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Por Claudia Jalife
Los errores son comunes al hablar… ¿pueden significar algo esas incongruencias?
uchas veces nos hemos sorprendido o divertido cuan- alzó y la pisó: “¡Muera el PR...D! (pero reaccionó y modificó)...
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do en una conversación equivocamos el nombre de ¡Muera el PT por traidor!” . Este ejemplo ilustra claramente la
MJuan por Pedro, escribimos ostras por otras, o incluso irrupción de la palabra que definió su deseo. ¿Esto fue azaroso?
nos tas…tras, trabamos al leer. Estos deslices forman parte del El juego de palabras es inobjetable, habla por sí mismo, realmen-
quehacer cotidiano, propio de los discursos, que se transforman te lo manifestó. Incluso este hecho provocó, en el ambiente polí-
en un juego poético creado desde el inconsciente en donde los tico, una serie de chistes y burlas: ¡Miren, Juanito creó un nuevo
individuos, sin saberlo, utilizamos figuras retóricas (las cuales son partido llamado PRTP!
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un juego de palabras) como las metonimias para desplazar unos Ahora, he introducido un concepto llamado deseo. Efectiva-
significados por otros o crear metaformas… ¡no! quise decir me- mente, el secreto expuesto por el juego de palabras es llamado de-
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táforas , para condensar significados. seo inconsciente. Cotidianamente decimos que el deseo es un im-
Indudablemente, lo que encontramos detrás de estos deslices, pulso más bien consciente el cual nos alienta a obtener una cosa o
expresados en juegos de palabras, es la manifestación de un deseo algo que no tenemos y queremos; al conseguir este objeto de deseo
inconsciente en forma poética. Si nosotros pensábamos que éra- sentimos placer y al no conseguirlo, obtenemos displacer por su fal-
mos inocentes de tan bochornosos actos, no es así. La creatividad ta. Sin embargo, existe un deseo en el orden de lo inconsciente, es
aquí mostrada no es azarosa, al contrario, nuestros tropiezos tie- decir, un sentimiento reprimido, involuntario y hasta caprichoso.
nen un alto grado de intencionalidad y, claro, de geniali- El deseo inconsciente, el de los actos fallidos, tiene
dad. Las personas pasamos desapercibidos tales “errores”, la peculiaridad de ser superficial en comparación con los
y le atribuimos nuestra equivocación, principalmente a la deseos manifestados en los sueños, que enlazan la vida
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maldición (por eso de lo ‘mal dicho’), entre otros males. neurótica con la vida anímica normal del individuo .
Pero nunca reflexionamos sobre el determinismo que hay Los deseos inconscientes de los actos fallidos también
detrás de nuestras metonimias y metáforas —ahora sí lo escribí pueden ser un impulso hostil, egoísta y celoso, aquel contrapuesto
bien— animadas y creadas en el inconsciente. Entremos en ma- con la ética, es decir, aquellos que en su “santo juicio” nadie se
teria, veamos a través del ejemplo a qué me refiero. atrevería a decir en voz alta. Los casos de Juanito y el político de
Freud, el padre del psicoanálisis, nos cuenta del presidente la cámara Austro-húngara, sin embargo, aparecen como un juego
de la Cámara Austro-húngara, quien un día de sesión dijo lo si- lingüístico. Puedo decir en términos de Lacan (un psicoanalista
guiente: “Señores diputados, en la apertura de la sesión, hecho el posfreudiano): El sujeto no sabe lo que dice, por tanto, esto lo
recuento de los presentes, y viendo el suficiente número, se levan- agrego yo, no le será relevante su juego creativo.
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ta la sesión” . Como observamos, el representante de la Cámara Resumimos: los actos fallidos del habla, de la escritura y de la
realmente quería cerrar la sesión en lugar de abrirla, sólo él sabe lectura tienen las siguientes condiciones: irrumpen el discurso a
por qué; pero lo que sí es un hecho es la intención de su dicho. través del juego lingüístico, tienen el carácter de una perturbación
Freud hace un estudio completo y sofisticado de estos errores momentánea y aparentemente son ajenos a nuestro pensamiento.
o deslices en el habla, en su texto titulado Psicopatología de la vida Ahora observemos lo siguiente: se cuenta que un día una mu-
cotidiana; en él responsabiliza a las operaciones fallidas de tan jer fue a comprar tortillas a la vuelta de su casa, la fila era inmen-
honestas actitudes lingüísticas; en alguna ocasión se aproximó a sa. Por fin cuando llega, le pregunta la vendedora cuántos kilos
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llamarlas juegos de palabras . Y no estaba tan errado, pues este de tortilla quiere, y ella le contesta: “Me das miedo; perdón quise
afamado personaje, sin proponérselo, descubrió en el inconscien- decir ¡medio!” A lo que la vendedora le responde: “¡Te doy miedo,
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te elementos poéticos . si no estoy tan fea! ¡ja, ja, ja!” En este ejemplo, la palabra miedo
Podemos citar otro ejemplo de un juego lingüístico que se interpone con la de medio y le revela a la persona una reali-
muestra lo antes mencionado. El caso “Juanito”, pero no el famo- dad psíquica o un saber desconocido, el juego deja entrever ese
so Juanito de quien habló Freud, sino el “político mexicano” que significado de la compradora frente a la vendedora. Así se reveló
en el mes de octubre de 2009 asumió el cargo de jefe delegacional el juego de palabras por medio del desplazamiento (metonimia).
de Iztapalapa, y del que ya todos conocemos la historia: Frente a El lenguaje en ese instante desplazó un significado por otro; a
la tribuna de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, Rafael través de la sustitución de la palabra original, además de que las
Acosta, Juanito, no aguantó más. Se quitó la corbata color rojo, la palabras son armoniosamente parecidas.
Palabrijes 05 primavera 2010 47

