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Afrodita








          Sin la idea de placer, la lectura carece de sentido. Devorar,
          profanar, gozar... son verbos asociados con las letras, con
          ese acto íntimo que es la lectura.

          Por Lucas Luján
          ¡ Soy un hijo de perra!...                    lenguaje que sea capaz de cautivar toda mente, y que

               ¿Existe otro adjetivo para un devorador de Dio-
                                                        el cuerpo se sumerja en el deseo. Pues, ¿qué es la fe sin
            sas? No lo creo. Y es que esta práctica la ejerzo in-  traducción? De nada sirve la esencia si no se posee un
          memorablemente, quizá por coincidencia; un instante   pretexto real, la carne y la piel, el calor y la humedad
          distraído del tiempo pasó frente a mí y cuando menos   sobreexcitada de los cuerpos. No me condenes; a cam-
          me di cuenta, eso de devorar Diosas, ya era mi profe-  bio de eso, vive con el consuelo de fascinarme, pues es
          sión. Por eso te digo, Afrodita, que no fuiste la primera,   lo único que en el futuro me hará volver a ti. Recordar
          tú lo sabes; ustedes las Diosas perciben la experiencia   la fascinación es inmortalizarla, y ese don sólo nos fue
          del hombre, revelan nuestros defectos y virtudes con   concedido a los hombres; un hombre jamás olvida, por
          sólo mirarnos. Sin embargo, hoy me veo comprometi-  más experiencias nuevas que le sucedan, los hombres
          do a confesarte que he devorado a cientos como tú, y   recuerdan el pasado con aprecio.
          que mi interés radica en buscar un acercamiento más   No tiendo a la promiscuidad, es sólo mi labor la
          íntimo, evadiendo cualquier sentimiento formal, sólo   que me ata a este deseo de contraer todo tipo de acer-
          en espera del sexo. Lo sabes, sabes que para un hombre   camiento con las Diosas, y tú no fuiste la excepción.
          el interés acaba con el clímax y el sexo sólo es otro de   ¿Cómo hacerte comprender, Afrodita, que para mí eres
          nuestros lenguajes.                           hermosa cuando desde la antigüedad te lo han dicho
            El arte de seducir, ¿qué es el arte de seducir? Hasta   otros? Mirándote exhausta de oírlo mientras yo lío mi
          ahora no lo comprendo y aun así me atrevo a profetizar   profesión de principio a fin: ¿Dos enamorados que se
          la lujuria. Soy un Calígula insaciable, hambriento de   suicidan por amor?, ¡qué estupidez!; ¿dos enamorados
          texturas como la tuya, virgen de principio a fin; deslizar   que viven felices para siempre?, ¡qué trillado! Leer es
          mi tacto sobre tu forma, cristalizada, de papel finísimo,   coger, es descifrar el encanto de la forma y a través de
          siendo yo el primer profanador de tus secretos; jamás te   éste despertar el éxtasis, el claro y la esperanza que
          han tocado otros dedos, y eso yo lo sé; puedo leerlo sin   anhela  todo  lector,  pues  el  amor  desde  siempre  ha
          que tú lo sepas; privilegiado conocí toda tu experiencia   pertenecido a los libros y en ellos se olvidó. Hoy en el
          con  sólo  escogerte.  Pero,  ¿cómo  hacerte  comprender   sexo duerme la felicidad de los hombres y con la pala-
          que sigo hambriento, y aún después de ti mi hambre es   bra despierta. El pecado no existe como tal, porque al
          infinita? ¿Un hombre que vive diariamente de sexo llega   leer el génesis sufrimos el deseo de buscar nuestro pro-
          a enamorarse? Creo que sí, se enamora de su propia expe-  pio origen. ¿Lo ves? ¿Ves por qué soy un hijo de perra?
          riencia, pues no puede enamorarse sino de la superficiali-  Hoy tú fuiste mi experiencia; soy un lector satisfe-
          dad de su tentación. La experiencia forma al hombre, un   cho y se acabó. ¿Te basta con eso, Afrodita? ¿Te basta
          hombre sin experiencia no es más que un ser vacío tratan-  saber que has hecho feliz a un mortal, y que cada página
          do de comprender sus impulsos. Yo no estoy vacío, pero   tuya ahora yace encarnada en su ser? Espero compren-
          tampoco soy menos hijo de perra por eso. Mis manos han   das, pues ha llegado el momento de cerrarte, cerrarte
          palpado placeres tan vírgenes como los tuyos, pero deida-  mas nunca olvidar... Toco tu piel por última vez, y te
          des viejas, roídas y hediondas a la rutina del verbo, tampoco   acomodo en mi librero, en un sitio muy especial, junto
          me son indiferentes. No siento vergüenza de confesártelo,   a todos los demás libros especiales.
          cada mortal debe aprender a vivir con sus oficios, no como
          ustedes, que seguirán siendo perfectas después de todo.  Lucas Luján es serpiente de primer ingreso en la UaCM, se arrastró guiado por el
            ¿Cuál es el fin? ¿Qué gano con decirte esto? Quizás   ritmo de la flauta de Creación literaria, buscando satisfacer su voraz apetito con los
          justificar mi labor de traducir tu esencia al lenguaje, un   más deliciosos manjares, las letras.
          Palabrijes 06 primavera 2011                                                                            5
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