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Se les entrega el segundo sobre y se reanuda la ba-
talla...
Segunda caída
Ahora los Ahuatles deben de luchar contra la desilusión
y el cansancio. Para estar más ligeros, deciden dejar sus
cosas en el guardarropa del Palacio de Bellas Artes.
Se encaminan por Madero y, mientras unos di-
bujan la fachada del convento de San Francisco, dos
integrantes del equipo buscan el Palacio de Iturbide,
que encuentran rápido, pero no así el siguiente objeto:
la cabeza aplanada de un león con que los capitalinos
marcaron el nivel del agua en una de las numerosas
inundaciones que ha sufrido la ciudad. Preguntan por
la escultura a un policía, quien los manda hasta el otro
lado del Zócalo. Allá van los Ahuatles, después de dar
la vuelta completa por la gran plaza para regresar por
donde venían, es decir, a la misma esquina donde con-
tinúa apostado el mismo policía, quien ahora les explica
que, cuando se fueron, él miró hacia atrás y encontró la
cabeza de león en la mera esquina de las calles Madero
y Motolinía.
El segundo punto de entrega del sobre se ubica en
la avenida Pino Suárez. Allí, los profes, sentados có-
modamente en la banqueta debajo de la placa que con-
memora el así llamado “encuentro de dos mundos”, es
decir, entre Moctezuma y Cortés, piden a los Ahuatles
la recreación de esta memorable escena: éstos montan
el cuadro, ya más por compromiso y con toda la tris-
teza que albergan, pues les dicen que ya casi todos los
equipos han llegado a Casa Talavera, donde termina el El final
Rally. Llegaron agotados, hartos, desilusionados y hambrien-
tos, pero la comida no les supo, poco disfrutaron del
Tercera caída refrigerio y la convivencia preparada, tampoco alcan-
Con quince minutos que les restaban para la 1:30, zaron la electrizante batucada, donde todos bailaron en
hora de terminar el recorrido, comienzan a trabajar a círculo llenos de gozo. Empezó el concurso de porras,
marchas forzadas. Enseguida encuentran la imagen de pero los Ahuatles pronto fueron descalificados, pues su
Quetzalcóatl en una de las columnas del Museo de la porra era sólo para su equipo, no para la Universidad.
Cuidad de México. Sin embargo, aunque llegaron en el lugar 26 (de 28
Ya están por llegar a Casa Talavera cuando recuer- posibles), en el conteo final ocuparon el 19, pues res-
dan que la porra está en la mochila, y la mochila, en el pondieron bien las tareas.
Palacio de Bellas Artes, por lo que dos Ahuatles corren La tristeza se traslucía bajo las máscaras. Después,
a recogerla. Cuando por fin regresan, el tiempo se les ha ya más relajados, empezaron a reírse de todo lo que les
acabado y están cansados, pero sin darse por vencidos, había pasado en el Rally. Aprendieron con golpes que
entran en Casa Talavera cantando, como lo indican las se tiene que leer bien y con calma las instrucciones. Con
instrucciones, Gaudeamus, una oda a la juventud en la- todo, eso fue una experiencia única que los Ahuatles re-
tín. Ya sin aliento y menos sabiendo cantar en latín, petirían, aunque volvieran a perder hasta en la rifa.
comienzan a articular unas extrañas pronunciaciones,
1 los ahuatles son los huevos de las moscas que se obtienen al dejar unas redes sobre los lagos.
poco entonados, pero por suerte no se escuchan por el
ruido que reina en los patios. Uno, dos, tres, pierden los la misteriosa Karina Montiel es alumna de Ciencia Política y administración Urbana
Ahuatles, se les terminó el tiempo. desde 2009 en el plantel Casa libertad de la UaCM.
Palabrijes 06 primavera 2011 53

