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en tre lo que sabe él y lo que sa be el lector), mientras que al  mento de escribir. ¿Por qué no —les diríamos— escribir
          leer no es raro que quisiéramos que el texto fuera más largo,  en el teorema todo, hacer un enunciado autocontenido
          que tuviera más de dónde agarrarnos y nos die ra más apoyo  que se bastara a sí mismo (dentro de límites razonables)?
          para recrear lo que dice.                      Si nos hicieran caso, en vez de ocupar tres líneas, el teore­
            La ventaja de la escritura radi ca pre cisamente en eso  ma de arriba diría algo así como:
          que le quita a la reali dad para hacerla manejable. Si no le
          quitara  nada,  si  fuera  tan  completa  como  ésta,  resulta ría   Dado un conjunto G y una función f:G×G → G que
          igual de incontrolable, inmanejable. Si, en el otro extremo  cumpla:
          de posibilidades, la escritura le qui tara demasiado a la reali­  i)  f(f(a,b),c)=f(a,f(b,c))  para  cualesquiera  elementos
          dad, obtendría mos un esqueleto al que le faltaran huesos —  a,b,c de G,
          por así decirlo—, nos quedaríamos sólo con un conjunto de   ii) existe un único elemento de G, llamado 1, tal que
          piezas sueltas a partir del cual ni el lector más competente  f(1,g)=f(g,1)=1 para toda g єG, y
          podría reconstruir nada.                          iii)  para  cada  a єG  existe  un  único  b є  G  tal  que
                                                         f(a,b)=1;
                                                         entonces para cualquier subconjunto H de G con las pro­
                                                         piedades:
          Las  matemáticas  son  representadas  mediante  símbo los   i) 1 є H, y
          que casi nunca guardan una relación clara con su refe­  ii) f(a,b) є H siempre que a,b є H,
          rente.  Estoy  convencido  de  que  esta  distan cia  entre  la  existe un número natural k tal que el número de elemen­
          manera de escribirlas y lo que en realidad representan es  tos de H por k es el número de elementos de G.
          una  de  las  difi cultades  más  grandes  que  enfrentan  du­
          rante su enseñanza y aprendizaje tanto profesores como   ¿Se ve ahora cuál es el problema? ¿Se ve que no se
 EL GENIO DE LA LÁMPARA  estudiantes. Un solo signo matemáti co debe ser capaz de  ganó nada en claridad, que el enunciado apare  ce ahora
          recordarnos un montón de cosas. El ser incapaces de este  mucho más complicado? Desde luego, podría mos hacer
          esfuerzo de interpretación nos conduce a la nada: a una  las cosas peores explicando lo que es una fun ción o in­
 Entre otras cosas, las matemáticas pueden enseñarnos a comprender las complejidades   lectura donde nuestro úni co papel se reduce a pronunciar  cluso aclarando lo que quiere decir la (casi) siempre mal
 del mundo a través de una escritura condensada y sintética.  palabras sin sentido, sin nada detrás, sin materia que las  defi nida noción de “conjunto”.
          sustente. Leer se vuelve en tonces un juego de palabras   Hemos visto tres maneras distintas de escribir la misma
 Por Sael Cruz  huecas, un moverse en un cuarto a oscuras, buscando algo  proposición matemática. Sin lugar a dudas, la más útil es la
          que no se sabe qué es.                         más concisa. ¿Por qué? Porque permi te al lector reconstruir
 asi  todos  nos  hemos  enfrentado  con  un  texto  le tras, formar las palabras y pronunciar las. Entender, no en­  En cursos avanzados de matemáticas es co mún en­  lo que considere necesario (de acuerdo con su nivel de co­
 matemático  que  resulta  indescifrable.  Perdidos  tiende nada, pero leer sí que sabe —según él—. La cuestión   contrar enunciados como éste: “Dado un grupo fi nito G,  nocimiento o de profundidad del estudio) sin que le estorbe
 Cen un mar de signos carentes de signifi cado, se  es que leer no es sólo descifrar los símbolos, así como ha cer   el orden de cualquier subgrupo divide al or den de G”.  lo que no es imprescindible en el momento. Si necesita una
 nos olvida que lo primero que tenemos que hacer es do­  matemáticas no es únicamente manipu lar e cuaciones, ni   Cualquier persona no analfabeta puede leer esta propo­  versión menos telegráfi ca él podrá ampliarla. Si, en cambio,
 tarlos de sentido. En este artícu lo trataremos de entender  ser músico consiste solamen te en ser capaz de reproducir   sición. Lo que no puede hacer es entenderla si no sabe  la versión es demasiado grande, necesitará más experiencia
 por qué resulta tan difícil leer y escribir matemáticas.  mecánicamen te una partitura en un instrumento musical.   qué signifi can en este contexto las palabras grupo, orden,  para saber qué quitar y qué dejar. Es por el bien del lector
          fi nito y subgrupo. Lo que yo digo es que sin ese saber no  que lo más conciso es lo mejor. Porque siempre es más fácil
          se le puede leer, no al menos en un sentido con un mí­  saber qué recrear (y hacerlo) que saber qué recortar.
          nimo de profundidad, de comprensión. Si en un teorema
 Lo difícil de leer no debe ser descifrar los signos, me­  Durante la lectura se descifra algo previamente codifi cado.   enunciado con palabras sucede esto, imagíne se el proble­
 morizar el sonido de cada uno, las reglas de pronuncia­  Con la escritura el camino es el inverso: se codifi ca algo que   ma cuando aparecen cosas como:
 ción, etc. Lo difí cil es recrear lo que di cen al tiempo que  es demasiado grande, demasiado ampli o o demasiado vivo   Mucha gente no entiende matemáticas porque se olvida
 seguimos descifrándolos. Si cada que nos enfrentamos a  para estar en papel. La escritura necesariamen te reduce la   Sea G un grupo con o(G) <∞ y H≤ G, entonces |H| | |G|.   de lo más importante: los signos están ahí representando
 una palabra nue va batallamos por recor dar cómo sue na  realidad a unos cuantos símbolos. Es precisa men te es ta idea   objetos matemáticos y relaciones en tre ellos. El problema
 “ba”, o “gui”, es imposible que ade más apre hendamos el  de eliminar lo in necesario, de dejar só lo lo sufi ciente para   Esta proposición dice lo mismo que la anterior, pero  de la reconstrucción, propio de toda lectura, es especial­
 signifi cado del térmi no, por no ha blar de comprender el  a partir de ahí poder recre ar lo que se alude, lo que le da   traducida al lenguaje matemático más corriente. Aquí la  mente grande en esta área del conocimiento.
 sentido de la oración. Para tener una bue na comprensi ón  tanta fuerza a la escritura. Es un proce so que condensa. El   difi cultad es aún más grande, pues cada uno de los sig nos   Los  artículos  de  investigación  matemática  muchas
 de lectura debemos tener una fl ui  dez considerable para  proceso de lectu ra, en cambio, expande. Dicho proce so es   y cada una de las letras representa —casi— una palabra  veces parecen escritos para ser transmitidos por telégrafo:
 descifrar los signos.  llevado a cabo por el lector, que es quien pone toda la carne   del lenguaje común. En suma, la condensación del lengua­  los autores omiten todo lo que no sea estrictamente ne­
 En algún libro, del que ahora no recuer do ni nombre  al esqueleto que es el texto. Por eso al escribir es frecuente   je matemático es más grande que la del lenguaje común.Se  cesario para comprender lo que quieren decir. ¿Por qué
 ni autor, aparece una anécdota don de un niño de seis años  que nos quedemos cortos (se condensa de más porque el   podría pensar en reclamar a los autores de libros de mate­  escriben así? Si alguien quisiera escribir absolutamente
 está convenci do de que sabe leer porque puede descifrar las  escritor ya sa be lo que quiere decir y olvi da la diferencia   máticas, especialmente los de texto, su parque dad al mo­  con todo detalle una demostración más o menos compli­
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