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Contrario al refrán: “machacando, machacando se hace dulce esta óptica, los modales son una forma de engalanar nuestras pala-
lo amargo”, resulta que ‘machacar’ puede ser más que un trago bras y nuestros actos. Éste es uno de los vocablos más fructíferos,
amargo. Otro uso común para nombrar las groserías es ‘majade- ya que solemos usarlo en un gran número de juegos de palabras:
ría’, que significa ‘dicho o hecho necio, imprudente o molesto’. ¡pelado! (persona vulgar o grosera), pelarse (morir, escapar, afeitar-
Deriva del adjetivo ‘majadero’ y éste a su vez resulta de ‘majar’, se), ¡está pelado! (difícil), pelar (hacer caso), no pelar a alguien (no
que es el acto de ‘machacar o golpear algo insistentemente para hacerle caso), pelangoche (despectivo de pelado), a grito pelado
deformarlo o reducirlo a fragmentos pequeños’. La metáfora (grito desenfrenado), pelar gallo (marcharse o huir), pelar el ojo
que señala ‘majadería’ es que con las palabras podemos triturar (estar atento), ¡me la pela! (me da igual, no me asusta, me hace los
y reducir a fragmentos pequeños a quien ofendemos. Entre los mandados).
juegos de palabras asociados con ‘machacar’ o ‘moler’ se encuen- Si la palabra es el espejo de la acción, la vulgaridad es el espejo
tran: ¡no estés moliendo! (¡no molestes!), ¡cómo mueles! (¡cómo del vulgar. ‘Vulgaridad’ se forma a partir del adjetivo ‘vulgar’: ‘que
molestas!), niño molón (niño que molesta repetidamente), hacer no tiene educación ni gusto, falto de delicadeza y cortesía’, y el
añicos a alguien (humillarlo). Una acción física, por ejemplo, que sufijo –‘idad’ que significa ‘cualidad’. De modo que una vulgari-
nos acerca a esa acción es la que se produce cuando machacamos dad designa una ‘palabra o hecho vulgar que carece de novedad
algo sólido en un molcajete hasta hacerlo polvo. En estos casos, e importancia, que es de mal gusto’. Y aunque el mal gusto es de
molemos, machacamos o trituramos simbólicamente a una per- las personas que emplean estas palabras, se creó el sustantivo para
sona, lo hacemos papilla, o más claramente: guacamole. señalar ciertos vocablos. Aunque es muy frecuente el uso de estas
Y a quienes les chocan las ofensas quiero decirles que, en efec- voces, no documenté juegos de palabras relacionados.
to y sin saberlo, está contenido en ellas el sentido de choque o Como muestra de que el tamaño sí es importante, están las
colisión. Por ‘ofender’ se entiende ‘el poner en evidencia a alguien ‘palabrotas’. La voz ‘palabrota’ es el aumentativo del vocablo ‘pa-
con palabras o hechos, tratando de humillarlo’; este verbo procede labra’; se utiliza para nombrar a aquellas ‘palabras groseras, ofen-
del latín offendere. Hace mucho tiempo, nuestros abuelos latinos sivas o indecentes’. Es evidente que la referencia al tamaño no
usaban este vocablo para señalar la ‘acción de chocar’, en el sentido está directamente relacionada con un asunto de dimensiones o
de ‘encontrarse violentamente una cosa con otra’. Así, al ofender volumen de un cuerpo, sino a lo auditivamente elevado o aumen-
lo que tenemos es un choque o encuentro entre dos o más perso- tado de una palabra, que en este caso es debido a lo injurioso y
nas, pero no físico, sino un choque verbal violento con el que se ofensivo de su contenido. Muchas locuciones tienen como base
pretende humillar al otro. Actualmente, ‘chocar’ se usa en algunos el sustantivo ‘palabra’ y son hermanas de ‘palabrota’: palabras alti-
otros juegos de palabras, como por ejemplo: ¡Me choca! (parecer sonantes, palabras malsonantes, palabras mayores, etcétera.
desagradable, caer mal alguien), chocante (persona a quien no le Dicen que no todo es como parece y el inmenso mar de jue-
satisface lo común), ¡chócalas! (estrechar las palmas). gos de palabras nos lo demuestra: son algo más de lo que dicen o
Para demostrar que está grueso hablar de groserías, vayamos aparentan. Las locuciones y las palabras aquí estudiadas dejan ver
a la génesis de esta palabra. El vocablo ‘grosería’ procede de ‘gro- que detrás de su apariencia hay una metáfora. En efecto, a partir
sero’, éste a su vez del latín grossus, cuya definición es ‘grueso, cor- de los contextos concretos originarios de ciertas palabras, nuestros
pulento, tosco y sin pulimento’. El juego e interés lingüístico de la abuelos seleccionaron algunos rasgos distintivos de éstas y crearon
voz ‘grosería’ resulta del empleo de una característica como ‘grue- nuevas palabras, vía asociativa: de saltar a insulto, de triturar (ma-
so’, que regularmente es atribuida a elementos concretos, para ca- jar) a majadería, de chocar (ofender) a ofensa, de grueso a grose-
racterizar el contenido ofensivo de este tipo de palabras. Así, una ría, de pelado a peladez, de vulgar a vulgaridad, del aumentativo a
‘grosería’ es una ‘palabra tosca, gruesa, rústica o sin pulimento’. palabrota; vocablos que nosotros hemos explotado en una serie de
Con valor asociado se crearon las expresiones: ¡está grueso! (está divertidos, aunque algunas veces ofensivos, giros lingüísticos.
complicado, difícil); ¡qué grueso! (feo, difícil o desagradable).
Definitivamente, no tener sangre azul tiene sus consecuencias, Bibliografía
y es que en el camino de las ‘peladeces’ nos encontramos que esta Corominas, joan. 1980-1983. Diccionario crítico etimológico castellano e hispánico, con la co-
voz tiene principio en el adjetivo ‘pelado’, cuya función básica es laboración de j. A. Pascual, Madrid: Gredos.
caracterizar entidades que ‘aparecen desprovistas de lo que por Real Academia española. 1726-1737/1990. Diccionario de Autoridades, edición facsímil, Ma-
naturaleza suele adornarlas, cubrirlas o rodearlas’. En México, se drid: Gredos.
le llama pelado a la persona que suele expresarse con groserías y — 2001. Diccionario de la lengua española, Madrid: espasa Calpe.
pocos modales. El sustantivo ‘peladez’ es un mexicanismo que de-
signa aquellas ‘palabras, expresiones o hechos de pocos modales
propios de un pelado’. Podríamos decir que las ‘peladeces’ son pa- Ana es estudiante de Antropología y sociología en la UACM, plantel san lorenzo Tezonco. Actualmente realiza
labras desprovistas de adorno o belleza por falta de modales. Bajo su tesis, a través de la cual se adentró en el fascinante mundo de las palabras, de donde no pretende salir.
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