Page 31 - P06
P. 31

terrible de los sentimientos; un cuerpo es flujo e intensi-
                                                        dad que aparecen bajo la forma de un torso, un gemido,
                                                        o una lágrima provocada por un orgasmo o un puntapié.
                                                        Nos lo han enseñado mal. No somos alma y cuerpo. El
                                                        alma es cuerpo y el cuerpo es alma. No hay uno solo de
                      Esencial: partir del cuerpo y utilizarlo como guía.   nuestros pensamientos, sentimientos o ilusiones –desde
                             Él es el fenómeno más rico que permite  los más sublimes hasta los más infames– que no hayan
                                     observaciones más claras.   pasado por nuestro estómago, nuestros pulmones o nues-
                                 Friedrich Nietzsche, VP, 526  tros genitales. Cuerpo es espíritu.
                                                          Por lo anterior, leer un cuerpo no es cosa fácil, de
                                                        manual o mecánica, ni siquiera de ciencia médica —al
                eer, sin duda, es una de las experiencias más ri-  menos no exclusivamente—. En la lectura de un cuerpo
                cas en posibilidades de la existencia toda, que se   también está implicada la hermenéutica, la semiótica, la
          Lconstruye desde la más desfachatada frivolidad   semántica, el chamanismo y la hechicería. Una sonrisa
          hasta la más profunda abisalidad de la experiencia. Leer   está más allá de las contracciones musculares. Las endor-
          es construir, pensar, habitar, poner en cuestión, sonreír,   finas, la dopamina, y la adrenalina son sólo explicaciones
          desfigurar, suspender, hundirse en los más terribles  abis-  parciales de la calma, la excitación y la euforia; ninguna
          mos —los propios y los ajenos—, ir más allá, infringir,   de estas substancias explica por sí misma un escalofrío,
          deliberar,  imaginar,  festejo  simultáneo  de  morbosidad   el brillo de una mirada, la melancolía o el entusiasmo de
          e inocencia. Al leer suspendemos el mundo para enri-  vivir. Para leer un cuerpo no bastan las ecuaciones, las fór-
          quecerlo, para llenarlo de color, opacidad y matices, de   mulas o los lugares comunes; cada cuerpo tiene sus pro-
          rabia, de melancolía, de festividad: suspensión edificante.   pias intensidades que se entretejen de peculiares maneras,
          Leyendo inventamos el mundo y parimos sentimientos,   atándose y repeliéndose bajo sus propias reglas que están
          convicciones  y  quimeras,  ideologías,  farsas,  pasiones  y   ahí  para  ser  comprendidas,  respetadas  y  transgredidas.
          dioses. Leer es vivir.                        Leer es una ardua tarea.
            De todo el universo de lecturas posibles, la lectura   Ahora bien —como ya he dicho—, así como hay de
          de textos filosóficos y literarios ha construido una bue-  libros a libros, hay de cuerpos a cuerpos. Hay libros que
          na parte de mi vida. He podido pasar tres días seguidos   uno lee y desde las primeras líneas anuncian su final: abu-
          leyendo un prólogo de Nietzsche, un párrafo de Hegel,   rrición. Hay libros que hacen reír, hay libros que hacen
          o una línea de Borges; y a partir de ellas me he   llorar, hay libros que nos sumergen en insólitas
          maravillado, fascinado y aterrado, intentando pe-  melancolías de insondable profundidad. Hay li-
          netrarlas, desentrañarlas, y fincar en ellas mi ex-  bros  que  despiertan  alegría  y  pasiones  vivaces.
          periencia; después de ellas, y por ellas, nunca seré   Hay libros baratos, caros, de pasta dura, de pésima
          el mismo. Sin embargo, pese al profundo eros que ronda   manufactura y encuadernación endeble. Hay libros que
          este tipo de lecturas, nada es comparable con la erótica   uno, definitivamente, no puede entender, y cuyas inex-
                                                  1
          y patológica experiencia de leer un cuerpo, el de MS . Y   tricables letras nos incitan o nos repelen. El universo de
          es que, pese a que todo cuerpo es susceptible de lectura,   libros posibles es casi inabarcable, pero, de entre ellos, hay
          hay de textos a textos, y de cuerpos a cuerpos, y el de ella   unos cuantos que están destinados fatalmente a demo-
          es un abismo en el que me precipito sin remedio y en el   lernos, hechizarnos o maravillarnos. El símil entre libros
          cual experimento los límites de mis propias posibilidades.   y cuerpos es evidente, así que no me fatigaré en extender
          Leer es un riesgo.                            las analogías; me contentaré solamente con decir que el
            Un cuerpo, para empezar por el principio, nunca es   cuerpo de MS es como una Odisea escrita por Cervan-
          sólo un cuerpo. Él es pasión, emoción, sufrimiento, deli-  tes, llena de conflictos shakespierianos, con fatalidades
          rio, tintineo anímico, éxtasis palpitante aflorando por los   esquileas, urdida con demoras proustianas, y cimentada
          poros; un cuerpo es alegría, lujuria y cursilería, bobería,   en  fantásticas  verosimilitudes  borgeanas;  pero  no  sólo
          brujería, hartazgo, sensaciones y sentimientos desplega-  eso, sino que en sus páginas es posible encontrar, desde
          dos en la piel. Un cuerpo no es solamente un conjunto de   pletóricas  líneas  carpentierianas,  hasta  desnudas  líneas
          órganos, una máquina, no es una res extensa unida miste-  de sádica crudeza, pasando por descripciones vívidas y
          riosa o mágicamente con una res cogitans. Un cuerpo es   vivificantes  garciamarquecianas  o  italocalvinianas,  mis-
          un holon, totalidad de sentido vibrante y pulsante, inten-  terios pessoianos, desquiciantes estructuras woolfianas, y
          sidades abigarradas manifestándose en una sonrisa, una   demenciales lógicas carrollianas; además, por si esto fuera
          mirada, el más hermoso de los pensamientos, o en el más   poco, sus líneas oscilan entre la ligereza de una sentencia
          Palabrijes 06 primavera 2011                                                                          29
   26   27   28   29   30   31   32   33   34   35   36