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JUBILEO DE POCHO
Por Javier Perucho
Un vistazo a los orígenes, cauces y temáticas de la literatura chicana.
a celebración de las efemérides literarias es una actividad publicado en Estados Unidos, el país que adoptó a su autor por
necesaria en las tradiciones culturales, un acto de justi- medio siglo. Con tal obra y dicho escritor inició en el siglo XX la
Lcia en la república de las letras, que cumple a la vez con literatura chicana, por lo tanto la aparición de Pocho estableció un
un doble propósito: repasar las empresas artísticas del pasado y hito cultural en la historia de la chicanidad y los mexicanos arrai-
cumplir con una tarea educativa que tiene como encomienda la gados en Estados Unidos, pues con ella se gestó la alta cultura de
formación de nuevos lectores. Con cada nuevo acercamiento que ambos grupos étnicos, si consideramos a la literatura y demás be-
ofrecen tales celebraciones, los acervos se animan, el diálogo con llas artes como las formas más refinadas de la expresión humana.
sus creadores se vivifica y las obras emblemáticas de un grupo Igualmente la historia cultural de estas comunidades apareció
social, una época y una geografía rompen su ostracismo. paulatinamente en el horizonte de los estudios universitarios, las
Concelebrar entonces el centenario de una obra de arte, el nata- instituciones gubernamentales y los medios de comunicación; de
licio de un escritor, el jubileo por la publicación de un poemario, la misma manera, el arte asentó su influjo en los estamentos más
un drama o una novela, permite a públicos diversos la revalori- educados de la ciudadanía méxico-americana, que convirtió sus
zación y la divulgación de una trayectoria y una obra literarias. tesoros culturales en la bandera que enarboló la defensa de sus
En esta ocasión se trata de Pocho, una novela que involucra causas. El arte, la historia y la mitología azteca adquirieron en-
a las comunidades de origen mexicano asentadas en California. tonces un valor simbólico para enfrentar la adversidad social y las
Escrita originalmente en inglés por José Antonio Villarreal, fue calamidades raciales. De este nexo entre la literatura y la historia,
publicada por Doubleday en 1959, de la que durante un tiem- entre la novela y la lucha de clases, entre la ficción y el combate
po no se disponía una traducción al español; empero fue reali- ideológico, germinó una de las debilidades de la literatura chica-
zada en Estados Unidos para el consumo del mercado na, pues sus autores priorizaron la batalla política de los
“hispano” en 1994. La familia del autor, nacido en 1924 panfletos en aras de la defensa de su comunidad.
en Los Ángeles, cuyos padres fueron nativos de Zaca- La época, la efervescencia política y una conciencia
tecas, llegó a California por las olas de expulsión cau- social emergente obligaron a los intelectuales chicanos
sadas por los efectos negativos de la Revolución Mexi- a colocarse en la vanguardia del movimiento de la raza,
cana, ya que el padre fue combatiente villista. Éste es entonces para defenderla, más tarde para cantar su glo-
un elemento biográfico que se exporta a una ficción donde el ria. Ese activismo político contagió a las letras y demás artes,
protagonista ejerció el oficio de cosechador. La familia pere- en consecuencia los acervos culturales de los grupos minoritarios
grina por Texas y California siguiendo el ritmo de las cosechas, —chicano, puertorriqueño, afroamericano— fueron impregna-
pero al cabo se establece en un pueblo llamado Santa Clara, lo- dos con un ánimo levantisco. A la hora de ponderar sus acervos
calidad del Valle Imperial, cercana a San Francisco, California; —musicales, literarios, folclóricos, cinematográficos o pictóri-
una circunstancia biográfica que también se exporta a la novela. cos—, el saldo es desfavorable, pues los estratos y sedimentos en
Las rutinas campesinas, el español familiar, la tradición mexi- que explorará la arqueología cultural hallará manifestaciones po-
cana, la vida en la sociedad anglosajona, la educación en escuelas líticas, proclamas, airadas protestas, consignas y, de manera even-
norteamericanas y el trabajo de Villarreal como maestro en ins- tual, ciertas obras artísticas que han librado el tamiz del tiempo.
tituciones de educación superior en Colorado, Texas, California Éste fue el caso de Pocho, que prefiguró las tensiones dramáticas
y la ciudad de México hicieron del escritor un ser que transitó de la novelística chicana posterior.
entre las culturas “americana” y mexicana. Tal como aconteció al Dicho protagonismo político lo reseñó sin cortapisas Villa-
héroe del relato, Richard Rubio, el autor renunció a una de ellas; rreal, por ello se mantuvo distante de esa actitud social proactiva,
de ahí la semántica del vocablo “pocho”, que en la etimología pues su propósito escritural fue la invención de universos artís-
popular significa “dar la espalda, olvidar, renegar de sus orígenes”, ticos válidos en sí mismos, donde la universalidad fue su mani-
significado que ha sido recogido por la literatura mexicana desde fiesto. De la proclama, el mensaje político y el adoctrinamiento
Amado Nervo. se mantuvo alejado, distante por el efecto negativo que causaba
De este tránsito entre tradiciones culturales, parte el conflic- en los patrimonios culturales de su comunidad. En este distan-
to literario que se relata en Pocho, ficción autobiográfica que hoy ciamiento también influyó su madurez intelectual, educación y
celebramos por su jubileo, luego de cincuenta años de haberse horizonte literario, fraguados en San Francisco, un epicentro cul-
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