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los seres humanos, sean de la raza que sean. El grotesco masculina en una sociedad represiva que genera diferentes
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degrada a las personas, no tanto por racismo como por grados de neurosis colectiva) . El vigilante es un director
convicción vanguardista. Así, entre el “referente” y la ex- de orquesta, los ruidos de la ciudad son la orquesta. Y los
presión se interpone un nuevo “referente cultural”. senos constituyen ¡la esperada parte solista!
Ésta sería, para mí, la perspectiva adecuada para No abundan las alusiones a los pechos conce-
hacer una lectura crítica tanto del poema como de bidos como parte de la maternidad. De acuerdo
expresiones específicas del mismo, por ejemplo, el uso de con lo anterior, la observación es más que obvia. Pero
la palabra “ubres” para referise a los senos. nunca faltan las excepciones: en el poema “Plaza” aparece
Además de lo anterior, con el humor, es muy posible un individuo descrito como
evitar el melodrama y el romanticismo. La descripción
de Dakar, puerto obligado para los turistas en tránsi- Uno de esos hombres con bigotes de muñeco de cera, que enlo-
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to , es una tentación que ofrece el pintoresquismo fácil. quecen a las amas de cría y les ordeñan todo lo que han ganado
Cabe aclarar que los viajes en barco suponían pasajeros con sus ubres.
con recursos económicos. Los viajes en avión no estaban
ni democratizados ni difundidos como en la actualidad. Las recurrencias temáticas insisten en “Juerga”, un
Retomo el asunto del pintoresquismo: el romanticismo y poema de Calcomanías. Los senos son la sinécdoque es-
la solemnidad son tentaciones que se pueden evitar con perada por el público:
asociaciones inesperadas. El humor conduce a la disloca-
ción surrealista en la descripción del corso carnavalesco. De pronto
Leo en el poema titulado “Corso”: en un sobresalto de pavor,
la cortina deja pasar seis senos
mientras las chicas que aportan tres “mamás”.
se sacan los senos de las batas
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para arrojárselos a las comparsas. Y por último, esta imagen tomada de un textículo que
originalmente apareció en 1924 en el periódico vanguar-
En “Biarritz” se describe una escena de un casino, con los dista Martín Fierro:
jugadores en torno a una mesa. Entre ellos destacan “unas
tetas que saltarán de un momento a otro de un escote, y lo Hay poetas demasiado inflamables. ¿Pasan unos senos recién
arrollarán todo, como dos enormes bolas de billar”. El tono inaugurados? El cerebro se les incendia. ¡Comienza a salirles
de amenaza recuerda el clima descrito por Leopoldo Lugo- humo de la cabeza!
nes en “Himno a la luna”. En una estupenda estrofa dice:
Los ejemplos proporcionados, con su desborde me-
La rentista sola tafórico, describen los senos y recrean el imaginario mas-
Que vive en la esquina culino con sus personajes sorprendidos en lo cotidiano: la
Redonda como una ola, camarera, la paseante vista por una familia, la orquesta de
Al amor de los céfiros sobre el balcón se inclina; tango. No faltan las mujeres africanas, cuyos senos, en lu-
Y del corpiño harto estrecho, gar de dar leche, dan tazas de chocolate, los corsos épicos
Desborda sobre el antepecho de comienzos del siglo XX, el tránsito de la ciudad, las
La esférica arroba de gelatina. amas de cría, las coristas de un cabaret, los poetas obse-
sos..., como el propio Girondo. Hasta aquí, el abanico de
Girondo poetiza la obsesión masculina por los senos, esas partes privilegiadas, esos fragmentos que han dado
capaces de invadir todo el espacio urbano. Sólo con la origen a muchos dichos y entredichos en nuestra cultura
hipérbole se puede expresar la atracción que ejercen. En que se sostiene, todavía, en una base patriarcal.
“Pedestre”, se lee:
1 en la década de los veinte lo más frecuente eran los viajes a europa en barco. Dakar era un punto
De repente: el vigilante de la esquina detiene de un golpe de obligado, si el viajero procedía de sudamérica.
batuta todos los estremecimientos de la ciudad, para que se oiga 2 remito al famoso ensayo de Freud, ”el malestar en la cultura“.
en un solo susurro, el susurro de todos los senos al rozarse. 3 Textículo, neologismo acuñado por la poeta argentina alejandra Pizarnik.
La imagen citada alude no tanto a una degradación Guillermo Lescano Allende es profesor de lenguaje y Pensamiento. lee y escribe a
expresionista como la constatación de la idea fija, en cierto discreción. Pero esto es lo menos que le importa. suele decir: No es poca cosa”, porque se
modo un “homenaje”. (“Homenaje”, claro, desde la mirada trata de una clave sencilla pero muy eficaz.
Palabrijes 06 primavera 2011 47

