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El pueblito fantasma




          de mis noches en vela






          Ciertas novelas nos resultan tan sorprendentes que retardamos llegar al final de sus páginas.
             Nos provocan una fascinación memorable acaso porque encierran inusuales enigmas.




                                              Por Keri González


                 ace ya casi veinte años encontré una novela que  mentos, pero como no la aprendió de memoria, entonces
                 me ha influido profundamente, inmersa en ese  reprobó. No recuerdo bien si esto me molestó o me sor-
          Hmar de libros viejos y húmedos del cuarto de  prendió, sin embargo, estaba segura de que una historia
          atrás que era nuestra biblioteca. Entonces, Comala se re-  así no podía ser tratada de manera tan ordinaria. Y éste
          veló inesperadamente ante mí, por aquella ociosa época  fue mi primer intercambio de impresiones con alguien
          en la que disponía de todo el tiempo del mundo para leer  que había leído Pedro Páramo.
          lo que me viniera en gana y comprender la literatura de   Cada vez que pasaba una hoja casi podía sentir que
          igual modo; días en los que elegía libros porque los títulos  de  sus  páginas  se  desprendía  la  humedad  del  aire  bo-
          me sugerían mundos insospechados, llenos de personajes  chornoso de Comala, en aquellos días en los que Pedro
          raros, a quienes no podía calificar de transgresores puesto  Páramo, el niño, se encerraba en el baño para pensar en
          que no entendía aún, en toda su magnitud, esta palabra.  Susana San Juan: “De ti me acordaba. Cuando tú esta-
                                                                                              1
            Cuando tuve el libro en mis manos por primera vez  bas allí mirándome con tus ojos de aguamarina”  . Esto
          inmediatamente pensé que lo terminaría rápido, pues era  producía en mí la sensación de que en algún lugar lejano
          de extensión corta y tenía un titulito poco sugerente, más  había existido alguna vez este infierno mítico, paraíso en
          bien raro… En fin, todo parecía indicar que me      pocos momentos y purgatorio casi todo el tiem-
          encontraba frente a un texto de lo más senci-       po. Comala, lugar habitado por calaveras, almas
          llo. Ahora, por supuesto, resulta paradójico que    en pena, cuerpos dolientes... personajes a los que
          fueron  precisamente  estos  prejuicios  los  que   yo veía sufrir de forma poco habitual, como si
          me llevaron a leer la novela, pues en aquel tiempo me  hubieran  heredado  todo  el  dolor,  la  pobreza,  la  locura
          preguntaba a quién se le había ocurrido darle un título  y cualquier cosa que detonase sufrimiento. Para los co-
          tan horrible a una historia; por supuesto, en ese entonces  malenses la vida se revelaba como un constante palpitar
          ignoraba el paraíso de complejidad al que estaba a punto  de culpa y resentimiento mientras yo era testigo de ello,
          de enfrentarme con mis escasos e inexpertos quince años,  asimismo veía cómo aceptaban con resignación un des-
          tratando de descifrar ese rompecabezas de historias de  tino que alguien más poderoso que ellos había decidido
          amor inconclusas que se titulaba Pedro Páramo.  de antemano: Pedro Páramo, el cacique, el padre de todos
            Me recuerdo andando como a tientas durante esta  y de nadie, un personaje digno de amarse o de odiarse,
          primera lectura, intentando comprender por qué cambia-  escondido bajo su caparazón de piedra, asomándose úni-
          ban las voces de los personajes a cada momento, pregun-  camente para mirar a Susana San Juan.
          tándome si acaso la novela estaría mal escrita, pero en   Con mis pocos conocimientos literarios, me resulta-
 Creatividad  ese entonces yo pensaba que nadie a mi alrededor podía  ba natural conflictuarme por el destino de los personajes,
 experimentación y  explicarme lo que estaba sucediendo, lo único que sabía es  más que por estructuras narrativas o análisis hermenéu-
          que me encontraba frente a un mosaico de probabilida-
                                                       ticos (esto me cautivaría algunos años después); de esta
 extensión académica  des, frente a una historia sin tiempo. La novela comenzó  manera pasé algún tiempo sin comprender cómo un niño
          a parecerme enigmática, por esto no comprendí cuando  tan inocente y romántico podía haberse convertido en un
 Palabrijes es diseñada por el LAB  mi hermana menor, al ver que la estaba leyendo, me contó  hombre sin escrúpulos, frío y duro como la piedra, y al
 Realiza tu servicio social, prácticas profesionales  que a ella le habían dejado leerla para después aplicarle  mismo tiempo, guardar durante toda su vida la ilusión del
 o tu proyecto de titulación con nosotros.  un examen en el que tenía que completar algunos frag-  amor. Comprendí también que en Comala la ilusión es
 Aula Polivalente C406, Plantel San Lorenzo Tezonco, UACM. Tel. 58 50 19 01 ext 13162.  lab.uacm@gmail.com
          Palabrijes 06 primavera 2011                                                                          25
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