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[...] el placer de leer en la cama en la oscuridad, Algo similar ocurría con la producción escri ta, Fer
con el libro y las manos cómodamente bajo los cobertores. nando escribía en braille y luego transcribía a Word, lo
1
Aldous Huxley
que me dejaba al margen de sus trabajos originales.
Dado que las actividades básicas de la materia que
imparto son la lectura y la escritura, era indispensa ble que
mpezó la clase y de repente todos dejaron de
UN RUIDO Eper mitía la concentración. Todos mira ron al rede Fernando tuviera acceso a las lecturas y que yo lo tuvie ra
es cribir, había algo raro en el ambiente que no
a sus ejercicios de escritura.
El primer obstáculo no resultó difícil de salvar gracias
dor tratando de identifi car el origen de aquella distrac
ción; los ojos se detuvieron en el estudian te sentado en
a que en la Universidad tenemos el progra ma Letras ha-
la prime ra ban ca, junto a la puerta, era el único al que el
En este programa los colaborado res se encargan, entre
ruido no dis traía, seguía escribien do, atento a las palabras bladas, donde trabajan personas ciegas y débiles visuales.
que yo pro nunciaba; parecí a que no había nada extraño otras cosas, de transcribir al brai lle los textos que los es
para él, que nada lo aleja ba de su labor. Nos dimos cuenta tudiantes ciegos o débiles visua les tienen que leer para
de que Fer nando, el chi co de la primera banca, y el ori las materias que cursan; así que les llevé los materiales de
gen de la dis tracci ón estaban estrechamente vinculados: lectura para que se los transcribieran a Fernando.
Fernando era un estudiante ciego y en esos momentos El segundo obstáculo, en cambio, requirió de un poco
escri bía de una manera sumamente rara y ruidosa para más de tiempo y de esfuerzo: tuve que aprender braille.
nosot ros: es cribía en braille. Los primeros trabajos de escritura que Fernando me en
El braille, qué cosa tan rara... Esta forma de escritura, tregó eran en Word y presentaban varios errores ortográ
propia de personas que no pueden ver o que escasamen fi cos, pero como desconocía el sistema con el que él había
te lo hacen, genera un ruido similar al de la máquina de aprendido a escribir, no sabía si debía considerarlos al mo
EN EL aULa mentario, pero al siguiente, algunos compañeros de Fer si él hacía las transcripciones o si le dictaba a alguien lo que
mento de hacer comentarios y correcciones; tampoco sabía
escribir cuando el tipo golpea la hoja.
Ese primer día nadie se atrevió a hacer nin gún co
había escrito para que el otro lo transcribiera.
nando empezaron a hacer preguntas sobre la mane ra de
La suerte estaba de mi lado, no sé si también del de
escribir —y en general de estudiar y de vivir— de las per
Fernando, pero en esos días, en los que no hallaba qué
sonas ciegas.
De momento no me di cuenta de lo que signifi ca hacer al respecto, vi anunciado un curso de braille. ¿Sería
capaz de aprender esta manera de escribir?
ba compartir el espacio del aula con un estudian te con La única forma de averiguarlo era intentándolo. Me
las características de Fernando, pero pronto supe que no inscribí al curso, me dijeron qué material necesitaba (un
podía dar la clase en la forma acostumbra da, en esta oca punzón, una regleta y un tipo específi co de hojas) y el
sión debía hacer modifi caciones urgen tes si querí a que lugar donde podía conseguirlo.
Por Elia Sánchez
él se integrara al grupo y que fuera de sarrollan do las ha El punzón es “el lápiz” de los ciegos, se trata de una es
bilidades para las que el curso habí a sido diseña do. pecie de clavo con punta roma, está rematado con una fi gura
Acostumbrada como estoy a usar el piza rrón y a que los de plástico, o madera, moldeada de forma que pueda uno
es tudiantes lean lo que en él está escrito, inmediatamen apoyarse en ella para ejercer presión sobre las hojas y escribir.
te vi lo inadecuado que eso sería en esta ocasión, así que La regleta es, efectivamente, una regla, pero no tiene
La rutina de un salón de clases un día se vio em pecé a leer, las veces que fuera necesario, todo lo que números, sino líneas divididas en veintisiete minirectán
interrumpida por un ruido desconocido, es cribía en el pizarrón para que Fernando supiera con qué gulos, que son los que se usan para escribir; en cada rec
que pronto se convertiría en un apasionante es tábamos trabajando. tángulo se puede escribir sólo una letra o caracter, lo que
Con el paso de los días todo mundo se acostum bró al signifi ca que por línea sólo se pueden escribir veintisiete
reto profesional: enseñar a los estudiantes ciegos los sonido de la escritura en braille y Fernando siempre tuvo un letras o caracteres. 2
intríngulis del lenguaje. compañero que lo apoyara con los ejercicios de lec tura que
hacíamos. Aunque yo valora ba enormemen te las muestras de
compañerismo de los estudiantes, era evidente que si Fer
nando escuchaba, en lugar de leer, la habilidad que estaba
desarrollando era la de comprensi ón au ditiva, no la de lectura.
1 en alguna ocasión leí: “aprendí braille por el placer de leer un buen libro en la oscuridad”; mi
pésima memoria para las referencias bibliográfi cas me hizo olvidar al autor de este enunciado, así
que no puedo usarlo como epígrafe; lo más cercano que encontré fue la cita de aldous Huxley, no dice
exactamente lo mismo, pero tiene lo suyo. 2 ¿Has contado las letras se que pueden escribir en cada renglón? Hazlo, así sabrás la cantidad de
hojas que un ciego tiene que usar para escribir una cuartilla.
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