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estábamos  ansiosos  por  leer  nosotros  mismos  el  cuento  el paquetito de chocolate? Pues “chocolate”. ¿Qué dirá en
                                                                                                                                 favori to, aunque ya supiéramos de qué trataba.   la caja de la pasta dental? Pues “pasta de dien tes Colgate”.
                                                                                                                                   Comencemos, pues, con estas historias: Itzel tiene tres  Debajo de la ilustración de Pinocho, pues dice “Pinocho”.
                                                                                                                                 años, su madre la lleva todos los días al centro de desa­  Y así sucesivamente, se lee el nombre del ob jeto. Estas
                                                                                                                                 rrollo infantil “La Pájara Pinta”. Cuando regresan a casa,  lecturas del “nombre del objeto”, aun  que a poyadas por el
                                                                                                                                 Itzel se sienta en el borde de la cama, to ma un volante que  objeto sobre el cual aparecen, se dan tam bién sin el apo­
                                                                                                                                 recogieron de la calle y lee: “Depata mento de Distito Fe­  yo de la imagen o el objeto mismo, y en el largo camino
                                                                                                                                 deral constuye”. El volante es un a viso ofi cial que lleva el  hacia la alfabetización determi   nan las primeras escrituras
                                                                                                                                 logotipo del Departamento del Dis  tri  to Federal. La niña  de los niños: lo que se escri be es el nombre del objeto. Esta
                                                                                                                                 ha escuchado las campañas en ra  dio y televisión que infor­ idea de los niños no es pa ra nada ilógica o descabellada
                                                                                                                                 man sobre las activi dades de las distintas áreas del gobier­  puesto que tam bién, en algún momento, cuando los niños
                                                                                                                                 no capitalino y cuyo le ma es “Departamento del Distrito  están aprendien do a hablar, descubren que todo tiene un
                                                                                                                                 Federal construye…” Esta anécdota no pasaría de ser eso,  nombre, y empiezan la aventura de nombrar el mundo.
                                                                                                                                 una mera anéc  do ta, si no se analizara desde la perspectiva   Veamos ahora otra historia: Sofía tiene cua tro años, va
                                                                                                                                 del aprendi zaje de la lectura y la escritura. A sus escasos  a preescolar, reconoce su nombre escrito y tra ta afanosa­
                                                                                                                                 tres años, la ni  ña ha comprendido sin que nadie se lo haya  mente de reproducirlo cuando lo tiene a la vista; cuando
                               Este texto da cuenta de cómo la escritura es uno de los                                           expli cado que la escritura tiene un significado, que en los  no está a la vista el modelo de escri tura se niega a escri­
                            vínculos entre el pensamiento, el conocimiento y el lenguaje.                                        signos se lee, y sobre todo que en el volante oficial no se lee  birlo “porque no sé”, dice. Le insis to en que algo debe

                                                                                                                                 cualqui er cosa, no se lee por ejemplo la lista de la despensa  saber, ya que lo ha escrito mu chas veces, finalmente acep­
                                                    Por Mayela Parra                                                             o una receta médica, se lee un eslogan oficial. Todo ello  ta “bueno, nomás poquito”, en ton ces escribe la primera
                                                                                                                                 muestra un conocimiento del lenguaje escrito. Cuando le  letra y la segunda de su nombre y otras que parecen letras
                           s probable que si se les pregunta a muchos de us­  los lingüistas— de la palabra hablada?, ¿cómo llegan a   pregunté dónde decía eso, que lo señalara por favor, la niña  pero no lo son y que en la jerga llamamos pseudoletras; le
                           tedes, jóvenes y no tan jóvenes, cómo aprendieron  sa ber que la escritura representa las palabras habla   das o   deslizó sus dedos sobre lo escrito al tiempo que lo iba “le­  pido que lo lea seña lando con su dedo lo que va leyendo y
                      Ea leer y a escribir no recuer den gran cosa. Los más  pensadas?                                           yendo”. Todo esto puede parecer cualqui er cosa, un cono­  me dice: “son las mismas de mamá”, pregunto “¿cómo es
                      jóvenes quizá tengan más fres cos los recuerdos y, de in­   Estas preguntas y otras más las hice mí as des de que   cimiento quizá sin importancia dado que todavía no sabe  que son las mismas de mamá, cómo se llama tu mamá?” y
                      mediato, se trasladen al aula de pri mer grado de la escuela  era estudiante de psicología, después de haber egresado   en sentido estricto leer, porque los adultos generalmente  me dice “se llama Coco”. Después verifico mi sospecha, la
                      primaria, o a algún lu  gar de la casa donde acostumbra­  de la universidad, como parte de mi for mación y queha­  catalogamos a los niños desde lo que no son o les falta o  madre se llama Socorro.
                      ban sentarse a escribir las ta reas. Aunque mis recuerdos  cer profesional. Investigar có mo des cubren y construyen   desde lo que no saben, y no desde lo que son, o desde lo   Posteriormente le muestro a Sofía en una hoja tamaño
                      son muy vagos —pues ya pasaron bastantes años—, aún  los niños los conocimien tos so bre el mundo natural y   que sí saben.                               carta que en la parte superior tiene dos dibu jos, uno más
                      tengo presentes las hojas del cuaderno llenas de planas,  social, sobre los núme  ros y, por supuesto, sobre el len­  Esta situación espontánea en la que una niña de tres  pequeño que el otro: una casa y una casi ta, las iden tifica
                      los ejercicios de ca ligrafía para escribir bonito, el olor del  guaje oral y escrito son temas que no sólo les interesan   años lee no es una mera ocurrencia, muchísi mos ni ños  “una casa y una casita”; “muy bien, aho   ra qué vas a escri­
                      papel y del lápiz, algunas leccioncillas pegajosas con las  a los psicólogos, a los pedagogos y, supuestamente, a los   de su edad lo hacen, según nos mues tran las investiga­  bir” le pregunto, “aquí casa y acá casi ta” me dice señalando
                      que decí an los profesores que aprenderíamos a leer (“ese  profesores; también les interesan, y mucho, a los filósofos   ciones sobre los procesos de aprendi zaje de la lectura y  debajo de cada dibujo, enton  ces es cribe cuatro letras para
                      oso se asea”, “Susy asea la sala” —“éste sí que es un len­  que estudian cómo los humanos generamos los conoci­  la escritura. Para rastrear sus inicios, los investigadores se  cada palabra, todas dife ren  tes entre sí, pero las letras de
                      guaje literario”, se burlaría Mafalda—); y cuando escribí  mientos.                                        han acercado a los niños mucho antes de que entren a la  casita son visible mente más p equeñas que las de casa. Le
                      mi primera carta para pedirles a los Reyes Magos los   A continuación trataré de explicar algunos as pectos   escuela primaria y los han in terrogado: ¿dónde se lee?,  pregunto por qué unas son más grandes y otras más pe­
                      juguetes deseados.                            esenciales de estos procesos; con ello intento no sólo que   ¿se lee en las letras o en las imágenes?, ¿qué se puede leer  queñas y me contesta: “más chi  quitas porque es una casita
                         Hacer  este  viaje  al  pasado  y  recordar  cómo  a ­  nos aproximemos a cómo los niños se apropi an de un   en una receta médica?, ¿qué se puede leer en un libro de  y más gran des porque es una casa”. Podrían pensar inme­
                      prendimos,  más  allá  de  las  experien cias  individuales,  conocimiento tan trascendental para su vida personal y   cuentos? Esto nos lleva a la afirmación, que puede parecer  diatamente los lec to   res que la escritura fue sugerida por
                      tiene  sentido  para  la  historia  que  pretendo  compartir  social, sino también que revalore mos nuestra propia his­  exagerada para algunos, de que los niños son auténticos  las imágenes, y no estarían e quivocados. El punto aquí
                      con uste des, aunque en realidad no es una sino muchas  toria con la escritura y la lectu ra para que recordemos   lectores antes de saber descifrar cada una de las letras. Lo  es que los niños, conscientes de que aún no saben escri­
                      historias y todas llevan hacia un mismo destino: ¿cómo  que cuando éramos niños nos apasionaba, seguramente,   que los coloca en el estatus de lectores es su conocimiento  bir convencionalmente, se en cuentran ante el problema
                      descubren  los  niños  el  principio  alfabético  de  nuestro  descifrar esos signos llamados letras que aparecían por   del lenguaje escrito.            de resolver qué es lo que la escritura representa. Los ya
                      sistema de escritura?, ¿cómo saben que cada letra, en una  todas partes, que queríamos reproducir para escribir el   Otro ejemplo es con respecto a los objetos, muchos  alfabetizados sabe  mos que la escritura representa priori­
                      pala bra escrita, representa un sonido, o fonema —dirían  nombre  pro pio  o  el  de  nuestra  familia  y  amigos,  que   adultos que tienen hijos lo habrán advertido: ¿Qué dirá en  tariamente los soni dos del habla de manera que cuando
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