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La obsesión por

 Los rectángulos tienen en las líneas internas lige ras   Y como se puede ver, sí se distinguen entre “b” y “v”,
 divisiones que permiten escribir seis puntos en se is di­  entre “s”, “c” y “z”, entre “k”, “c” y “q”, entre “g” y “j”, y usan
 ferentes posiciones; al resultado del relieve de to dos los   la “h”. También supe que el braille distingue las mayús­
 puntos se le conoce como signo detonador:  culas de las minúsculas; lo hace escribiendo antes de cada
          Farabeuf
 letra el signo





 La  combinación  del  relieve  de  estos  puntos  (unos
 real zados y otros no) permite escribir todas las let ras del   Éste indica precisamente que la letra que le sigue es
 alfabeto, incluyendo las vocales acentuadas y los signos   una mayúscula.   Por Martha Patricia Reveles
 de puntuación.  Existe un signo más que sirve para introducir núme­
 Las hojas que se usan en braille son mucho más gruesas  ros
 que las que usamos habitualmente (y por lo mismo más ca­
 ras), esto se debe a que las marcas dejadas al escribir deben
 quedar realzadas sin romper el papel, para que sean leídas
 sin sufrir daños en la yema de los dedos.
 El primer día de clase llegué con mi materi al, ansiosa   Las cifras se escriben con las diez primeras letras del
 por usarlo. Pero ese día la sesión estuvo dedicada a sen­  alfabeto (el signo de la “a” es el “1” y el de la “j”, el “0”).
 sibilizarnos con el mundo de los que no ven; aprender a   Empezamos a escribir y descubrí otro aspecto de esta
 entender y extender los límites de los sentidos que re­  escritura completamente sorprendente para mí: el braille
 gularmente usamos, por ejem plo, hi cimos ejercicios para   se escribe de derecha a izquierda, es decir, en sentido con­
 saber en qué parte de la lengua se percibe lo salado, en   trario a la forma en la que se escribe el español, pero se lee
 cuál lo dulce, etc.  de izquierda a derecha, esto es, como se lee en español. Al
 Esto me pareció muy ilustrador, pero yo ya quería sa­  principio esta característica hizo que me pareciera suma­
 ber si el braille distinguía entre mayúsculas y minúsculas,   mente difícil de aprender, pero me di cuenta de que no lo
 si diferenciaba la “b” de la “v”, la “s” de la “z” y de la “c”, etc.   es tanto y que las ganas de aprender y la dedicación son lo
 Así que cuando llegamos a la escritura quedé mara­  único que se requiere para hacerlo.
 villada ante la codifi cación de puntos que los ciegos usan   El día que le dije a Fernando que podía entregarme sus
 para escribir; mediante la combinación de las seis posi­  tareas en braille, no sé a quién le dio más gusto, si a él o a   Un libro puede ser alucinante
 ciones de los puntos del signo detonador se tienen todas   mí, lo que sí sé es que estaba emocionado cuando llegó a   y hechizar por años nuestra vida,
 las letras del alfabeto:  mi cubículo y me entregó su trabajo: la reseña de un disco.
 Recuerdo cuando nos sentamos a revisar la reseña, yo         alimentar nuestras emociones, anhelos,
 con mi acordeón a la mano y leyendo con los ojos —no   cuestionamientos, gustos. He aquí una crónica
 he llegado a hacerlo con dedos y no sé si lo lograré— y    de cómo una lectora cayó en una relación
 Fernando oyéndome leer su texto en braille y atendiendo           amorosa con un libro excepcional.
 a las correcciones de sintaxis, coherencia, puntuación, or­
 tografía, etc. que le hacía.
 Estaba  contenta,  ambos  estábamos  contentos,  Fer­  reí que sería sencillo contar mi experiencia con  tiempo, en un movimien to os cilatorio entre la obra y mi
 nando me agradecía el esfuerzo por aprender su “lengua”   Farabeuf (1965), del escritor mexicano Salvador  investigación acerca de ella, atravesando y atravesada por
 y yo a él que haya representado para mí un reto —el cual   CElizondo. Se trata de un libro que he leído al  otras lecturas de diversa índole y por la vida misma.
 he superado sólo a medias—, que con el tiempo se con­  menos unas seis veces y al cual le he dedica do mu chas   Leí la obra de Elizondo por primera vez cuando tenía
 virtió en una de las mejores experiencias de mi vida.  horas  de  estudio.  ¿Cuál  de  todas  mis  lectu ras  cuento?  19 años, cursaba el segundo año de la licenciatura y asis­
          ¿Cuál  puedo  narrar?  La  más  perdurable  podrí a  ser  la  tía a una clase sobre la literatura mexica na del siglo XX.
          primera, pero a ella se le han superpuesto varias lec turas  De esa primera lectura, la impresión más fuerte fue un
          posteriores a lo largo de diez años; no obstante, nin guna  enorme desconcierto seguido por una tre menda incom­
  Elia lleva mucho tiempo tratando de aumentarle horas al día; no lo ha logrado, así que se   constituye por separado una experien cia independiente,  prensión: ¿qué era eso que tenía entre las manos? Yo era
 la pasa robándole horas al sueño.  todas forman una sola, que se ha ido construyendo con el  una joven que no entendía muy bien lo que sucedía en

 40  Palabrijes 07 otoño 2011   Palabrijes 07 otoño 2011                                                        41
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