Page 24 - P04
P. 24

A Julio Cortázar algunos críticos lo consideran el más pro-  negativo, es decir, por los cuentos fantásticos, reveladores de una
       fundo, el maestro en el descubrimiento de aspectos fantásticos  carencia, de un vacío.
       de la realidad, el más audaz de los experimentadores formales,   En Bestiario (1951) se recopilan ocho cuentos con unos ras-
       el descubridor del mundo mirado con otros ojos, donde está la  gos estilísticos fuertemente marcados en los que el autor se des-
       presencia de lo mágico o lo fantasmagórico, con  sus  libros  in-  poja de la retórica tradicional para adecuar su prosa al lenguaje
       clasificables, que a primera vista pueden resultar desconcertan-  corriente y hablado, al tiempo que se define como escritor de
       tes, lo que se ha llamado “ese don para agarrar el clavo ardiente  cuentos fantásticos. Precisamente en el artículo arriba menciona-
       martillado sobre el  abismo”, lo hace estar allí donde el hombre  do (“Algunos aspectos del cuento”), escribe Cortázar:
       lo necesita. De Julio Cortázar surgieron muchas fantasías. Con él
       aprendimos a transportarnos a otros mundos, a sentirnos y pensar   Casi todos los cuentos que he escrito pertenecen al género llamado
       como otros seres. No es casual que en una de sus más arrebatado-  fantástico por falta de mejor nombre, y se oponen a ese falso realismo
       ras fantasías un hombre transmigre y termine siendo pez (cuento   que consiste en creer que todas las cosas pueden describirse y explicarse
       “Axolotl” del libro Final del juego, 1956); tampoco es casual que   con el optimismo filosófico del siglo xviii. En mi caso, la sospecha de
       en otra, un accidentado se transforme en un ser al que le dan caza   otro orden más secreto y menos comunicable, y el fecundo descubri-
       los aztecas (“La noche boca arriba” en Final del juego).   miento de Alfred Jarry para quien el verdadero estudio de la realidad no
          Los lectores de Cortázar aprendimos en su novela Los premios   residía en las leyes sino en las excepciones a esas leyes, han sido algunos
       (1960) que la vida es un extraño viaje sin meta, donde una cons-  de los principios  orientadores de mi búsqueda personal de una literatura
       piración benévola (pero que sospechamos maligna) nos impulsa   al margen de todo realismo demasiado ingenuo.
       a conocer a los otros. Muy sartreanamente, Julio Cortázar nos
       enseñó que la vida tiene un infierno, y ese infierno son los demás.   Octaedro (1974) resume una serie de las obsesiones personales
       Gracias a Cortázar aprendimos que la vida está llena de misterio,  ya presentes en otros relatos del escritor argentino y consolida la
       que la vida exótica está llena de amenazas, que vivir es un hecho  labor de Cortázar como cuentista. La constante temática en Oc-
       preñado y que el parto es indiscernible.             taedro es la de una “presencia invasora” que se convierte a lo largo
          Julio Cortázar parte de la premisa de que se ha ve-       de sus textos en una obsesión.
       nido abajo “el optimismo filosófico y científico del si-         Todo  cuento  (relato)  es  un  abanico  de  sentidos,
       glo xviii” con su concepción de un “mundo regido, más        tantos como lectores (y lecturas) lo aborden. Toda lec-
       o menos armoniosamente, por un sistema de leyes, de          tura es una experiencia íntima, personal, intransferible.
       principios, de relaciones de causa y efecto”, como el propio Cor-  Todo proceso de creación es un acercamiento a lo indecible, a lo
       tázar lo ha dicho en el artículo “Algunos aspectos del cuento”  inescrutable. Cortázar, ante los grandes problemas del hombre,
       (originalmente publicado en la revista Casa de las Américas, nú-  no  ofrece  ninguna  solución  salvadora  ni  sutilmente  engañosa.
       mero 60, La Habana, julio, 1970), dejando al hombre contempo-  Fiel a sí mismo, se limita a indicar uno de los posibles caminos y
       ráneo radicalmente desorientado.                     a facilitar las condiciones para seguirlos.
          En su libro Las armas secretas (1959) encontramos al primer   Hoy, a veinticinco años de la muerte del escritor argentino,
       protagonista característicamente cortazariano, Johnny Carter, en  llegan a nosotros sus Papeles inesperados (Alfaguara, 2009). An-
       el  cuento  “El  perseguidor”,  un  genial  saxofonista  toxicómano,  tología de textos inéditos de diversa índole (poemas, prosas, au-
       cuyo nombre real fue Charlie Parker. Respecto a este relato, el  toentrevistas, relatos, entrevistas, artículos, escritos inclasificables,
       propio Cortázar ha señalado: “Quisiera renunciar a toda inven-  historias de cronopios, etc.) encontrados por su viuda y albacea,
       ción y ponerme dentro de mi propio terreno personal, es decir,  Aurora Bernárdez, y presentados por ella y  el especialista litera-
       mirarme un poco a mí mismo. Y mirarme a mí mismo era mirar  rio, Carlos Álvarez. Como el propio Cortázar sostenía, éste será
       al hombre, mirar también a mi prójimo. Yo había mirado muy  un libro que nos permita entender a un individuo “que emergió
       poco al género humano hasta que escribí “El perseguidor”.” Cor-  de un mundo obstinadamente metafísico y estético y,  sin renegar
       tázar ha reconocido en Johnny Carter al digno antecedente de  de él, entró en una ruta de participación histórica”.
       Horacio Oliveira: protagonista de su libro –quizá– más conocido,   Cortázar, negador del tiempo y buscador de la eternidad, lo
       Rayuela (1963). El punto de partida de Rayuela, cuyo telón de  supera todo con la realidad como un auténtico escritor/poeta. Sus
       fondo es el existencialismo, es la comprobación del absurdo de  cronopios y sus famas, aquel ámbito de fábula en que sabía des-
       la existencia y de la situación precaria del hombre en un mundo  plazarse con la magia de un niño, lo acompañan y, gracias a él, nos
       fragmentario y caótico. De ahí la necesidad de iniciar la recupe-  acompañan también a nosotros.
       ración del paraíso perdido, la búsqueda de un centro que devuelva   Nos enseñó mucho Cortázar, sí… y luego se fue.
       todo su sentido a la existencia del hombre.
                                                             Sandra Martinelli resulta demasiado perfeccionista para este mundo. Ha logrado corregir este defecto,
          “El perseguidor”, más que un relato, es la confirmación de
       una estética y una ética; por primera vez Cortázar alcanza a mos-  congénito y visceral, vaciando la (de)presión mediante la palabra escrita, la búsqueda de los símbolos
       trarnos el positivo de una fotografía, que sólo conocíamos por el   ocultos y la generosidad con animales (especialmente perros) y humanos (en ese orden).
                                                                                                    Palabrijes 04 otoño 2009
   19   20   21   22   23   24   25   26   27   28   29