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Tres experiencias
de lectura
Incluso en el encierro, la lectura se interna en nuestro corazón y lo remueve. A veces
nos regala el gozo de las imágenes hechas de palabras, a veces nos toca el dolor y
emerge la ira, a veces abre las compuertas del llanto liberador.
Por Pablo Gaete
urante el 2006, cuando trabajaba para el de- Después de algunas sesiones, la profesora dejó de
partamento de Certificación como asesor aca- asistir por su carga laboral y yo continué con la actividad.
Ddémico, tuve la oportunidad de acercarme al En los meses que duró ésta acumulé anécdotas de todo
Programa de Educación Superior para Centros de Re- tipo: las revisiones minuciosas en la entrada del reclu-
adaptación Social del Distrito Federal (PESCER). Todo sorio, las caminatas en los pasillos y el patio (donde no
empezó el día en que un compañero del trabajo fue a dar faltaba quien te quisiera vender todo tipo de cosas o te
una charla con las estudiantes de Santa Marta Acatitla mirara un poco feo) y las experiencias que contaban las
sobre la certificación en la UACM. Cuando regresó a reclusas sobre el porqué de su estadía en ese lugar.
la oficina estaba impactado por la experiencia vivida, no De esas anécdotas, lo que quiero rescatar en este tex-
tanto por haber conocido las condiciones de vida de las to son tres experiencias en las que aprendí mucho como
reclusas y algunas de sus historias, sino porque, según me promotor de lectura, pero sobre todo como ser humano:
explicó, ellas estaban ávidas de palabras del exterior. Yo le
comenté que eso era normal, pues cualquier persona pri- 1) La Esperanza se pasea por el reclusorio
vada de su libertad tiene una gran necesidad de saber qué Toda persona que le guste compartir la experiencia litera-
pasa allá afuera, en ese mundo que ha dejado de pisar. ria con sus semejantes por medio de la lectura en voz alta,
Él me contestó que no se refería a eso, sino a la sabe que no siempre se escoge el texto adecua-
necesidad de palabras fuera de su cotidianeidad, do para el grupo y menos cuando no se conoce
tanto del reclusorio como de su vida anterior. bien el contexto del mismo. Entonces uno le va
Para que pudiera entender bien a qué se refería, probando y probando hasta que le atina, y un
me acabó contando las dos horas de charla que sostuvo texto cae justo en el lugar donde debe caer: la relación
con ellas, donde lo último que platicaron fue sobre certi- de ideas que pueden hacer los lectores entre lo leído y su
ficación. Mi compañero, como buen profesor de filosofía vida misma.
y ante las preguntas de las reclusas, acabó platicándoles, Esto sucedió después de varias sesiones en que, si bien
en general, sobre historia de la ciencia y los vínculos de las participantes mostraban interés, no se desbordaban
ésta con las carreras que iban a cursar. Y según me co- por los textos leídos. Hasta que un día decidí dedicar la
mentó, existía tal grado de emoción en la charla que ellas tarde a leer y platicar sobre mitos griegos. Llevaba tres
no querían que se retirara. A partir de esta plática y de libros: Los mitos griegos de Robert Graves, Las Bodas de
mi experiencia como promotor de lectura, se nos ocurrió Cadmo y Armonía de Roberto Calasso y un adaptación de
iniciar un círculo de lectura con este grupo de reclusas. mitos griegos para niños, muy buena, hecha por una co-
Poco después, mi compañero dejó la UACM y yo con- lección argentina de cuentos infantiles llamada “Cuentos
tinué con el proyecto con una profesora del TEOyE. La de Polidoro”.
dinámica era muy sencilla: una vez a la semana asistíamos La sesión comenzó con una charla sobre los antiguos
al reclusorio a leer en voz alta textos literarios para después griegos, su época, su cultura y las aportaciones que ha-
comentar con el grupo qué les había gustado y qué no, qué bían hecho a la humanidad. Les pregunté si conocían al-
habían evocado con la lectura, o si habían relacionado gún mito griego y ante la falta de respuesta, jalé algunos
algo con su vida. En un principio tuvimos entre 10 y 15 comentarios cuestionando si habían oído hablar de “el
estudiantes que asistían en forma regular. complejo de Edipo”, a qué nos referíamos cuando llamá-
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