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i se pudiera pintar el vivo retrato del amor y el desamor  día de la voz  hechizante de esa mujer.
               encarnados en una persona, Edith Piaf (1915-1963) sería   Una actuación triunfal en el Olympia era indispensable, pero
          Sla perfecta modelo. El mito y la leyenda tejieron el manto   no sólo para el teatro sino para la propia artista; para Edith, era
          de esta diminuta reina del canto francés quien hoy en día canta  un acto de fe. Era un desafío cantar, a pesar de ella misma y su
          desde la nostalgia de sus grabaciones y sus películas. Piaf fue la  manojo de males: la artritis, su dependencia a la morfina y al al-
          heredera de la más pura tradición del chansonnière del barrio bajo  cohol, el cansancio de una vida que lo ha visto y sufrido todo.
          parisino y su mejor exponente. Su interpretación fue escuela viva
          de una pléyade de artistas que flotaron a su alrededor, quienes  Una moderna Cenicienta: producto neto de las dos Guerras
          fueron, a su vez, admiradores, protegidos y amantes, entre otros:  Edith Giovanna Gassion nació, según su propia leyenda, debajo
          Yves Montand, Charles Aznavour, Georges Moustaki, Gilbert  de un farol en la calle Belleville #72 en un barrio paupérrimo
          Bécaud.                                              de su amada París el 19 de diciembre de 1915. En la Francia de
                                                               la Primera Guerra,  tuvo una infancia azarosa con las migajas
          Empecemos por el final, teatro Olympia de París, 1961  de amor de su madre alcohólica, que sobrevivía como cantante
          La escena no puede ser más conmovedora: una pequeña figura  ambulante —y en ocasiones prostituta— quien la abandonó, a su
          vestida de negro que casi no se mueve en el centro del escenario.  vez, con la abuela materna. El padre la rescató, poco antes de irse
          Sola, un micrófono enmarca su cara como un halo; parece una  al frente, y la encargó con su madre, la madame de un prostíbu-
          pedigüeña fuera de lugar. Cuando llega a dar unos pasos, parece  lo de mala muerte en Bernay, Normandía. Allí, la futura Niña-
          desmigajarse, lo increíble: ¡es una anciana de sólo 45 años!   Gorrión conoció, por primera vez, la ternura y fue atendida
          La curvatura de su espalda, lo ajado de su piel  —que     amorosamente  por  las  prostitutas.  En  ese  lugar,  también
          parece tener la lozanía escasa de una flor a punto de      encontraría una fe que la acompañaría toda su vida: la de-
          deshojarse—  compiten con unas manos visiblemente          voción especial a Santa Teresita del Niño Jesús. Durante
          artríticas que, al momento de empezar a cantar, bai-       una epidemia de conjuntivitis, la niña contrajo la enfer-
          lan, vuelan, tocan un acordeón imaginario, descansan      medad con tal virulencia que quedó ciega. Las prostitutas,
          en las caderas o sólo hipnotizan.                        tras recaudar el dinero penosamente, peregrinaron  a Lisieux,
            La  notable  película  La  môme  —en  español  La  vida  en  para pedir en la tumba de la Santa el milagro de la curación de la
          rosa—(Francia, Olivier Dahan, 2007) recreó puntualmente este  pequeña Edith. Meses después, la niña recuperó la vista.
          hechizante momento: Piaf frente al micrófono, al instante de   Quizá  Santa Teresita  la  acompañó  en  ocasiones  azarosas
          abrirse el telón. Esta escena fue repetida varias veces como un  cuando, como cantante ambulante, a los 20 años fue descubier-
          estribillo a lo largo del largometraje  y se convirtió en el cartel  ta por Louis Leplée, quien la introdujo al gran mundo de la
          promocional: la silueta de la cantante iluminada enfrentando a  intelectualidad bohemia parisina en su cabaret de los Campos
          su público. La imagen es una metáfora que señala una constante  Elíseos: Le Gerny’s. Él es quien la bautizó con el sobrenombre
          en la vida de Piaf su amor al escenario.             de la Môme Piaf que en el puro argot de barrio bajo parisino, o
            Desde el primer sonido, la voz de una potencia sólida es in-  parigot, significa la Niña-Gorrión.
          compatible con la fragilidad física de la cantante: es torrente in-  Después  del  asesinato  de  su  descubridor  (1936)  —“papá
          contenible, es imagen sonora, vivo retrato acústico del francés.  Leplée”, como cariñosamente lo nombraba Edith— y el lincha-
          La voz de Edith Piaf: es inconfundible: rasposa, fuerte, un poco  miento mediático del que fue objeto, ya que la querían inculpar
          nasal; a veces, violenta; otras, tierna. ¿Es necesario hablar francés  del crimen por sus nexos con el bajo mundo parisino, la can-
          para disfrutar su actuación? No. Sería como expresar la conve-  tante recurrió a su verdadero Pigmalión, su maestro y después
          niencia de que Marcel Marceau —el mimo inolvidable— habla-  amante: Raymond Asso. Éste la transformó en Edith Piaf en el
          se para poder  entenderlo.                           escenario. La alejó del barrio bajo, de sus conexiones con tunan-
            Esta mujer ha convocado a la multitud afortunada que tuvo  tes, “cinturitas” y prostitutas y la elevó a artista de alta cultura.
          que pelear y pagar una fortuna por tener el privilegio de oírla en   Asso la instruyó en el arte de la interpretación y tatuó con
          el Olympia de París, legendario escenario de estrellas. Los con-  fuego sus mandamientos en el alma del artista: vivir la canción,
          ciertos de 1961 marcaban el clímax de popularidad de este ícono  iluminar el teatro con su vibrato fortissimo, usar la ternura de
          intocable, Edith Piaf, la Primera Dama de la chanson francesa.  sus manos bellas, cantar con una dicción perfecta y vestirse de
             Estas presentaciones fueron presentidas por la artista, y su  negro, su firma sobre el escenario.
          círculo de amigos íntimos, como las últimas —aunque no lo  fue-
          ron, sí son considerados como los mejores y más conmovedo-  Sus canciones: itinerario del amor y del desamor
          res conciertos. Asimismo, se murmuraba tras bambalinas que el  Si hubiésemos de ceñirnos a un mapa que nos guíe en su de-
          Olympia estaba  agonizando también: el futuro del teatro depen-  sarrollo  como estrella y como mujer enamorada, sería necesa-
          Palabrijes 04 otoño 2009
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