nuestro  número, con cada sorbo orbitando la lengua, saludar las
          amor. Sería el espectador de puestas en escena cuyos  caras conocidas y apretones de manos y mejillas, des-
          protagonistas seríamos, Yo y el sueño de mis deseos.  pués despedirse de los platos y las servilletas. Dirigirnos
          Andaría buscando con lupa un encuentro, una casuali-  a la biblioteca, con esa otra hambre, permanecer en esa
          dad cristalina. Serían infinitos días de falsas ceremonias.  cómplice caricia de libros y besos, un rato estudiando,
          El deseo agudo y el azar obtuso se funden en instantes  un rato vagando entre los continentes llenos de libros.
          de  embriaguez  azarosa,  azar  electivo.  Caminaríamos  Y allí están Rimbaud, Cortázar, que sonríen y que saben
          en paralelo para no vernos a través de la asfáltica ca-  también del juego. Ellos interpretarán nuestro lenguaje
          lle. Las luces del semáforo, fósforo encendiendo, dando  de pies. Escucharán la melodía supedánea de nuestro
          motivos  para  amarnos,  para  conectarnos  con  arterias  desplazamiento. Iremos otra vez reencontrándonos con
          de pensamiento. Andaríamos en esa estrecha caminata  nuestra correspondencia. Ya serían varios encuentros y
          de calificación con un visado de voces y un pasapor-  sabría que le amo de la A hasta la Z, de la   a la    o
          te de nombres; y luego la despedida que algo tiene de  como sea en griego, en francés: l’amour. Sabría con la
          funeral. Vendría luego una idealización de vidrios, de  certeza perfecta que si existiera un aparato cuya pre-
          espejos, cabellos, cascabeleando los zapatos y las rodi-  cisión  admirarían  millones  de  apreciables  ingenieros,
          llas sin recordar el acorde de su voz, el césped tenue de  no cabría la cifra que describiera nuestro inmensurable
          sus lejanas cejas o su mona manera de caminar amable,  amor. Saldríamos en ese éxtasis existencial y cada quien
          cerrando los ojos para delinear la imagen hipnotizan-  a su casa”. Ante la cerosa luz de una vela, un par de ojos
          te de su persona, rememorizar más cada frontera, cada  dilatados, una tenue atmósfera “Daydreamer de Ade-
          fractura,  de  su  inconfundible  rostro.  Encontraríamos  le” mientras una pluma bailarina escribe en una hoja
          bastante  relación  en  nuestras  divididas  vidas.  Somos  pastosa de su cuaderno: “Si Amor  nos es presentado:
          estudiantes, algo como diamantes que se están pulien-  primero una duda…”
          do. Aquí cuadernos de dermis rayada con resúmenes
          para  entregar  sin  ninguna  protesta,  libros  de  cálculo   Lázaro Tello Pedró es estudiante de Creación literaria en la UaCM, por ahora gusta de
          infinitesimal con finas maniobras de despeje, bocetos   la Poesía de Poetry y las sirenas de Mermaid.
          Palabrijes 04 otoño 2009
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