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El viaje y el  haikú en



       Sendas de Oku





                      ¿Cómo elegirías dejar plasmadas tus impresiones de un viaje, un amanecer, un
                      encuentro? En este texto disfrutamos de la bella forma que el poeta Matsuo Basho
                      encontró: el haikú.


                      Por  Gloria Zaldívar Vallejo



                            n el siglo XVII el poeta y asceta japonés Matsuo  rio, en el plano de la versificación poetas de todos los
                            Basho escribe Oku no Hosomichi (Sendas de Oku),  tiempos también nos han dejado un legado sobre las ex-
                      Eun diario de viaje en el que incluye sus impre-  periencias de viaje a través de los héroes que han creado.
                      siones acerca de su viaje espiritual al Japón ignoto. En él  Por ejemplo, en la Odisea, los hexámetros de Homero
                      combina prosa y haikús, una forma poética mínima que  nos transmiten las aventuras y desventuras de Ulises y
                      muestra,  como  los  epigramas  grecolatinos  y  españoles,  sus compañeros antes de regresar al reino de Ítaca. En El
                      lo cotidiano, lo aparentemente intrascendente y que en  Ramayana de Valmiki también se cuenta por medio de
                      ocasiones puede ser iluminador, revelador, humorístico,  versos el recorrido que el héroe Rama debe emprender
                      irónico o filosófico.                         cuando acude a rescatar a su esposa raptada por Ravana.
                         Todos hemos sentido el impulso de viajar geográfi-  Las experiencias de viaje versificadas son comunes en
                      ca y espiritualmente por donde el viento nos      lleve, por  la literatura universal y los poetas orientales no son la ex-
                      donde nunca hemos pisado, o por donde nos han dicho  cepción: también han contribuido con sus aportaciones.
                      que es necesario o vale la pena. En la historia literaria  Uno de los más importantes, porque revolucionó la tradi-
                      hemos tenido toda suerte de escritores que han vincu-  ción japonesa del verso, fue Matsuo Basho (1644-1694),
                      lado el viaje a su escritura, como John Dos Passos que  quien en realidad se llamaba Kinsaku, hijo de un samurái
                      en Manhattan Transfer se ciñó al arribo de los migrantes  de escasos recursos que servía a la familia Todo. A la par
                      europeos  a  Nueva York;  Leon Tolstoi  que  nos    que la fama de las antologías que realizó con sus
                      situó en una suerte de vaivén provincia-ciudad,     discípulos, la influencia poética de Basho aumen-
                      ciudad-provincia en su Ana Karenina; o los viajes   ta conforme transcurre el tiempo, debido a que
                      interiores de autores como Proust que en su obra    fue leído por poetas de diversas latitudes a lo largo
                                                                                    1
                      En busca del tiempo perdido, donde aparentemente no pasa  de la historia literaria ,  incluso hasta nuestros días.
                      nada, una magdalena (especie de bizcocho) logra que el   Basho se caracterizó por su constante movilidad. Era
                      narrador realice un recorrido nostálgico a lo ocurrido en  un viajero incansable. En su calidad de monje del budis-
                      su  pasado.                                   mo Zen, viajaba solo o acompañado como un extraño
                         Si hacemos memoria, los diarios de viaje se hicieron  “sembrador  de  poesía”  por  diversas  regiones  de  Japón.
                      muy  populares  desde  el  siglo  XIII.  Sin  lugar  a  dudas,  Basho dejó cinco cuadernos de viaje, pero se considera
                      uno de los más famosos, porque a sus contemporáneos  que el mejor de ellos fue Oku no Hosomichi (Sendas de
                      les pareció tan increíble lo que narraba que por ello lo  Oku) que escribió cuando tenía 45 años. Aunque el viaje
                      llamaron El millón —mejor conocido como El Libro de  que describe duró dos años y medio, y el diario sólo da
                      las Maravillas del Mundo—, fue el del mercader Marco  cuenta de los seis primeros meses, su importancia radica
                      Polo, donde relata su viaje a Mongolia, China y Japón.  evidentemente en su valor literario, pero sobre todo en
                      Lo curioso es que a pesar de la incredulidad que causó,  que físicamente fue una hazaña. Ya que, como lo indica
                                                                              2
                      se tomó como cierto lo que en él se narra. Tan es así que  Octavio Paz  en su versión en lengua española de esta
                      en su Diario, el Almirante Cristóbal Colón, describió es-  joya de la literatura oriental, incluso para los japoneses
                      pontáneamente sus impresiones de las tierras que creyó  del siglo XX la región norte de Japón recorrida por Basho
                      las Indias, y trató de que coincidiera con lo referido por  era considerada como remota y abrupta.
                      Marco Polo en su libro.                          Desde muy joven Basho se destacó por sus dotes
                         Aunque no hayan adoptado la estructura de un dia-  literarias. Estudió con el distinguido poeta Kitamura
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