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Una interesante
                                                                                        arqueología literaria
                                                                                        sobre los distintos
                                                                                        tipos de epístolas que
                                                                                        a lo largo de la historia
                                                                                        han transmitido
                                                                                        mensajes de amor.















                                                     Por Beleguí Gómez




                                          Las cartas de amor se escriben   amada leía la carta, que era enviada por un criado del amante, in-
                                   empezando sin saber lo que se va a decir,   mediatamente borraba la carta y escribía la respuesta en la misma
                                   y se terminan sin saber lo que se ha dicho.  tábula para enviarla de regreso, y se recompensaba al heraldo para
                                    Jean Jacques Rousseau (1712-1778)   que fuera lo más discreto posible. Si por alguna razón el marido
                                                               leía la carta, podía matar o expulsar a su esposa de la ciudad, pues
                                                               la ley lo marcaba.
             Te acuerdas de aquella canción de Chente Fernández, que   Más tarde en Roma, las cosas fueron cambiando, los aristó-
          ¿dice “grabé en la penca del maguey tu nombre, unido al mío,  cratas podían mandarse cartas escritas en papiro y conservarlas,
                                                                                                 3
             entrelazados…”? Parece que a los enamorados les gusta dejar  pues “la fidelidad es el arte de ser discreto”,  es decir, era un secre-
          huella de su amor, y no sólo diciéndolo sino buscando su per-  to a voces, los amantes o enamorados se escribían cartas y algu-
          manencia en el mundo. Y justo por buscar esa permanencia y  nas personas lo sabían, lo importante era que dichos escritos no
          enunciación del amor es que nos da por escribir desde recaditos  fueran encontrados por los padres o los maridos. (Como podrás
          hasta largas cartas en las que le decimos a nuestro objeto de deseo  notar, no he mencionado la fidelidad de los esposos, en realidad
          todo lo que nos hace sentir “desde lo más sublime hasta lo más  en aquellos tiempos, los esposos podían ser infieles, siempre y
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          perverso” como diría el grupo Les Luthiers.          cuando las esposas legítimas tuvieran dónde vivir, qué comer y
            Por esta razón, algunos especialistas afirman que las cartas de  recibieran reconocimiento social).
          amor existen “casi” desde los orígenes de la escritura, pues consta   Con el paso del tiempo escribir cartas de amor dejó de ser se-
          que existe una larga tradición epistolar sobre el tema (y enamora-  creto y se volvió un arte, de hecho especialistas de la Universidad
          dos los hay siempre). Sin embargo la tradición de escribir cartas  de Siena encontraron un manual de retórica del siglo xii en el
          de amor ha cambiado junto con la humanidad, la forma material,  que un sacerdote de nombre Guido da instrucciones para escribir
          el contenido, el orden de las palabras e incluso el método para  cartas. Este manual, llamado “Modi dictaminum”, está escrito en
          enviar y recibir, ya que al parecer, escribir cartas románticas no  latín, sobre pergamino y se cree que es el primer manual de es-
          siempre fue buena idea, o al menos, no que los demás las leyeran,  critura epistolar.
          pues podía ser motivo de la muerte del emisor y del receptor.  En el capítulo dedicado a las cartas de amor, los consejos van
            En efecto, en la Grecia clásica sólo algunas mujeres, que eran  desde cómo se debe saludar por carta a la amada hasta cómo des-
          esposas de hombres libres o ciudadanos, aprendían a leer y a escri-  pedirse, pero también cómo debe escribir una esposa a su marido o
          bir, se piensa que son a éstas a quienes se dirigieron las primeras  un amante a su amada: se recomienda elogiar siempre la belleza y
          cartas de amor. Sin embargo, no queda  ninguna constancia, pues  la calidad del destinatario recurriendo a comparaciones mitológicas
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          se escribían en la famosa “tábula rasa”:  se dice que cuando la mujer  con parejas célebres (Paris y Helena, Píramo y Tisbe), a similitudes
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