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La política en México
el matadero de las palabras
Una reflexión sobre el vínculo tan pobre que hay entre la verdad
y la palabra en el mundo de la política, el costo social de esto y la
urgencia de cambiar esta condición.
Por Pablo Gaete
Cuando una sociedad se corrompe, lo primero que se
gangrena es el lenguaje.
Octavio Paz
in duda existe una relación simbiótica entre en palabras fosilizadas, huecas e inmóviles como las
las palabras y el mundo que conforma nues- mismas estatuas y bustos de bronce de esos héroes que
Stra realidad. Éstas nos permiten nombrar lo se encuentran a lo largo del país. Monumentos que las
que nos rodea; entender y vivir las sensaciones, olo- personas observan con tal indiferencia que no les evo-
res e imágenes que captan nuestros sentidos; dar re- ca, al igual que esas palabras, absolutamente nada.
presentación a las cosas y con ello crear un entorno, es Desde que somos niños, en la escuela, los mexicanos
decir, nos permiten, al final de todo, “significar” nues- hemos convivido con la retórica vacía alrededor de la lla-
tro propio universo. Pero ¿qué pasa cuando las palabras mada historia oficial (ésa que enseña a memorizar fe-
pierden estas funciones o se tergiversan?, ¿qué ocurre chas, nombres y batallas sin cuestionar nada; esa misma
cuando la mentira y la repetición de frases sin relación que hizo que la mayoría ‘odiara’ la Historia). La Secre-
con los hechos es una constante en nuestra vida? taría de Educación Pública obliga a los directores de las
En ese mismo sentido, ¿qué sucede cuando esa escuelas del país a hacer honores a la bandera cada lu-
lógica impera y envuelve a la actividad política de nes y conmemorar las fechas patrias más importantes.
un país, en este caso, México? La respuesta a esta Los niños tienen que aguantar estoicamente, parados y
última pregunta es muy sencilla: simplemente la serios como soldados, cada evento de este tipo para can-
gente deja de creer, en general, en las palabras de tar el himno nacional (“¿qué quiere decir `masiosare´?”),
los políticos. Y al dejar de creer, generación tras generación, saludar a la bandera, escuchar las efemérides de la semana y
la indiferencia hacia todo aquello relacionado con la política se soportar la mala dicción del compañero al que le tocó leer algún
profundiza a tal grado que se cae en la resignación, la apatía, pasaje histórico.
el conformismo y, con ello, se rompe cualquier posibilidad de Esta tendencia escolar de “aplastar” la Historia con actos repe-
reflexión sobre el diario acontecer, de participación crítica sobre titivos y palabras que no le dicen mucho a los niños, la continúan
los problemas comunes que nos aquejan, y se cierra el camino alimentando los políticos, ahora en el mundo de los adultos, con
para avanzar en la construcción de una ciudadanía que le exija sus discursos, usando como fuente primaria a la historia oficial,
cuentas a sus gobernantes, quienes actualmente pueden seguir como una forma para poder legitimar el presente y así mantener
manteniendo así sus privilegios personales y de grupo por en- el status quo, donde ellos y una pequeña elite gobiernan sin tomar
cima de la sociedad. en cuenta a la mayoría de las personas.
En la prensa del México gobernado por los priístas durante
La palabra y la historia más de 70 años se pueden encontrar cientos de ejemplos para
Cuántas veces no hemos escuchado a los políticos decir, en al- ilustrar esta afirmación. Nada más hay que revisar la portada de
guna conmemoración de la independencia o la revolución, frases los periódicos de esa época y podremos encontrar siempre al pre-
como “los héroes que nos dieron patria”. Éstas se han convertido sidente en turno dando discursos rodeado de banderas y de con-
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