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La bruja perfecta  L





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 Desear es una de las energías que mueven el mundo, y escribir los deseos —aun en la más
 profunda intimidad— es una forma de modifi car el universo, de darle instrucciones para el   R
 futuro.         A
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 Por Mariana Areli Franco  O
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 entro  de  la  mente  de  los  niños  se  esconde  un  sorpresivo, recordé a la ni ña que pa só más de una semana
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 lugar maravilloso creado por la imagina ción. La  agregando cosas necesarias y tachando innecesarias a su lis­
 Dmejor  forma  de  llegar  a  él  es  deján dose  llevar.  ta, la cual escondió debajo de la maceta de geranios para que
 Desde muy pequeña (dice mi mamá) me  gus  ta ba in  ventar  nadie la viera; la niña que guarda ba una idea u ocurrencia en   D
 historias, sobre todo de ma gia, a todo le ve  ía ca ra de bru­ su cabeza y la repetía como periquito hasta llegar a casa para   E
 ja, de mago, de estrellas, de hechizos y de gatos negros; en  poder escribirla; la que le de cía a todo mundo que tenía un
 cada esquina, por el día, por la noche y en mi sueños. Todo  secreto que no podía contar. Más que un secreto,  tenía el
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 ello inspirado por la “Canción de las brujas” de Francisco  comienzo de mi vida como ¡escritora de ducha!
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 Gabilondo Soler. Esta canción me ayu daba a encontrar el   Desde entonces me he dedicado a escribir y describir
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 centro  debajo  de  la  mesa:  escuchar  los  prime ros  sonidos  mi realidad cual cuento de brujas y, creo, a vivirla como tal.
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 mis pobres y pequeños pi es no dudaban ni un momen to  Y es que muchos de los rasgos que yo le adjudicaba a mi
 en esconderse en el lugar más seguro, no fuera a ser que las  heroína imaginari a parecieran describir a la persona en que   N
 brujas me encontraran. Me quedaba claro que la magia era  me convertiría. Cito aquí a mi yo de 8 años:  I
 increíble, que los gatos tenían un maravilloso encanto y que  3.  Deve [sic] tener cabeyos [sic] largos y negros [como los   C
 el hecho de volar en es cobas no afectaba al medio ambiente.   tengo actualmente].  A
 Si tan sólo les quitaran esa risa fea, esos dientes amarillos  5.  Ojos pintados de muchos colores [sin comentarios].
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 y chuecos, esa verruga en la nariz, las brujas tendrían más  6.  Cantante artista [cantos que invocan la magia en luna
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 seguidores que cazadores.  llena].
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  Ésta era la eterna plática con mi ma  má. Hasta que un  7.  Con gitarra [sic] negra [más que un instrumento, a
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 día me dijo: ¿Por qué no escri bes una ver sión mejorada de   veces  es una extensión de mi cuerpo].
 aquella canción? Me que dé pensando en el asunto un par  8.  Ablar [sic] con los gatos [¡Sí, claro! Los gatos poseen
 de días, imaginando a la bruja perfecta. Según mis gustos   un lenguaje secreto y misterioso que sólo las brujas de   G
 en aquel entonces, debía de saber cantar, tocar un instru­  corazón pueden entender].  R
 mento, vo lar, ha cer conjuros, aparecer dinero, desapare cer  10. Libro de echizos [sic] [podría ser mi diario o mis poe­  Á
 a los ni ños que me molestaban en la escuela y conver tir a   mas/historias fantásticas].  F
 to  dos los pe rros lato sos en gatos gordinfl ones y haraganes.  11. Con ropas de Yanis [sic] Joplin [mientras existan pan­
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 ¡Y así empezó la lista! Una niña de ocho años tratando de   talones acampanados y blusas con lentejuelas].
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 reparar la versión de las encantadoras mujeres mágicas.  Sólo menciono algunos de los elementos utópicos que
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 Con el paso del tiempo, lo que uno escribe puede ha­  en  aquel  momento  imaginé,  el  resto  no  es  muy  legible;
 cerse realidad. Dieciocho años después, mientras me en­  otros se refi eren a volar con escoba, encantar a la gente,
 contraba tirada panza arriba en el piso de la sa la evitando  aparecer dinero, tocar la luna y bailar en medio del bosque
 a toda costa el calor, la mano de mi mamá se acercó hasta  con una fogata a la cual llamaba “fuego mágico”. De cual­
 mis ojos tapando mi vista con un papel amarillento, muy  quier modo, la escritura de aquella hermosa imaginación
 viejo y lleno de polvo: era una hoja de cuaderno de ésas  infantil pareció una especie de predicción, un pequeño an­
 que se usan para aprender caligrafía. Le pregunté: “¿Y esto  ticipo de lo que mi vida sería.
 qué es?” Ella respondió con una sonrisa enorme “¡Lée­  Por cierto, creo que mis peticiones fueron escuchadas,
 lo, queridita!” Cuando se fue y empecé a leer, lo primero  porque a los niños que me molestaban no los he vuelto a ver.
 que pensé fue: “¿Qué onda con esta letra?” Sin embargo,
 poco a poco fui reconociendo las palabras, eran pequeños
 enunciados enumerados con descripciones específi cas.La   Mariana aprende de las palabras y de  los números, con ellos crea escenarios fantásticos
 memoria nos lleva de la mano a lugares en los que alguna  y después pone en práctica sus sueños, actualmente construye una máquina para volar
 vez estuvimos. Con una espe cie de sobresal to instantáneo y  ¡en 3.14159265358979323846... actos!

 12  Palabrijes 07 otoño 2011   Palabrijes 07 otoño 2011                                                        13
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