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son utilizadas como mercancía, y lo que se ama o se odia es la
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                                                               XIX  Cada  relación  se  sostiene  sobre  sus  propias  bases  (Alejandra
                                                                 Marín). Si todos entendiéramos esto, las bacanales serían más
                                                                 frecuentes... y más felices.
                                                               XX Sin olvido la vida es imposible —y el amor menos. I light
                                                                 another cigarette / learn to forget, learn to forget (Jim Morrison).
                                                               XXI La adecuación en el problema de la verdad es análoga a la
                                                                 correspondencia en el problema del amor: es importante, pero
                                                                 no lo es todo.
                                                               XXII En el pathos amoroso, la única verdad irrenunciable es la que
                                                                 acosa en la piel —esa superficie de profundidad insondable que
                                                                 nunca engaña, pues no sabe cómo.
                                                               XXIII El secreto para una buena convivencia es jamás creer en lo
                                                     Foto: Marlen Quezada
                                                                 que las personas dicen, sino en lo que hacen; y esto último, por
           y temerariamente su integridad física, pues cada palabra que   supuesto, nunca debe leerse literalmente.
           profiere amenaza permanentemente convertirse en una joroba,  XXIV Cuando eros, logos, y pathos avanzan en nosotros hacia una
           un ojo bizco o una pata chueca. La mayor parte de las veces, las   sola dirección, no hay nada que nos pueda detener, y somos
           personas hermosas terminan convertidas en adefesios después   muy felices, en el ethos.
                                                                                   1
           de hablar.
                                                               XXV No hay razones, sólo sentimientos.
          XI Dos dardos en contrasentido: ¿hay mejor amor que éste?, ¿hay
                                                               XXVI Pocas cosas tan bellas en la vida hay como navegar en el
           alguno más doloroso, más pleno, más feliz?
                                                                 silencio de una mirada que se pierde a intervalos, entre una
          XII Él dice: te deseo. Ella dice: yo no. Y entonces sucede que el   sonrisa infantil y el intento de dar a luz un pensamiento incon-
           deseo de él se hace más grande y ella se le vuelve irresistible;   veniente. Navegar esa mirada, caminarla, correrla, o escalarla,
           ella se resiste, él sufre. Lo que él no sabe es que la primera en   no es sino una manera más de precipitarnos al vacío, pues su
           hablar fue ella; le susurró, sin palabras, que ella lo deseaba (pero   intensidad no es otra cosa que la intermitencia rizomática del
           él no supo escuchar cómo).                            abismo que todo devora.
          XIII El deseo no se puede tocar con las palabras, su lenguaje las  XXVII En el amor siempre quedan virginidades que descubrir…
           rebasa.                                               o inventar (y, por supuesto, transgredir).
          XIV Finitud y eternidad. El pathos amoroso es demasiado breve  XXVIII Hay más de una manera para hacer que un cuerpo (sin
           como para coartarlo con estúpidas limitaciones al otro o falsas   órganos) roce sus límites, extrapole sus calenturas e hiperbolice
           pretensiones morales con miras a una larga, estable y bonita   sus perversiones y sus más profundas posibilidades; hay que
           relación.                                             explorarlas todas, también las que no se han inventado, hasta
          XV Si yo te amo, ¿a ti qué más te da? —dicen los alemanes. Si   estallar. Y luego hay que cantar, como passengers que somos,  la,
           me amas, ¿a mí qué me importa? El amor debe ser lo sufi-  la, la, la, la-la-la-la.
           cientemente fuerte como para no importarle las insoportables  XXIX El pathos amoroso:  inquietante  loto  de  rostro  poliforme,
           correspondencias.                                     amenazantes fauces que invitan al delirio, y ojos abismales que
          XVI If you want to walk the street alone, I’ll disappear for you (Leo-  precipitan al vacío. Posesión, infinito, abandono, fragilidad, be-
           nard Cohen). Cuando el pathos amoroso asalta, nuestro ego debe   lleza infame y terrible. Afirmación.
           aprender a ser lo suficientemente majestuoso, fuerte y sofisti-
           cado, que nos permita difuminarnos en los deseos del otro sin                       No me voy, me quedo aquí
           dejar de ser nosotros mismos deseantes.                                                    Gustavo Cerati
          XVII Fuertes, despreocupados, irónicos y violentos, así nos quiere la
           virtud —decía Nietzsche. Desnudos, desvergonzados y felices
                                                               1 De origen griego, las palabras eros, logos, pathos y ethos tienen una larga historia y significados no siempre
           —hay que agregar.
                                                               unívocos; su traducción varía dependiendo del contexto de su uso y de la tradición que las retome o interprete. aquí
          XVIII Entre dos personas que se aman o se odian sólo debe me-
                                                               se piensa a eros como impulso amoroso, logos como razón humana, pathos como pasión —en el doble sentido de
           diar el pathos que entre ellas juguetea; cuando otro interés se
                                                               acción y afección—, y ethos como vida u horizonte ético.
           apodera de sus pasiones la relación se pervierte y las pasiones se
           enajenan, entonces las personas ya no se aman ni se odian, sólo   Bily López está poseído por varios tipos de manías —entre ellas, por supuesto, la amorosa.
          Palabrijes 04 otoño 2009
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