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padre, me exilié dos veces, fui a los países socialistas y per-  los libros. Y eso que a pesar de todo no soy una gran lectora,
          dí la fe, me casé en la adolescencia y no funcionó, me que-  no por falta de ganas sino por exceso de hijos, pero yo es-
          dé como madre soltera de dos niños, sin un quinto… pero  pero, espero con paciencia para llegar a los libros que deseo
          mientras todo eso pasaba, yo podía estar en otras partes,  como a amantes citados en el futuro, yo sé que todos ellos
          ser otras personas y ver mi propia vida como una historia  también me están esperando.
          más, gracias a que leía y garrapateaba un poco las libretas;
          no me volví loca gracias al kilometraje de experiencias
          que tienes cuando lees, a la capacidad de sopesar las cosas  II
          desde varios ángulos, a reflexionar qué habría hecho tal o           Enrique, ¿qué te parece si yo
          cual personaje en mis circunstancias. Estoy de acuerdo en    me como la parte de adentro del plátano
          que los libros no hacen mejores a las personas, pero me                      y tú la de afuera?
          parece que las personas sí se la pasan mejor con los libros                          Beto
          que sin ellos. Leer es como escuchar música, imagínense
          por un instante lo que sería la vida en silencio total, igual  No sé ustedes, pero yo creo que todos leemos, incluso los
          tendríamos las imágenes, el sexo, el amor, la comida, tan-  que se declaran no lectores, curados de eso, vacunados
          tas cosas buenas, pero sin música… Es lo que quiero decir  desde chiquitos. Lo pienso porque estoy convencida de
          con los libros, una puede vivir –hasta bien– sin ellos, pero  que leer es un ejercicio que va mucho más allá de leer
          con ellos se puede vivir de lujo.            textos escritos. Me explico. Un día en Acapulco yo quería
            En el año 2000 visité Chile y viajé en un barco por los  subirme en una lancha a fuerzas porque al otro día me
          fiordos, en la noche, cuando salí a ver las estrellas a cubierta  iba y quería que mis chicos vivieran la experiencia, pero
          —otras estrellas distintas a las que vemos en el hemisferio  el lanchero me decía: “No, ahorita no conviene, ¿no ve lo
          norte—, no veía sólo las glamorosas luces blancas y lejanas,  picado que está el mar?”, yo lo veía agitado, ¿pero cuándo
          oía también la cansina voz de Neruda diciéndome versos al  está quieto el mar? Cuando al rato me sentía zozobrar
          oído, repasaba a Whitman, a Elytis hablando del océano y  en las olas violentas me di cuenta que cada quien sabe
          eso era otra cosa. Cada día de mi vida recuerdo uno u otro  leer textos distintos, el lanchero su mar, yo mis libritos.
          pasaje que he leído porque la vida me los va recordando, es  Hay quien lee vinos con la lengua o quien lee el funciona-
          una partitura que toca la música que me ha sido dada con  miento de un motor con el oído, otros leen futbol apasio-
          Palabrijes 06 primavera 2011                                                                          17
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