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Apenas se entreplumaban, algo como un ulucordio los encrestoriaba,   El nombre del juego
             los extrayuxtaba y paramovía, de pronto era el clinón, la esterfurosa con-  Rayuela es, en la Argentina, el nombre de un juego infantil y el
              vulcante de las mátricas, la jadehollante embocapluvia del orgumio, los
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                                                               título de la novela “cumbre”   de Cortázar; esta identificación no
            esproemios del merpasmo en una sobrehumítica agopausa. ¡Evohé! Evohé!
                                                   Julio Cortázar  es gratuita porque —como decía su autor, para referirse al poder
                                                               invocador del lenguaje y de las palabras— el nombre es la perso-
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                                                               na,   y el nombre de esta novela evoca las potencialidades lúdicas
          Escritura y juego                                    del lenguaje y de la vida, simbolizadas en la denominación de ese
          El glíglico, el código con el que se expresa el mensaje eroamoroso  juego que conduce de la tierra al cielo.
          o amoeroticoso del epígrafe que encabeza este artículo, es el espíri-  En México este juego se llama avión (denominación tecno-
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          tu de la lengua que anima la construcción de la novela Rayuela, de  lógica que no se aleja de su sentido “trascendental” de ascenso) y
          Julio Cortázar, con el que sus protagonistas —Horacio Oliveira y la  es muy divertido, aunque el diccionario lo describe de una mane-
          Maga— enuncian el amor, los sueños, la alegría y la tristeza; es el idio-  ra muy aburrida: “Juego de muchachos que consiste en sacar de
          ma inventado por ellos para esbozar los elementos de la utopía indivi-  varias divisiones trazadas en el suelo un tejo al que se da con un
          dual y de pareja, ese fuego de la libertad y del deseo, a la que se aspira  pie, llevando el otro en el aire y cuidando de no pisar las rayas y
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          de una manera natural y vital, pero que se pierde en la domesticación  de que el tejo no se detenga en ellas”  ,  (es decir, hay que tener
          cotidiana de los cuerpos y los espíritus.            cuidado con el tejo).
            Posiblemente, el glíglico pertenezca a la misma familia lin-  Antes de su publicación, Cortázar pensó titular la novela Man-
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          güística del idioma de los cronopios ,  con una raíz lúdica común;  dala —las representaciones sagradas del macrouniverso y el microuni-
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          en otras palabras, es el resultado deliberado del juego literario  verso en la concepción hindú—,   porque con sus saltos esta novela
          con las palabras que, en las narraciones de Cortázar, da    es muchas novelas, como en la rueda del destino la vida es
          lugar a lenguas de origen incierto que tratan de enunciar   muchas vidas (por medio de la reencarnación) en busca de
          lo inexpresable, lo que ninguna lengua ‘real’ puede repre-  la iluminación y la liberación de este ciclo, pero en el autor
          sentar porque ella parte de la ausencia de lo representado   argentino esta idea se deriva hacia una concepción lúdica,
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          y lo suplanta con un fantasma de palabras,   un simulacro, una  menos mística y dogmática, que encontró su representación gráfica y
          alusión o un símbolo; por el  contrario, el glíglico y el cronopio  simbólica en la rayuela infantil, aunque tampoco despreció su carácter
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          buscan expresar toda la riqueza y complejidad de la experiencia y  sacro y metafísico,  pero en un sentido diferente y difícil de explicar
          las ideas, que las lenguas humanas reducen en general a concep-  si no es por la experiencia de la lectura vital, aquélla que involucra la
          tos y reglas rígidas.                                complicidad del lector.
            Así, para expresarlo en esa lengua de imágenes y metáforas,   Así, me parece, lo señala una nota del personaje-autor Mo-
          que el lector puede descubrir en Rayuela, el glíglico es un idioma  relli, en uno de los llamados “capítulos prescindibles”, referente
          cercano a la lengua primigenia, a la poesía, a la música y en par-  al significado de la escritura de una novela, que establece con
          ticular al jazz, una “concreción de nebulosa”, como dice Oliveira  bastante sentido del humor la relación del mandala con el juego
          de la Maga.                                          de la rayuela: “Escribir es dibujar mi mandala y a la vez recorrerlo,
            Es  también  un  balbuceo,  la  invención  del  lenguaje  por  un  inventar la purificación; tarea de pobre shamán blanco con cal-
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          niño a través de sus ojos limpios de cultura y contaminación (eso  zoncillos de nylon.”
          que  comúnmente  se  llama  inocencia);  es  además  el  himno  de   La novela es de esta manera también un mandala, un jue-
          la libertad de los cuerpos —a través de la lengua, como órgano  go y un desafío para el lector, porque su autor elaboró no sólo
          fisiológico e intelectual— y la invocación del origen lúdico de la  una estructura novelesca lineal (de principio a fin) sino simul-
          palabra: “Apenas él le amalaba el noema, a ella se le agolpaba el  táneamente otra parecida a la del salto de casillas de la rayuela
          clémiso y caían en hidromurias, en salvajes ambonios, en sùstalos  (representadas por los capítulos), con avances y retrocesos en el
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          exasperantes.”                                       tiempo y cambios en la ubicación espacial del relato, sin perseguir
            Es asimismo la pintura —porque la novela es también como  deliberadamente un carácter aleatorio o azaroso (aunque posible
          un museo—, el lenguaje del sueño, de un hombre a cuya mirada  y de hecho frecuente) de lectura.
          le duelen una oreja y una galleta.                      Se trata de una estructura novelesca que por su originalidad
            Es, finalmente, el idioma del juego, considerado sobre todo  puede resultar, además de difícil, desagradable para algunos lec-
          como libertad creadora, y Rayuela es su traducción a nuestro len-  tores, pues por lo menos incomoda, descoloca o inquieta, porque
          guaje y su traición irremediable.                    muestra que el orden estático de un libro es una representación
            Muchas cosas más se pueden decir de un lenguaje que es la  del orden estático del universo y, al mismo tiempo, de la parálisis
          transcripción de la experiencia íntima y libre que exige un nuevo  mental en la que hemos sido educados desde nuestro nacimiento.
          idioma sin temor a lo diferente (“algo como un ulucordio”), pero  Y lo anterior ocurre mediante el ordenamiento de los capítulos
          que tampoco puede ignorar la realidad del lenguaje humano y sus  de un artefacto llamado novela, un producto de palabras donde
          reglas, a las que quiere someter por medio del juego.  el juego es deliberado.
          PAlAbRIjes 05 primavera 2010                                                                          11
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