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preso como recién salido de una imprenta fue la aspiración  ció al estadounidense Jack Kerouac. Este escritor también
                                                                                                                                 que le quitó el sueño a más de un inventor, lo que les llevó  es conocido por su escritura frenéti ca, ya que llegaba a
                                                                                                                                 a imaginar, diseñar y constru ir diversos mecanismos que  escribir a un ritmo de 100 caracte res por minuto. Su no­
                                                                                                                                 fueron patentados desde inicios del siglo XVIII. Sin em­  vela On the road fue escrita en un gran rollo de papel de
                                                                                                                                 bargo, el diseño que sirvió de ba se  a la producción masiva  36 metros, a renglón seguido y sin márgenes, ya que no le
                                                                                                                                 de máquinas de escribir fue idea do por Christopher Sholes  gustaba perder el tiempo en cam bi ar hojas. En mi caso,
                                                                                                                                 en 1868, apenas seis a ños des pués de la invención de la  para poder escribir rápido y para no quitarle el tiempo a
                                                                                                                                 ametralla dora. En e sos años, con el fin de la guerra civil  mi abuela, me mandaron a una a  cademia de mecanogra­
                                                                                                                                 norteamericana, la em pre sa Remington, que se dedicaba  fía, donde aprendí a escri  bir sin mirar el teclado.
                                                                                                                                 a  la  fabrica ción   d e  ar  mas,  decidió  diversificarse  y  cons­  En un salón de clases, donde ca da es critorio tenía una
                                                                                                                                 truir máqui nas de co ser y de escribir. En 1873 comenzó  máquina de escribir, repetía  mos una y otra vez ejercicios
                                                                                                                                 a comerciali zar el mode lo de Sholes, el cual no tuvo gran  para practicar las dife ren  tes com binaciones de teclas, has­
                                                                                                                                 éxito ya que tenía vari os inconvenientes: sólo escribía en  ta que después de un bu en rato, los dedos quedaban ado­
                                                                                                                                 letras mayúsculas y su sis tema mecánico no permitía ver lo  loridos de tanto esfuer zo. Me sentía fuera de lugar: siendo
                                                                                                                                 que uno escribía al mo mento. Uno de los prototipos estaba  un niño entre muje res entrenándose para ser secretarias.
                                                                                                                                 construido sobre una base metálica de máqui na de coser,  Pero muy pronto yo mismo era el que mecanografiaba
                                                                                                                                 con un pedal que ayudaba a pasar de una lí nea a otra, que  mis textos escola res. Escribir rápido se convirtió en una
                                                                                                                                 además estaba a dornado con moti  vos flo rales. El peso y  pasión, en algunos momentos in clusive dejaba de ver el
                                                                                                                                 volumen de es tas primeras máquinas hacía muy im práctico  tecla do y las hojas de papel, para que mis pensamien tos
                                                                                                                                 su traslado.                                   se mezclaran con los ruidos de las teclas. Sin embargo,
                                                                                                                                   Mi abuela me heredó una Remington, construi da en los  u tilicé muy poco las máqui  nas de escribir de la fami lia, las
                                                                                                                                 años treinta del siglo pasado, que habí a per tenecido a una de  cuales quedaron arrumba  das y olvidadas, al ser sustituidas
                                                                                                                                 sus hermanas. Transportarla en las mu danzas de casa que he  por la primera computado ra que tuvimos en casa.
                                                                                                                                 tenido ha sido un dolor de ca beza, ya que es bastante pesa­  En estos momentos, escribo este texto en mi laptop; sin
                                                                                                                                 da, a pesar que ser un mo delo “portátil”, pero, por lo demás,  embargo, el mecanismo del teclado sigue te niendo el mis­
                                                                                                                                 cuenta  con  las  ca racterísticas  de  una  máquina  de  escribir  mo principio: una interfaz mecánica (o eléctrico mecánica)
                                                                                                                                 moderna: pue de escribir en mayúsculas y minúsculas, a dos  que transforma el movimien to de los dedos en una impre­
                                                                                                                                 tintas, y se tiene a la vista el texto que uno está escribiendo.  sión visual. Ahora, además del poder de los procesadores
                                                                                                                                 A pe sar de los años, sigue funcionando perfectamente, lo  de textos, podemos disfrutar al cambiar los tipos de letras,
                            No siempre hemos escrito de la misma manera y con los mismos medios.                                 que en parte explica mi fascinación por estos artefactos, que  sin tener que cambiar la máquina. No obstante, la herencia
                           En esta historia de las máquinas de escribir podemos apreciar la vitalidad                            proveyeron a mi familia de una herramienta de tra bajo por  de la vieja máqui na de escribir sobrevi ve en detalles como
                                    y la nostalgia que aún generan estos singulares aparatos.                                    varias generaciones.                           el tipo de teclado que utilizamos, lla mado QWERTY por
                                                                                                                                   El impacto de la máquina de escribir en la econo mía  cómo están acomoda das las letras en la fila superior, y que
                                                         Por Marco Noguez                                                        fue muy grande, pues mecanizó el largo y lento trabajo  fue im plementado des de el modelo de Sholes. La razón de
                                                                                                                                 burocrático, acelerando las comunicacio nes. Muy pron­  tener este arreglo se dio a partir de una investigación de las
                          ada vez que leo Mafalda, la famosa tira cómica  los vidrios de las ventanas, me transporta a mi infancia,   to su uso se popularizó, surgiendo vari as com pañías que  combinaciones de letras más frecuentes en el idio ma in glés,
                          de la niña que odia la sopa y va descubrien do el  en donde mi abuela se sentaba frente a su máquina de   construían diversos modelos.                por lo que se diseñó un teclado que separa ra las combi­
                   Cmundo junto con sus amigos, encuentro al go que  escribir marca Remington y tomaba dictado de mis ta­          Cada máquina, con su tipo de letra característi co, brin­  naciones más comunes, para evitar atas  cos en el delicado
                   me deja perplejo y que me revela algo significa tivo: Feli­  reas de secundaria. Se trataba de un modelo portátil, de   da un sello especial a lo escrito. Julio Cortázar, que so lía  mecanismo de ese entonces. A pesar de que han surgido
                   pe, el amigo de Mafalda que siempre vive angustiado por  los años cincuenta, verde olivo, que parecía salido de una   pasar hasta 16 horas diarias frente a su máquina de es cribir,  nuevas propuestas para arre glos más eficientes, la gente está
                   la escuela, se escandaliza al saber que habían inventado la  campaña mili tar. Al terminar de escribir una línea, se de­  mencionaba que: “Lo peor es que cuando uno se vuelve  tan acostumbrada al te cla do QWERTY, que parece difícil
                   manera de matar más rápi do antes que la forma de escri­  jaba escuchar un soni do de campanita, señal para cambiar   mecanógrafo esencial ya resulta imposible es cribir de otro  que pueda ser sustitui do.
                   bir más rápido, haciendo referencia a las fechas de inven­  de renglón, lo cual se tenía que hacer manualmente, con   modo,  y  la  escritura  mecánica  termina  por  ser  nuestra   Actualmente, cuando la vida útil de una com putadora
                   ción de la máquina de escribir y de la ametralladora. Este  la ayuda de una manivela que giraba el rodillo donde se   verdadera caligrafía”. Es por eso que va rios escritores han  se hace cada vez más corta, para mí es un gran placer es­
                   agudo comentario, que dice mucho de la sociedad en que  colocaba el papel y lo recorría nuevamente al principio   preferido algunos modelos sobre otros, convirtiéndolos en  cribir en la vieja Remington textos casi musicales, como
                   vivimos, me hi zo pensar en mi propia experiencia con el  de la hoja. Me pare cía in creí ble cómo se acompaña ban el   una especie de se  llo per sonal. Agatha Christie, la famosa  seguramente lo hicieron mis familiares hace 80 años, via­
                   aprendi za je de la escritura veloz y mi pasión por las má­  sonido y la escri tura, el ritmo de mis palabras era segui do   escritora de no velas de misterio, fue una coleccionista de  jando por las palabras con el mismo gozo y disfrute que
                   quinas de es cribir, artefactos en vías de extinción de nues­  casi a la perfección por el ritmo frenético del movimiento   máqui nas Remington clásicas en las que escribió todas sus  yo lo hago.
                   tra coti diani dad, pero que han formado parte de la histo ria  de los de dos sobre el teclado, que a su vez accionaban el   novelas.
                   de la tecnología de la escritura.              mecanismo que im pulsaba a cada letra a regis trar se so bre     En la actualidad, se llegan a subastar máqui nas de es­
                     El  rítmico  golpeteo  de  los  tipos  de  letras  sobre  el  una cinta de tinta, con lo que se imprimía so bre el papel.   cribir que pertenecieron a escritores recono cidos por un   Marco es un orgulloso poseedor de una máquina de escribir remington y da clases de
                   papel, como si estuviera cayendo una fuerte lluvia sobre   Escribir más rápido que a mano y tener un texto im­  muy buen precio, como la máquina Hermes que pertene­  Física en la UaCM.
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