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y recíproco coqueteo telefónico o en el messenger, cada frente a cada nueva acción podemos necesitar cargar
hablante comprenderá por qué y para qué le urge a al- a las palabras de nuevos sentidos, inventar palabras o
guien “verlo”. Lo mismo sucede en el lenguaje literario comprender los sentidos implicados en ellas.
o en la oralidad cotidiana: se fija el significado de lo
que ciertas frases o palabras quieren decir. Existe un El error como fuente de comunicación
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andamiaje léxico en constante construcción gracias al Bukowski dice “eres una bestia” , Sabines “cogiste mis
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cual se puede identificar qué sienten unos respecto a ojos como dos peces” , Cortázar “…fue preciso beber la
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otros. Reflexionar sobre esto y no sólo vivirlo, rehabilita sidra caliente en la vergüenza de la medianoche” . En
el asombro que como usuarios y amantes de la lengua estas palabras está entretejido algo de erotismo en dis-
podemos sentir. Dichas convenciones son las que, al tintos modos, entendido bajo diversos fuegos, es decir,
conocerlas, nos quitan la pureza verbal aun antes de son escrituras guiadas por diferentes experiencias amo-
haber experimentado cierta emoción; al comprender el rosas. A mi parecer las palabras que abordan al amor
significado de la palabra ‘infidelidad’, por ejemplo, sa- contendrán siempre un error, un margen de insuficien-
bemos que esa acción existe y ya sabrá cada quién qué cia porque no pueden ceñir toda la complejidad de esa
hacer con ese conocimiento. emoción. Cada palabra puede ser entendida como si
La experiencia amorosa echa mano del lenguaje fuera una apetecible fruta madura porque podemos en-
convencional y genera, a la vez, un lenguaje íntimo. contrar en ella lo que necesitamos, abordarla, comerla
Es así que cuando afrontamos una nueva vivencia, y compartirla con otra persona para que ambos se re-
potencialmente, ya tenemos herramientas para nom- godeen en sus significados. Para alguien que no esté en
brarla, porque hemos aprendido cómo hacerlo: le- la situación o en el contexto de la comunicación podría
yendo o escuchando mediante algún medio. La red parecer que decir “eres una bestia” no es un mensaje de
lingüística con la que contamos en cada momento amor, que es un error pensarlo siquiera, pero todas las
puede hacerse más densa y por lo tanto ayudar a palabras son potencialmente eróticas, incluso las que
‘atrapar’ más ‘contenido’, llámesele conocimiento, puedan no parecerlo, en realidad es el hablante quien
sensación u otro. Una relación erótica requiere un las activa, quien al utilizarlas las vitaliza. En ese sentido
lenguaje propio para existir. En ese sentido siempre no hay error en la utilización de alguna palabra para
somos seres necesitados de lenguaje. Imaginemos nombrar el amor, todo depende de que haya un manejo
que en la primera situación en que una persona lió cristalino para los involucrados en el acto de habla.
a otra había un foco púrpura alumbrando el lugar. Si perdemos la virginidad verbal aun antes de vivir
Si la relación prosigue, los involucrados podrían ge- en carne propia los multifacéticos estragos del amor,
nerar una frase rara: ‘ando púrpura’ y nadie excepto podemos afirmar que el lenguaje no es un ente cándido,
ellos entendería su significado que podría ser algo así sino sumamente audaz, apto para presenciar nuestro
como ‘te quiero’, ‘estoy enamorado de ti’, o algo más devenir: los desgastes, las insatisfacciones y los pútridos
carnal derivado de lo que sucedió luego de la plática olores de la indiferencia o el empalagado embeleso. Al
en dicha reunión, digamos unas horas después, en expresarnos respecto al amor mostramos nuestra histo-
un lugar menos concurrido y más cómodo; el signi- ria emocional: ¿hemos hablado, oído, leído mucho del
ficado de esa oración estará fijado por los hablantes amor o apenas sabemos nombrarlo? Hay que hacer que
involucrados. Es así como la palabra “púrpura” acu- el lenguaje padezca y en ese proceso, generemos neolo-
muló significados; siendo el mismo signo ahora tiene gismos o usemos diversos idiomas: que nuestras pala-
un sentido íntimo además del consabido; la red lin- bras crezcan, se ensanchen y rebosen de significado.
güística se aprieta, como un nudo que se refuerza.
Así, cada célula del lenguaje (letra, sonido, pala- 1 en “Tú”, de Charles Bukowski. autor definible por la crudeza y sinceridad con la que abordó temas
bra) tiene una naturaleza de esponja: puede absorber eróticos, amorosos y sexuales.
cuanto significado quiera adjudicarle el hablante. Al 2 “Tú tienes lo que busco, lo que deseo, lo que amo…”, de jaime sabines. Chiapaneco que nombró
amor, siendo un pasón hormonal y racional (porque las cotidianidades amorosas usando palabras transparentes para crear sentidos abismales.
pone al límite nuestros sentidos, nuestras ideas) lo 3 “esta ternura”, de julio Cortázar. Conocido centralmente por su prosa, fue testigo y narrador de los
afrontamos con las herramientas léxicas con las que encuentros amorosos fortuitos o sistemáticos, de la tremenda coincidencia y demás actos interper-
contamos: palabras cuya carga simbólica y semántica sonales que derivaran en algún tipo de sentimiento amoroso.
sea indudable o bien, cargamos las palabras con otros
sentidos, íntimos y utilizables sólo por los hablan-
tes involucrados en cada hecho. Aquí podemos decir a las palabras de Rocío les gusta el púrpura. Habita en Tezonco (D245) y amecameca,
que si bien ya hay una serie de herramientas verbales, lidiando permanentemente con las audacias del lenguaje, de los gatos y de su perra.
Palabrijes 04 otoño 2009

