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con piedras preciosas o enviando “tantos saludos como peces hay en  del “Código epistolar de los rufianes”, un código que se encontró,
       el mar” o “flores que trae el verano”. Se debía recurrir a expresiones  en los documentos de la “Relación de la cárcel de Sevilla”, donde
       que indicaran la incapacidad de describir un sentimiento tan gran-  se cuenta lo siguiente: “Hay muchos presos que ganan su vida al
       de (“cuán profundamente te amo con palabras no podría expresar  escribir cartas y billetes de amores para fuera de la cárcel; y otros
       aunque todos los miembros de mi cuerpo pudieran hablar”). En los  que se sustentan de saber pintar al cabo de los billetes un corazón,
       casos en que el remitente deba contar algo al destinatario puede in-  pasado con sus saetas, y otros pintan un hombre de rodillas en el
       troducirlo con expresiones como “tu belleza sabe”, “tu dulzura cono-  billete, con unos grillos y una dama que tiene de la mano la cade-
       ce”, “es evidente para tu nobleza”.                  na, con una copla que le sale de la boca, que declara su pasión”.
          La lejanía del sujeto amoroso o el recuerdo de los momentos   Sin embargo, las cartas amorosas, al menos en la España de los
       felices compartidos asume ya en esta época las características del  siglos xv y xvi, no sólo servían para hacer perdurar el amor en el
       mal de amor: “la mente flaquea”, “el ánimo no llega a tanta ale-  tiempo, sino que también eran utilizadas como pruebas legales de
       gría”. Hay, también, pasajes más explícitos que aluden al amor  información. En aquella época existía algo que se llamaba “plei-
       físico: se habla de abrazos, besos, deseo.           tos de promesa matrimonial o de amor”, los cuales se efectuaban
          Parece que la primera carta de amor que se tiene registrada,  en los tribunales eclesiásticos. Estas misivas se presentaban ante
       sigue los pasos de este manual. Aunque el inicio de la misiva  el juez como prueba de la promesa intercambiada entre un hom-
       no es de un contenido especialmente romántico — “quiero que  bre y una mujer, cuando uno de ellos (normalmente el hombre)
       sepas que por gracia del Señor que estoy bien y que he vendido  se negaba a cumplir. Por tanto la carta de amor se conservaba
       toda la mercancía”—, en otras partes, podemos leer: “Tu afecto,  como una prueba judicial de la palabra dada, presentada ante la
       amiga mía dulcísima, sabe que por el perfume de tu amor no  Audiencia Episcopal. Podemos encontrar múltiples ejemplos de
       me negaría a escalar montes o a atravesar a nado mares, e inclu-  esto en las catedrales de Pamplona.
       so afrontar peligros de muerte. G”. Lo único que sabemos del   Las cartas de amor encontradas en el mundo nos han regalado
       autor es que firma G.                                varias sorpresas. Nos recuerdan que no se necesita ser cursi o “em-
          La tradición epistolar ha resultado vasta e interesante, se sabe  palagoso” para escribirlas. Incluso los más rudos o sanguinarios son
       que durante los siglos xii al xiv existieron en Provenza, Cataluña  capaces de escribir palabras apasionadas, tal es el caso de Enrique
       y otras regiones cercanas “Tribunales o Cortes de Amor” que es-  viii. El año pasado se publicó en los periódicos de todo el mundo
       taban compuestas por damas y caballeros que eran competentes  que se encontró en los archivos del Vaticano, “tras haber permane-
       para conocer de todas las cuestiones relacionadas con el amor y  cido 500 años guardada, una carta de amor escrita en 1528” por este
       la galantería, así como temas de trovadores. Tenían un “Códi-  rey de Inglaterra para Ana Bolena (quien sería su segunda esposa).
       go del Amor” compuesto por 31 artículos y estos tribunales se  Aquí tienes un fragmento:
       encargaban de escribir cartas de amor, desamor e incluso cartas
       anunciando algún rompimiento.                              Te escribo con la mano del secretario que, en corazón, cuerpo y
          También sabemos que apareció en España un código del si-  voluntad, es tu sirviente más leal y confiado.
       glo xv. Es un pliego de cordel, anónimo, titulado “Cartas y coplas   Las demostraciones de tu afecto son tales y las hermosas pala-
       para requerir nuevos amores”, se cree que era de amplia difusión   bras de tu carta están escritas con tanta cordialidad, que real-
       en la época. Este escrito incluía seis cartas, con algunos versos, en   mente me obligan a honrarte, amarte y servirte para siempre.
       lo que parece ser “un manual epistolar con modelos para distintas   Por consiguiente, te aseguro que mi corazón estará dedicado a
       situaciones amorosas”, pero con algunas formas parecidas a las   ti solamente.
                                                                                                    Palabrijes 04 otoño 2009
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