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Parecería fácil hablar del palíndromo cuando, de hecho, nues-  literatura. Por ejemplo, en el texto “Satarsa” de Julio Cortázar,
       tra lengua tiene varias palabras con esta naturaleza como RadaR,   encontramos: Átale, demoníaco Caín, o me delatA. También está
       ReconoceR, AllÁ, pero realmente no es nada sencillo componer   el libro Palindroma de Juan José Arreola donde cada cuento lleva
       una oración que, sintácticamente, exprese la misma idea de ida y   un epígrafe como: Adan, ave; Eva, nadA. Me parece que, por los
       de vuelta, sin alteración alguna de sentido. Históricamente, desde   ejemplos anteriores, uno de los principales valores literarios del
       el siglo III a. C., ya hay vestigios de palíndromos en la obra de   palíndromo radica no sólo en ensamblar una frase al derecho y al
       Sótades de Maronea, poeta que, por burlarse del rey de Egip-  revés para que diga lo mismo sino que cuenta una historia breve
       to, Tolomeo II, quien desposó a su propia hija, fue condenado   que, quizá, hasta podríamos llamarle micro cuento, pues hay un
       a morir encerrado en un cofre de plomo en el fondo del mar   sentido de ficción.
       Egeo. Uno de sus versos palindrómicos es “Sator Arepo Tenet   La ruta naturaL para considerar al palíndromo como `ludo-
       Opera RotaS” cuya traducción diría “Arepo el sembrador sujeta   lingüística´ se dirige, al menos, hacia la expresión clara de una
       las ruedas con esfuerzo”. Y que, dicho sea de paso, se lo ha con-  idea, pues sin ésta no habría comunicación alguna. Por ejemplo,
       siderado como el cuadrado mágico, pues hay total simetría en   en Sábado negro, Jorge, no dabaS, de Víctor Carbajo, hallamos
       todas direcciones:                                   una idea concreta y totalmente comunicable. También la sime-
                                                            tría, basada en el equilibrio de sílabas y signos de puntuación, es
                             S A T O R                      un elemento primordial de este juego del lenguaje: Solos, somos
                             A R E P O                      seres sosos, Ada; sosos seres somos soloS, que es una frase de
                             T E N E T                      nueve palabras y dieciocho sílabas donde la tónica siempre recae
                             O P E R A                      al principio de cada una. La cantidad de palabras utilizadas en
                             R O T A S                      la construcción del palíndromo es bien valorada, pues entre más
                                                            sean esgrimidas mejor será el resultado: Saco la sopa, sacúdese
          También se ha relacionado al palíndromo con aspectos her-  lana, caba ido, liba hábil, odia bacanales, educa sapos a locaS.
       méticos. Los gnósticos, por ejemplo, quienes se han destacado   La proyección de la realidad en el palíndromo es un elemento
       por implementar un pensamiento filosófico–religioso, lo utiliza-  característico y muy bien estimado; ahí tenemos, por ejemplo, la
       ron para nombrar a las deidades que les permitían la salvación   vida del futbolista Maradona que, a partir de sus últimos escán-
       por medio del conocimiento (gnosis) introspectivo de lo divino.   dalos, es buen tema en estos menesteres: Así Maradona no dará
       “Glorioso dios AblanatanalbA”, dice el canto de un papiro en-  misA.
       contrado en Alejandría y que, según los estudios antropológicos,   El amor y el sexo, como en todo, también tienen presencia en
       data del siglo I d.C., es una muestra de cómo eran nombradas   esta forma del lenguaje: Os esbozo, leve trazo goloso, ese deseo:
       aquellas divinidades.                                sólo gozarte, veloz, obsesO; también está: ¿Amor?... ainoha, ¿ves
          A mi parecer, el palíndromo, por tener una naturaleza lúdica   ese vaho?: ni aromA y Aída da cama y ama cada díA.
       y laberíntica que Atrapa y apartA, puede ser utilizado para ela-  Y por último y la más importante, todo palíndromo debe lle-
       borar fórmulas místicas o cantos religiosos. Sea como sea: juego   var un sentido lúdico, así como de sorpresa e ingenio para que
       de palabras o rezo hermético, el palíndromo ha acompañado al   funcione a totalidad: Icono con aroma a mora no conocÍ o Yo,
       hombre desde tiempos lejanos.                        herido, le tomo coñac a tacaño. ¿Cómo? Te lo diré hoY.
          Culturalmente, el palíndromo ha adoptado diferentes nom-  Fin… ¡sniF!
       bres donde resaltan características propias de su naturaleza. En
       catalán se lo conoce como capicúa (cabeza y cola), palabra desti-
                                                            * Palíndromo de Willy de Winter, Arnhem, Países Bajos, 1933
       nada a la aplicación de cifras simétricas. En italiano se lo llama
       cancrini  que  evoca  el  andar  de  los  cangrejos.  En  francés  se  lo   Alejandro Montes (1975) nació en la Ciudad de México. estudió literatura en la UNAM y guión en el
       menciona como anacycliques, así como si fuese un ciclo que se   Centro de Capacitación Cinematográfica. Ha escrito un libro de cuentos llamado Asfalto, publicado por la
       repite una y otra vez sin alteración alguna.         editorial Fósforo. Actualmente trabaja en su segundo libro de relatos, Lapsus, y su primera novela, Fuera
          Este juego de la lengua también ha tenido presencia en la   de lugar.
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